El muesli es probablemente uno de los desayunos más completos con el que podemos emprender la mañana. Seguramente nadie osa rebatir semejante afirmación. Sin embargo, es un error creer que todos los mueslis que encontramos en las tiendas son iguales. Así, como en todo lo que nos rodea, existen sustanciales diferencias a los que debemos estar atentos si no queremos que nos den gato por liebre. De hecho, podríamos tener la falsa ilusión de estar comiendo el colmo de lo sano cuando resulta que nos están colando azúcares y grasas de tapadillo.

Vamos a examinar cuáles son esos delicados puntos a los que debemos permanecer ojo avizor. Pero en primer lugar conviene que expliquemos qué es exactamente el muesli y por qué comerlo para desayunar puede sentarnos tan bien.

Una mezcla muy bien avenida

“El muesli está compuesto por cereales como avena, arroz inflado, trigo y maíz; frutos secos como nueces, almendras y avellanas; y frutas desecadas o deshidratadas como pasas, manzana, plátano, coco y fresas. Además, puede ser una buena opción para variar los desayunos”, explican en la web de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU).

En definitiva, este producto nos pone las pilas gracias a su aporte de hidratos de carbono complejos, su gran número de vitaminas como la B1, B2, B3, B5 y B9, además de vitamina E, C y K, sus minerales como el fósforo, magnesio, zinc, potasio, yodo y sodio. Por supuesto, tampoco falta la fibra, cuya carencia puede lastrar nuestra salud hasta límites insospechados.

Foto: iStock.
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Además, en el mercado hallamos dos tipos de muesli. En este sentido, según nos explican en la OCU, el normal contiene menos grasas y azúcares y, por lo tanto, es una apuesta menos sabrosa, pero más ligera. Tiene la particularidad de absorber mejor la leche que la variedad crujiente. Esta última nos proporciona más grasas y azúcares. “Elementos necesarios para que tengan más sabor y los cereales se apelmacen y tengan la forma aglomerada que los caracteriza”, detallan en la OCU.

¿A qué prestar atención en el etiquetado?

Sobre todo a dos elementos:

  • El azúcar. Es posible encontrar marcas que venden muesli azucarado. Por lo tanto, no bajes la guardia y lee las etiquetas con detenimiento. De esta manera, te evitarás sorpresas azucaradas en el desayuno.

  • La sal. Otro ingrediente que conviene vigilar, sobre todo en el caso de perfiles de personas hipertensas.

Según explica la organización de consumidores, en la lectura de la etiqueta, debemos prestar atención a estos 5 elementos: energía, grasa, grasas saturadas, azúcar y sal, además de su cantidad diaria recomendada (CDR).

¿Y si lo preparamos en casa?

En cualquier caso, podemos elaborar nuestro propio muesli en casa. De hecho, es una receta sencilla que podemos amoldar a nuestro gusto y, cómo no, nos permite saber exactamente qué nos estamos llevando a la boca.

Según la OCU, el muesli normal tiene menos grasas y azúcares. Una apuesta menos sabrosa, pero más ligera

Vamos a ver cuáles son los ingredientes indispensables para ensamblar un excelente muesli casero. No olvides que decantarte por la máxima calidad de los productos indicados sumará puntos al producto final. Aunque, por supuesto, nuestro muesli admite nuevos ingredientes y la exclusión de otros si nuestro paladar así lo prefiere.

Ingredientes:

  • 100 gramos de copos de avena
  • 50 gramos de salvado de trigo
  • 40 gramos de nueces peladas
  • 10 gramos de pipas de girasol peladas
  • 10 gramos semillas de lino
  • 1 puñado uvas pasas
  • 1 puñado papaya deshidratada
  • 1 puñado arándanos secos
  • 1 pizca de sal (opcional)

Foto: iStock.
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Como decíamos, podemos optar por otras frutas desecadas como el plátano, el kiwi, los higos, las bayas de Goji, dátiles… De esta manera, siempre tendremos un muesli presto a sorprendernos con nuevos sabores. Este sano preparado acoge con los brazos abiertos variopintos frutos secos como las avellanas, los anacardos, los pistachos o las almendras. Por su parte, dentro de las semillas se oculta todo un mundo. Por lo tanto, ¿por qué no probar con las de chía, de calabaza o de sésamo?

Preparación:

Lavamos la avena en un colador. La escurrimos y la ponemos en un recipiente hondo. Agregamos la taza de agua, tapamos el recipiente y lo dejamos reposar en un lugar fresco o en la nevera durante toda la noche. Al día siguiente, agregamos el trigo y el arroz a la mezcla anterior. A continuación, pelamos los frutos secos y los troceamos si son grandes. Repetimos la operación con la fruta. Recuerda que el muesli admite infinidad de ingredientes. Solo es cuestión de saber mezclar con criterio y cierta coherencia gustativa.

Nosotros hemos optado por la variedad normal, pues es la más ligera. No obstante, siempre puedes lanzarte a preparar la modalidad crujiente precalentado el horno a 180º y añadiendo algún endulzante como la miel o el sirope de agave. Así, solo es preciso mezclar todos los ingredientes de manera homogénea en la bandeja y aguardar pacientemente los 20 minutos de horneado. El tazón de leche, yogur o lo que desees está aguardando este rico complemento.