Lácteos. Tenlo claro”. Así de contundente es el lema elegido para conmemorar el Día Nacional de la Nutrición. En el mensaje se busca, y nunca mejor dicho, la claridad: leche, yogures, quesos y demás derivados lácteos, se nos dice, deben formar parte de nuestra dieta diaria. Pero este posicionamiento, avalado por las principales sociedades científicas, se da de bruces con el mensaje de dietistas y nutricionistas, que, sin negarle mérito a estos alimentos, consideran que no son, ni mucho menos, indispensables en nuestro menú. ¿A quién hacemos caso?

Para centrar el debate, vayámonos a las partes. El Día Nacional de la Nutrición es una iniciativa de la Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética (FESNAD). A lo largo de sus 17 ediciones han ido eligiendo cada año un lema, un objetivo. En estas últimas convocatorias el foco se ha puesto en “distintos grupos de alimentos. El año pasado fueron las legumbres, el anterior frutas y hortalizas… Y en esta ocasión se ha decidido centrar el mensaje en los lácteos”, explica Ascensión Marcos, presidenta de FESNAD.

El año pasado, el lema del Día de la Nutrición fueron las legumbres y el anterior las hortalizas

Pero se da la circunstancia de que, desde hace unos años, los lácteos están inmersos en una de las polémicas más intensas del mundo de la nutrición. Veamos: durante décadas, fue dogma de fe considerar que la leche era un pilar central dentro de una dieta saludable. Es más, la reverenciábamos porque la creíamos indispensable para el crecimiento y fortalecimiento de los huesos. Después llegaron las voces discrepantes que pusieron en duda su función para prevenir el riesgo de osteoporosis y fracturas. Finalmente, en un movimiento de péndulo sin precedentes, surgieron activistas que defienden no solo que se puede, sino que se debe vivir sin tomar leche.

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Para enredar aún más las cosas, en ese debate en torno a la idoneidad de los lácteos se mezclan también problemas de salud -alergias a la proteína de la leche e intolerancia a la lactosa-, planteamientos éticos -bienestar animal e impacto medioambiental de las explotaciones ganaderas-, así como la megatendencia actual: el veganismo.

Así las cosas, la elección de los lácteos como protagonistas del Día Nacional de la Nutrición estaba destinada a la controversia. ¿Ganas de generar polémica?, preguntamos a la presidenta de Fesnad, quien señala que “cualquier iniciativa que hagamos se discute, y más aún si es algo relacionado con el consumo de proteínas. No podemos estar pendientes de esos debates”.

Distintas posturas

Esta campaña, como hemos dicho, se centra en la recomendación de tomar lácteos todos los días, una postura que no es compartida por muchos de los dietistas-nutricionistas españoles. “Es cierto que hay una enorme controversia y posturas enfrentadas acerca de si integrar los lácteos o no en la dieta y sobre qué tipo de lácteos deberíamos elegir. explica Manuel Moñino, vicepresidente del Consejo General de Colegios de Dietistas-Nutricionistas. Pero el Consejo, como tal, no tiene un posicionamiento”.

No, no tiene un posicionamiento oficial, pero Moñino, que también es coordinador del Grupo de Especialización en Salud Publica de la Federación Europea de Asociaciones de Dietistas (EFAD), no tiene reparos en mostrarnos su postura, basada en la investigación y la evidencia científica: “No se puede atribuir a los lácteos el prestigio de ser claves para la salud, pero tampoco podemos pensar que son uno de los grandes problemas de la salud nutricional. Es un grupo de alimentos que aportan nutrientes fundamentales y no se tiene por qué renunciar a ellos, a menos que haya una razón médica o ética para ello”. Es decir, puedes decidir no tomar lácteos porque no consumes productos animales, porque estás preocupado por la sostenibilidad o porque eres intolerante a la lactosa. “Se trata de no ir a los extremos, sino de ser sensatos”.

El debate surge en cuanto a la cantidad del calcio que necesitamos y de dónde debemos obtenerlo

Aún no hemos hablado de la palabra clave, el concepto que vertebra toda la polémica: el calcio. Cuando desde la Fesnad se nos recomienda tomar entre dos y tres raciones diarias de lácteos, se hace basándose en “los requerimientos diarios de determinados minerales y vitaminas, fundamentalmente del calcio -asegura Ascensión Marcos-. De todos los alimentos, los lácteos son los que nos aportan una mayor cantidad; es cierto que podemos encontrar este nutriente en otros alimentos, como vegetales y algunos mariscos, pero en un porcentaje mucho menor. Y nos estamos encontrando ya con mucho déficit en la población”.

“Sin negarles el mérito nutricional que tienen, la evidencia científica nos muestra que se puede obtener calcio de otras fuentes que no sean los lácteos -apunta Moñino-. Pero el debate va más allá, no es solo de dónde obtenemos el calcio, sino de cuánto necesitamos. Porque parece que no termina de estar tan absolutamente relacionado con la salud ósea. Hay otros factores más importantes para prevenir la osteoporosis, como la ingesta de vitamina D, reducir el consumo de tóxicos como el alcohol o el tabaco y, sobre todo, realizar actividad física, preferiblemente al aire libre. Por eso tampoco es solo cuánto calcio ingiramos, y de qué fuente, sino cómo lo utilizamos y el contexto de nuestro estilo de vida”.

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Vemos discrepancias en las recomendaciones, pero también un punto en común: la certeza de que los lácteos son alimentos saludables que nos aportan nutrientes clave para nuestra salud. Otra cuestión es que una persona sea vegana y no tome leche, igual que tampoco tomará pescado, carne, huevos o miel. El debate pierde altura cuando desde grupos contrarios a los lácteos, para defender su veto, se pone el foco en viejos mitos que deberían estar ya desterrados, como por ejemplo el de que contiene antibióticos -desde el año 2006 está prohibido administrar antibióticos a los animales para favorecer su engorde- o el de que le añaden hormonas (desde 2009 está prohibido en España el uso de hormonas en la cría de ganado). Mitos que con

Sin entrar al trapo de los activistas 'antilácteos', Ascensión Marcos quiere dejar claro que Fesnad "está integrado por sociedades científicas. Lo que no hacemos es hablar por hablar: siempre hay detrás una bibliografía, una evidencia científica. Esa es la gran diferencia con respecto a otras personas. No somos sensacionalistas, no contamos cosas que no son. Sabemos muy bien de qué estamos hablando”.