Tal vez nos estamos centrando en lo que no es. Como le decía Yoda a Luke Skywalker: "Hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes (un completo hipócrita, pues en la escena siguiente le dice que intente levantar su nave)". Si aplicamos esta teoría de dudosa calidad filosófica a los intentos del mundo desarrollado por erradicar el hambre en el mundo, tal vez no se base solo en kilos de arroz, sino también en fomentar una alimentación 'saludable', o al menos un poco más saludable. Estas teorías tienen su fundamento en el estudio publicado durante el Nutrition 2019, el congreso sobre nutrición más importante de Estados Unidos (y, por lo tanto, de todo el mundo) por la investigadora Victoria Miller, de la Friedman School of Nutrition Science and Policy, de la Universidad de Tufts.

En su trabajo científico, los investigadores utilizaron los datos de la Global Dietary Database, una ONG fundada por la Bill and Melinda Gates Foundation. Los investigadores estimaron las ingestas de frutas y verduras de los ciudadanos de 113 países del mundo, que representaban, en total, un 82% de la población mundial.

"Es necesario aumentar la disponibilidad de comidas protectoras como frutas, verduras y legumbres"

Basándose en los datos obtenidos a través de la Global Dietary Database, los científicos estimaron que, en total, cerca de 1,3 millones de muertes por infarto y más de 520.000 muertes por enfermedad coronaria se producen cada año a causa de una ingesta insuficiente de frutas. En el caso de las verduras, los investigadores calculan que cada año se producen 200.000 muertes por infarto y 800.000 por enfermedad coronaria.

En España, nos encontramos en niveles casi óptimos en este sentido. En nuestro país, menos de un 10% de las muertes producidas por enfermedad cardiovascular son achacables a una ingesta deficiente de frutas y de verduras. En este sentido hay países mejores, aunque solo uno destaca a nivel internacional: Grecia. El país helénico solo puede achacar menos de un 5% de las muertes por enfermedad cardiovascular en su territorio a estas deficiencias alimentarias.

Foto: iStock.
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En el otro extremo de la balanza, los datos son mucho más curiosos. Por ejemplo, en el Cuerno de África, comprendido por Etiopía y Somalia, entre un 20% y un 30% de las muertes se producen por una ingesta insuficiente de frutas. En cambio, cuando prestamos atención a la ingesta de verduras de estos mismos territorios, los datos muestran que son dos de los países que mayor cantidad de vegetales consumen. En general, utilizando la media entre los dos tipos de alimentos, los países con peor alimentación global son: Papúa Nueva Guinea, Filipinas, Laos, India, Pakistán y la República Centroafricana.

En el caso de la Unión Europea, nuestro consumo de frutas, aunque no es óptimo y deberíamos multiplicarlo, tenemos buenos datos, quedando mínimamente por debajo los países de Europa del Este (excluyendo a Rusia). Con las verduras, los datos son muy diferentes: Islandia, Bélgica, Suiza, Ucrania, Bielorrusia, Moldavia, Chequia, Eslovaquia, Hungría y Serbia pueden achacar entre un 10 y un 15% de sus muertes por enfermedad cardiovascular a la carencia de verduras.

Como explica otro de los autores del estudio, el investigador Dariush Mozaffarian: "La nutrición global se ha centrado, tradicionalmente, en proveer suficientes calorías, vitaminas y reducir las sales y el azúcar. Nuestros resultados indican que es necesario expandir nuestros objetivos y aumentar la disponibilidad de comidas protectoras como frutas, verduras y legumbres. Esto tiene un increíble potencial para mejorar la salud global".