Tamarillo, una fruta exótica similar al tomate con poder antioxidante
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SABORES DE ORIGEN ANDINO

Tamarillo, una fruta exótica similar al tomate con poder antioxidante

Procedente de Sudamérica, luce un sorprendente parecido con el Solanum lycopersicum, pero regala un sabor mucho más dulce y atesora una composición nutricional de lo más interesante

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La popularidad de las frutas tropicales ha ido in crescendo en los últimos años. Basta con asomarnos a redes sociales como Instagram, donde lucen en un sinfín de elaboraciones, o a las fruterías, donde cada vez más variedades distintas a las clásicas, como la piña o el mango, comienzan a hacer acto de presencia. Por ello, no extraña que la producción mundial de frutas tropicales haya crecido sobremanera en la última década y que las predicciones apuesten por el continuo ascenso. Al menos, así lo asegura la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO).

Una de las últimas en entrar a formar parte de las sección de frutas exóticas es el tamarillo –Cyphomandra betacea, aunque lamentablemente en nuestro país se deja ver tímidamente, por lo que hay que recurrir a comercios especializados. También conocida como tomate de árbol, mango nórdico o tomate de yuca, es nativa de Bolivia, Perú y el norte de Argentina, aunque actualmente se cultiva en numerosas regiones de Sudamérica, Nueva Zelanda, Estados Unidos o India, principalmente en las zonas húmedas, donde las precipitaciones son abundantes.

Quienes hayan tenido la oportunidad de toparse con esta fruta exótica, miembro de la familia de las solanáceas, habrán comprobado que tiene un sorprendente parecido con el tomate, ya que luce una silueta ovalada y una textura gelatinosa con un color que oscila entre el naranja y el púrpura. De aroma agradable, fruto de su riqueza en compuestos fenólicos, está formada por una pulpa, repleta de semillas negras comestibles, la cual proporciona un suculento gusto dulce, siendo idónea para quienes no acaban de tomarle el gusto a las frutas.

Un gran perfil nutricional

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A nivel nutricional, contiene propiedades de lo más interesantes. Carece de grasas y en torno al 80% de su composición es agua, por lo que tiene un valor calórico escueto que no supera las 30 kcal por cada 100 gramos de producto, por lo que es muy conveniente para quienes siguen dietas de adelgazamiento o quieren mantener dietas saludables.

En el terreno vitamínico tampoco anda escasa, siendo especialmente generosa en vitamina C, que destaca por su acción antioxidante; B6 o piridoxina, esencial para la formación de los glóbulos rojos, la descomposición de las proteínas o la salud neurológica; y A, especialmente importante para la visión, sobre todo la nocturna. Un aspecto esencial si tenemos en cuenta que el último informe ENIDE, publicado por el Ministerio de Sanidad, concluye que en nuestro país suspendemos en la ingesta de esta vitamina se refiere, ya que "no llegamos al 80%, especialmente en el caso de los hombres"

Asimismo, es copiosa en minerales como el calcio, de suma importancia para el mantenimiento de la salud ósea y, por lo tanto, para la prevención de afecciones como la osteoporosis. También contiene una buena cantidad de hierro, esencial para la formación de la hemoglobina o la prevención de la anemia; y sodio, un elemento que ayuda a mantener el equilibrio hídrico del organismo o la función de los nervios y los músculos.

Contiene ácido gamma-butírico, una sustancia que fortalece el cerebro y ayuda a bajar la presión arterial

La fibra es otra de las sustancias que despuntan en la composición nutricional de este fruto exótico. Como bien es sabido, es primordial para gozar de una buena salud intestinal y cardiovascular. Según la Fundación Española del Corazón, dicha sustancia también "se asocia a la reducción de la mortalidad por enfermedad cardiovascular, respiratoria y cáncer". De hecho, "las personas que siguen una dieta con alto contenido en fibra tienen un 22% menos de posibilidades de morir que las que no la consumen". Además, se relaciona "con la regulación de los niveles de glucemia y colesterol".

Según un estudio realizado por el Departamento de Ingeniería Química, Alimentos y Ambiental de la Universidad de las Américas Puebla (México), el tamarillo contiene ácido gamma-butírico, una sustancia que "fortalece el cerebro, contribuye a curar migrañas o cefaleas severas y a bajar la presión arterial". A lo que añade que es generoso en antiocioaninas, carotenoides y compuestos fenólicos, que son sustancias con una gran capacidad antioxidante, cuyo consumo "está relacionado con un menor riesgo de sufrir algunos tipos de enfermedades crónicas, específicamente cáncer y enfermedades cardiovasculares, o con el retraso del envejecimiento".

Usos medicinales y culinarios

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La gran cantidad de compuestos antioxidantes que atesora el tamarillo lo han hecho valedor de un hueco en la medicina tradicional de algunos países. Por ejemplo, en Ecuador y Colombia se utiliza como remedio para el dolor de garganta o la gripe; mientras que en Bolivia o Jamaica se aplica para paliar los problemas hepáticos.

Por otra parte, su característico sabor dulce y textura gelatinosa lo hacen ideal para disfrutar en versión fresca. Aunque también lo llevan a protagonizar un sinfín de elaboraciones, siendo una de las más tradicionales la salsa ají, típica de Ecuador, o la chutney, una salsa agridulce típica de India. No obstante, asado al horno o en almíbar también está incuestionablemente rico.

Finalmente, funciona muy bien en macedonia junto con otras frutas e incluso en ensalada, a la que le aporta interesantes matices dulces. Sin embargo, los mejores compañeros de juego son los zumos, los batidos, las gelatinas y los helados. Incluso marida a la perfección con lácteos como el queso o los yogures. Las cualidades organolépticas de la pulpa son especialmente idóneas para la elaboración de mermeladas y compotas.

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