La lamprea: el pescado antediluviano que querrás probar a pesar de su fealdad
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EL LLAMADO VAMPIRO DEL AGUA

La lamprea: el pescado antediluviano que querrás probar a pesar de su fealdad

Es un fascinante pescado, con 500 millones de años de antigüedad, que se alimenta de la sangre de otros peces vivos a cuya piel se adhiere gracias a sus dientes córneos

Foto: Lamprea cocinada. (iStock)
Lamprea cocinada. (iStock)

El ser humano es un gastrónomo por naturaleza. No en vano, siempre estamos ávidos de nuevos sabores y ahora nos ha picado la curiosidad por la lamprea. Este pescado antediluviano, de aspecto inquietante, suelen degustarlo en Galicia pues forma parte de su acervo culinario, pero el resto de España empieza a envalentonarse ahora con este peculiar pez que, a primera vista, puede causar hasta repulsión.

500 millones de años en la Tierra

No en vano, la característica más llamativa de la lamprea es que carece de mandíbula. Ni falta que le hace, pues se nutre de la sangre del resto de sus vecinos marinos como tiburones, salmones, bacalaos y mamíferos marinos, a los que suele fijarse con sus dientes.

“Las lampreas son peces primitivos que no tienen mandíbula (agnatos), muy parecidos a la anguila, aunque muy distintos por dentro, y con cuerpo gelatinoso y muy resbaladizo, sin escamas y con forma cilíndrica. En la boca tiene unos dientes córneos y es en forma de ventosa; así se fija a sus presas, siempre vivas, a las que les chupa la sangre de la que se alimenta”, explica Antonio Figueras, profesor de investigación del CSIC en Vigo, en el blog de Madrid+D.

Sin embargo, aunque para muchos la lamprea es un pez que les pilla de nuevas, lleva en nuestra mesa desde tiempos remotos. No en vano, ya en tiempos de los romanos se consideraba un manjar digno del César. Según relata Plinio el Viejo en su 'Historia Natural', las prestigiosas lampreas de Galicia viajaban en vasija hasta Roma para abastecer a las familias acomodadas. Por supuesto, el paladar del César también se unía a este sarao gastronómico. Otro poderoso hombre que las degustó fue el emperador Carlos V, a quien las lampreas, según dicen los entendidos, también le parecían un delicioso bocado.

Foto: iStock.
Foto: iStock.

La lamprea, al igual que sucede con el salmón o la anguila, vive en el mar, pero es en el río donde se reproduce. “En general prefiere ríos de gran caudal, con aguas no demasiado rápidas y se coloca en los tramos bajo y medio. La lamprea de mar nada por el Atlántico Norte, a ambos lados del océano. Sin embargo, el aumento de barreras artificiales y la contaminación marina han hecho que el área de distribución de la lamprea haya disminuido de forma sensible”, añade Figueras en su artículo.

Las lampreas son peces primitivos sin mandíbula, parecidos a la anguila, aunque muy distintos por dentro

Este peculiar animal tiene hasta un festival en su honor. Así, la localidad de Arbo le rinde un homenaje anual. No en vano, en este municipio, la preparan desde hace siglos. “La lamprea que se captura a esta altura del río Miño tiene una textura, un color y un sabor diferentes. De potente sabor, la lamprea es un manjar que no deja indiferente a nadie”, comentan en el Concello de Arbo. Dicha fiesta se celebra el último fin de semana de abril y ha sido declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional.

Sin embargo, parece que no corren buenos tiempos para la lamprea. Así, a pesar de que es un animal prehistórico, anterior incluso a los mismos dinosaurios, actualmente vive sus horas más bajas. Tras millones de años habitando este planeta, la lamprea acaba de toparse con su némesis: el cambio climático. Al respecto, Fernando Cobo, director de la Estación de Hidrobiología Encoro do Con, ya alertó en 2011 de la presión que estaba sufriendo no solo la la lamprea, sino también el salmón y la anguila por culpa de la mayor presencia de embalses, contaminación y el cambio climático.

“Antes, su presencia era muy abundante en gran parte de los ríos de toda Europa, pero la contaminación y otros muchos factores han hecho que, poco a poco, hayan abandonado la mayor parte”, añaden en Obrador de Lamprea.

Además de rico, nutritivo

Desde un punto de vista nutricional, la lamprea no tiene desperdicio. Este pescado nos aporta diferentes vitaminas del grupo B como la B1 y la B2. El hecho de que la lamprea sea un pescado graso significa que presenta vitaminas liposolubles como la A y la D, las cuales se van acumulando en su hígado y músculos. En cuanto a los minerales, la lamprea nos brinda potasio, fósforo, magnesio, hierro, zinc y yodo, entre otros.

Lo cierto es que Galicia goza de una gastronomía que tiene reservada para la lamprea un buen puñado de formidables recetas: empanada de lamprea, lamprea a la bordalesa, lamprea con fideos y tirabeques.

El único inconveniente a tanta bondad nutricional es que se trata de un alimento con un alto contenido en purinas que nuestro organismo transforma en ácido úrico. En definitiva, todas aquellas persona con hiperuricemia o gota deben moderar su consumo.

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