La dieta que te ayuda a comer solo lo que necesitas y previene el hígado graso
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La dieta que te ayuda a comer solo lo que necesitas y previene el hígado graso

Cuidarnos a través de la alimentación está más en nuestra mano que nunca. Un estudio asegura que la dieta mediterránea nos proporciona las calorías que precisamos... ni una más

Foto: Dieta sana. (iStock)
Dieta sana. (iStock)

Es el sueño de muchos, comer adecuadamente y saber cuándo debemos parar. Pues bien, existe un tipo de alimentación que nos permite llevarlo a cabo, ya que nos disuade de comer en exceso. ¿Imaginas cuál puede ser? Efectivamente, la dieta mediterránea.

Así lo ha comprobado un equipo de investigadores del Departamento de Patología y Medicina Comparativa de la Universidad de Wake Forest en Carolina del Norte (EEUU). Su trabajo, que acaba de publicarse en 'Obesity', es el primer ensayo preclínico que mide los efectos del seguimiento a largo plazo de una dieta mediterránea frente a la occidental en cuanto al riesgo de desarrollar enfermedades relacionadas con la obesidad y en un entorno experimental controlado.

"Quienes siguen la dieta mediterránea consumen menos calorías y tienen menos grasa corporal"

La doctora Carol A. Shively, profesora de Patología y directora del estudio, afirma que "la composición de la dieta es un factor importantísimo para la salud pública; y desafortunadamente, las personas con mayor riesgo de obesidad y de sufrir enfermedades crónicas relacionadas con ellas siguen las dietas de peor calidad. En nuestro estudio hemos encontrado que el grupo que siguió una dieta mediterránea comía menos calorías, tenía menos peso corporal y menos grasa corporal que el de la dieta occidental".

¿Cómo se ha llevado a cabo este trabajo? Hay que aclarar que los participantes no son hombres ni mujeres, sino monos; si bien la alimentación que han seguido en el experimento ha sido la que cualquiera de nosotros podríamos tomar, de aquí la importancia de los resultados. Para realizar el estudio se contó con 38 primates hembra adultas a las que, tras un seguimiento de siete meses (durante los cuales comieron su comida habitual), se dividió en dos grupos. Al primero de ellos se le ofreció una alimentación occidental y al otro mediterránea, y ambas dietas fueron formuladas, como comentábamos, reflejando perfectamente sus patrones en humanos.

Foto: iStock.
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Así, la primera era similar a la que, según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, consumen las mujeres norteamericanas de entre 40 y 49 años: proteínas y grasas fundamentalmente de origen animal, una dieta alta en grasas saturadas y en sal y baja en grasas monoinsaturadas y en ácidos omega 3. En cuanto a la mediterránea, siguieron las pautas del estudio Predimed: proteínas y grasas sobre todo de origen vegetal, algunas también del pescado y de los lácteos, con más fibra e hidratos de carbono complejos que la occidental y menos sal y azúcares refinados. Por supuesto, incluyeron nuestro ingrediente estrella, el aceite de oliva.

La cantidad de comida consumida, el nivel de actividad, el gasto de energía, la composición corporal, el metabolismo de los carbohidratos y las grasas en el hígado fueron medidas tanto en la fase previa a la intervención como durante la misma, que duró tres años.

La importancia de prevenir el hígado graso

Los principales resultados obtenidos son los siguientes: la dieta occidental aumentó la ingesta calórica ya durante los primeros seis meses del experimento, y dos años y medio después de comenzarlo también se vio afectada (de forma negativa) la grasa corporal, el gasto de energía, la resistencia a la insulina, y apareció el hígado graso (esteatosis hepática). Mientras tanto, la dieta mediterránea mantuvo a raya estos trastornos y consiguió que se redujeran significativamente los niveles de triglicéridos, protegiendo claramente la salud de los monos contra el hígado graso.

Esta enfermedad, la esteatosis hepática, se caracteriza por una acumulación de ácidos grasos y de triglicéridos en las células hepáticas y sus síntomas son dolor en la parte superior izquierda del abdomen, cansancio y malestar general, si bien puede cursar sin molestias. Según el Centro de Investigación de Endocrinología y Nutrición Clínica de la Universidad de Valladolid (IENVA), entre el 15% y el 25% de la población general presenta enfermedad por hígado graso no alcohólica; y la prevalencia aumenta hasta el 57% y el 74% en personas obesas. La alimentación juega un papel importante en su tratamiento y ayuda a prevenir que vaya a más, pudiendo llegar a causar serios problemas de salud, como la cirrosis o el cáncer; por lo que esta investigación ofrece una clave de lo más interesante.

Foto: iStock.
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Siguiendo con el trabajo de Wake Forest, en cuanto a la ingesta calórica y al aumento de peso, los científicos han visto lo siguiente: a pesar de que los monos que siguieron la dieta occidental comieron menos cantidad de comida en la fase final, se mantuvo su aumento previo de índice de masa corporal. Y al revés, aunque durante el último periodo de la intervención el grupo de la dieta mediterránea ingirió comparativamente más cantidad de comida, su índice de masa corporal se mantuvo por debajo del nivel de control.

"Es muy importante la composición de la alimentación, no solo su contenido en macronutrientes"

Según los investigadores, "estos resultados demuestran que la dieta mediterránea protege frente al incremento del consumo, la obesidad, la prediabetes y la enfermedad de hígado graso observado en la dieta occidental, a pesar de contener similares proporciones de grasas, proteínas y carbohidratos, lo que otorga una gran importancia a la composición de la alimentación, más allá de su contenido en macronutrientes".

En definitiva, una evidencia científica más que ahonda en las bonanzas de nuestra dieta, de la que sin embargo nosotros mismos nos vamos alejando paulatinamente (dejando paso a un mayor número de productos industriales y ultraprocesados) y a la que los expertos nos piden regresar. Como señala la doctora Shively, "la dieta occidental fue desarrollada y promovida por compañías que quieren que comamos su comida, por lo que la hacen muy apetecible y la tomamos en exceso. La mediterránea, sin embargo, permite que las personas disfruten de sus recetas y no coman en exceso".

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