Del tomillo se ha dicho prácticamente de todo: es bueno para la halitosis, mejora el estado de ánimo, evita la sensación de pesadez de las digestiones -de ahí que sea la infusión estrella de las sobremesas- e incluso puede ayudarnos a combatir el acné. Pero ¿qué hay de cierto en todo esto?

El tomillo es una de las hierbas habituales en nuestros rituales de sobremesa. Algunos consumidores tienen la suerte de poder cosecharlo en sus salidas al campo o cultivarlo en una maceta para que les alegre la vista y el paladar desde su propia casa. Otros lo degustan en bolsitas de infusión o al natural tras comprarlo a granel en alguna tienda especializada. Esta hierba aromática, propia del Levante español, también se presta a que cocinemos con ella las más ricas viandas como, por ejemplo, pescados, carnes o ensaladas de pasta. Esto demuestra que estamos ante una especia muy versátil, que se puede consumir tanto fresca como desecada. Sin embargo, cierto sector de la población parece inmune a sus encantos, considerándola bastante superflua. Quizás alguno cambie de parecer tras leer todo lo que vamos a contar al respecto.

Una hierba con mucho pasado

En el Antiguo Egipto ya eran muy dados a su uso. Así, esta planta, cuyo nombre científico es Thymus, era empleada como ungüento en embalsamamientos. También se le otorgaba un poder purificador, ya que lo quemaban como incienso durante los periodos de epidemias. La griega fue otra de las culturas que cayó rendida ante el tomillo, pues lo consideraban medicinal y muy útil para paliar los males del pecho, la garganta y las articulaciones, sin olvidar su función antiséptica, al menos así lo creía el médico y filósofo Galeno.

Foto: iStock.
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En la primera era de los cristianos, también encontramos alusiones al tomillo. Incluso podemos hacer eco de una legendaria narración que cuenta que José de Arimatea recogió la sangre de Cristo, una vez muerto en la cruz, en el conocido como Santo Cáliz y lo llevó hasta la montaña de Montserrat. Allí los ángeles, según reza la leyenda, quisieron hacerle un obsequio a los visitantes de la montaña, por lo que empezaron a brotar plantas de tomillo por sus laderas. Evidentemente, la historia carece de rigor científico, pero resulta muy curiosa. De hecho, incluso se ignora dónde se guarda el mítico cáliz.

¿Qué nos aporta el tomillo?

Dejando al margen el glorioso pasado del tomillo, parece que su porvenir tampoco pinta nada mal atendiendo a todo lo que nos puede aportar desde un punto de vista nutricional. Si nos animanos a incluirlo en la dieta, nos beneficiaremos de su importante aporte de vitamina C, provitamina A (betacarotenos) y vitamina B6, además de oligoelementos y minerales como el calcio, el cobalto, el magnesio, el manganeso y el hierro. Tampoco hay que perder de vista la fibra.

Un estudio ha revelado que el extracto de tomillo es un arma contra el acné de lo más eficaz y seguro

Entre sus componentes también hallamos aceites volátiles como el carvacolo, el borneol, el geraniol y el timol: "Todos ellos poseen poderosas propiedades antisépticas y antibacteriales que también han demostrado que tienen actividad antimicrobiana contra una horda de diferentes bacterias y hongos, incluyendo al Staphylococcus aureus, Bacillus subtilis, E. coli y al mortal Shigella sonnei", explica el doctor Joseph Mercola, reputado médico estadounidense, en su portal oficial.

Lo cierto es que el aceite esencial de tomillo, según un estudio, podría incluso revelarse como el arma más eficaz para acabar con una superbacteria que puede ser mortal en ámbitos hospitalarios. En concreto, los investigadores de la Universidad de Mánchester descubrieron que tres de sus aceites, generalmente utilizados en la aromaterapia, son capaces de destruir las bacterias Staphylococcus aureus resistentes a la meticilina (SARM, MRSA por sus siglas en inglés) y el E.coli en dos minutos. Por lo tanto, sugieren que estos aceites se mezclen con los jabones y champús que suelen emplearse en los hospitales y que podrían ayudar a detener la propagación de la superbacteria.

Solución contra el acné

Foto: iStock.
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También el acné que atormenta a muchos jovenes durante sus años de adolescencia podría tener los días contados gracias al tomillo. En concreto, un estudio realizado por la Universidad de Leeds Metropolitan, en Inglaterra, demostró que la tintura de tomillo podría ser una solución más práctica y con menos efectos secundarios que los compuestos químicos. Así, una sencilla preparación elaborada a partir de tomillo resultó ser incluso más efectiva que la crema tradicional que normalmente se suele recetar para el tratamiento del acné.

Dicho estudio, que contó con la dirección de la doctora Margarita Gómez-Escalada, fue presentado durante la conferencia de la Sociedad de Microbiología General que se celebra en Dublín, Irlanda. Lo cierto es que la investigadora no esperaba resultados tan favorables, aunque reconoce que todavía se precisa más investigación al respecto. Recordemos que el acné está provocado por una bacteria -Propionibacterium acnes- que infecta los poros de la piel formando una obstrucción y la consecuente espinilla.