La ciruela es una de esas frutas que empiezan a despuntar por los mercados a finales de la primavera. Llega justo a tiempo para socorrernos del calor gracias a su gran aporte de agua (un 83 %) y vitaminas tan esenciales como la A, C y E. Además, para aquellos que necesiten un empujoncito para ir al baño, esta fruta se ofrece voluntaria, pues su gran efecto laxante no tiene parangón. Esto se debe a la presencia de sorbitol. De hecho, es tan eficaz que suele recomendarse a los bebés que con la llegada de la alimentación complementaria empiezan a padecer de cierto estreñimiento.

También nos surte de potasio, calcio, fósforo, magnesio y hierro. No hay que desmerecer la presencia de fibra soluble que nos ayudará con el tránsito intestinal. Otro importante valor de las ciruelas, aunque solo se halla presente en la variedad roja, son las antocianinas. Un pigmento natural de gran capacidad antioxidante y que vale la pena tenerlo como aliado en nuestra dieta.

Dicho todo esto, parece evidente que la ciruela se merece un puesto privilegiado en nuestra dieta veraniega. Vamos a conocerla un poco más y, cómo no, nos toca detenernos en su origen.

El ciruelo: un espectáculo en flor

La ciruela es el fruto del ciruelo, un árbol que puede alcanzar hasta los cinco metros de altura, que florece a finales del invierno. Sus flores resultan muy bellas y son la excusa perfecta para peregrinar hasta determinadas zonas de Japón, donde celebran festivales en torno a este árbol florecido. No en vano, es una de las flores más retratadas de la pintura japonesa. Es fácil encontrarlos a la vera de templos y santuarios nipones que se embellecen durante la floración del árbol.

“No existe unanimidad en cuanto a su origen, aunque la mayoría de los autores afirman que procede del Cáucaso, Anatolia y Persia, desde donde fue introducida en Italia (149 a.C.), extendiéndose pronto por toda Europa”, explican al respecto en la Federación Española de la Nutrición (FEN).

Lo cierto es que es abrumador el catálogo de ciruelas existente. De hecho, hay catalogadas más de 200 variedades, pero la reina de las ciruelas es la variedad Claudia, cuyo nombre homenajea a la primera esposa del rey Francisco I de Francia. Esta variedad presenta un color verde. También son muy populares las negras, que resultan muy dulzonas.

Cuando llega agosto, la región riojana de Nalda rinde tributo a esta fruta y ofrece todo un estupendo compendio de productos elaborados con esta polifacética ciruela como degustación de postres, confituras y bebidas.

Otro valor, aunque solo está en la variedad roja, son las antocianinas, un pigmento natural antioxidante

También, al igual que ocurre con los japoneses, en esta zona están muy atentos a su floración. De esta manera, durante el mes de abril se celebra la fiesta del ciruelo, donde infinidad de curiosos acuden a los campos del Valle del Iregua en tropel para extasiarse con la contemplación de esta flor.

Intolerancia al sorbitol

Sin embargo, esta fruta no es apta para todas las dietas por el sorbitol. Este último es un azúcar alcohol que se encuentra de forma natural en las algas rojas y en los frutos de las plantas de la familia rosaceae como son las peras, manzanas, membrillos, melocotones, albaricoques y, por supuesto, en la fruta de marras: la ciruela. No podemos pasar por alto que ciertas personas padecen intolerancia al sorbitol a esta sustancia.

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Mermelada de ciruela

En nuestro país los mayores productores se localizan en Lérida, Aragón, Sevilla y en el área mediterránea. Pueden encontrarse ciruelas frescas y maduras en el mercado desde finales de abril hasta septiembre. Sin embargo, es posible que algunos quieran disfrutarla de otra manera y una de las recetas indispensables es la de mermelada de ciruela. Que los golosos vayan tomando posiciones, pues vamos a explicar cómo prepararla:

Ingredientes:

  • 1 kilo de ciruelas
  • 400 gramos de azúcar
  • Zumo de limón

Preparación:

Limpiamos bien las ciruelas y desprendemos el hueso. Las partimos por la mitad. Las ponemos en una cazuela junto con el azúcar y el limón a fuego medio durante aproximadamente 40 minutos. Concluida la cocción, recurrimos a la batidora para triturar la fruta. Si dejamos algún trozo, mucho mejor pues denota autenticidad, pero esa es una cuestión que depende del gusto particular de cada cual.

Es aconsejable que el tarro se halla esterilizado previamente. En cualquier caso, no es un paso importante si vamos a consumir la mermelada en un corto periodo de tiempo y lo guardamos en la nevera. En caso contrario, es fundamental hacerlo correctamente.