Consideramos los arándanos como una fruta 'lúdica'. Están muy ricos (sobre todo si están en su punto exacto de madurez), pero al igual que el resto de frutos del bosque, no solemos tener en cuenta sus propiedades nutricionales. En Alimente ya hemos hablado sobre las cualidades antioxidantes del arándano. Estas se dan gracias a determinadas sustancias propias de cada planta que anulan los efectos perniciosos de las 'especias reactivas del oxígeno', moléculas capaces de alterar la cadena de ADN de una célula y que, en determinadas ocasiones, pueden producir que esta se reproduzca sin control, dando lugar a un tumor.

Ahora, los investigadores Peter J. Curtis, Vera van der Velpen, Lindsay Berends, Amy Jennings, Martin Feelisch, A. Margot Umpleby, Mark Evans, Bernadette O. Fernandez, Mia S. Meiss, Aedin Cassidy y el resto de su equipo de la University of Southampton, la University of East Anglia y la University of Surrey han llevado a cabo un estudio en el que han demostrado la capacidad de los arándanos para mejorar los marcadores de la función cardiaca tras 6 meses de ingesta continuada. Como contábamos antes, no es la primera vez que unos científicos hablan bien de esta fruta silvestre: "Estudios anteriores han demostrado que la gente que consume habitualmente arándanos tiene un riesgo menor de desarrollar diferentes problemas de salud como la diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares. Esto puede deberse a que este fruto es inusualmente rico en unos compuestos llamados antocianinas, que son los responsables de conferirles ese color tan determinado", explica Aedin Cassidy, la autora principal del estudio.

"Tomar una copa de arándanos al día produce mejoras en la función vascular y en la rigidez arterial"

Para llevarlo a cabo, los investigadores probaron qué efectos tenía una ingesta diaria de 150 gramos de arándanos al día durante 6 meses sobre una población de 138 adultos obesos o con sobrepeso con edades comprendidas entre los 50 y los 75 años y que también padecían síndrome metabólico. Para asegurarse de que los resultados eran fiables, utilizaron el método del doble ciego, en el que ni los sujetos de estudio ni los investigadores saben quién forma parte del grupo de control (el que toma placebo) y quienes comprenden el grupo experimental. Dichos factores solo se revelan una vez se han analizado los datos. Esto permite que los resultados estén carentes en todo momento de la menor influencia por parte de los investigadores que, consciente o inconscientemente, pueden desear un resultado específico y 'alterar' la forma en la que miran los datos para obtener el resultado que más les agrade.

Como explica otro de los investigadores principales del estudio, el doctor Peter Curtis: "Hemos descubierto que tomar una copa de arándanos al día produce mejoras continuadas en la función vascular y en la rigidez arterial. Esto provoca que exista una mejora global de entre el 12% y el 15% en la función cardiovascular". Pero avisa: "Los efectos positivos solo ocurren a partir de los 150 gramos de arándanos al día. El grupo de estudio compuesto por las personas que tomaban 75 gramos o menos no obtuvo ningún tipo de beneficio". De hecho, como explica el científico, es posible que "las personas que tienen un mayor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares tengan que tomar una cantidad mucho mayor de arándanos para obtener los beneficios que estos prometen".

Pero eso no es necesariamente una mala noticia. No es como comer 2 kilos y medio de coles de Bruselas sin cocinar todos los días para poder aprovechar sus cualidades anticancerosas. Los arándanos tienen su hueco en la cocina (sobre todo en el desayuno). Esta es una de las escasas oportunidades que nos da la ciencia de cuidarnos mientras disfrutamos al máximo.