Aún siendo rica en proteínas, la soja no tiene mucha cantidad de metionina, un aminoácido esencial, por lo que se recomienda combinarla con semillas de sésamo, cereales o frutos secos.

Es una buena fuente de calcio, importante para generar y mantener hueso; fósforo, que permite a las células transportar y almacenar energía, y zinc, que posibilita el metabolismo de proteínas.

Es una de las mayores fuentes de proteínas del reino vegetal y la mayor dentro de las leguminosas (garbanzo, judías, habas…).

Valores nutricionales por cada 100g de producto

Calorías: 159 kcal

Carbohidratos: 11,1 g

Grasas: 6,8 g

Proteínas: 13 g

Fibra dietética: 4,2 g

Tipos de soja

Hay cuatro tipos diferentes de soja que podremos encontrar en el supermercado. La amarilla (que es la más común) es la más rica en proteínas. También están la verde (la más energética), la negra (que es la que más fibra tiene) y la roja, que es la más consumida en Asia y que es la que menos proteínas contiene.

Granos de soja con sus productos derivados como bebida o salsa de soja y tofu. (iStock)
Granos de soja con sus productos derivados como bebida o salsa de soja y tofu. (iStock)

Historia y curiosidades

-Originaria de China, Japón, Rusia y Corea, su uso no se popularizó en Occidente hasta el siglo XX.

-La elevada temperatura que las proteínas de la soja pueden soportar permite la creación de productos de apariencia láctica como la leche de soja y el tofu.

-Es posible hacer leche de soja en casa. Solo necesitaremos lavar las legumbres de soja, dejarlas en remojo durante un día, hervirlas con agua nueva (conservando las legumbres y el agua de esa cocción), eliminar las pieles y cortezas que se desprenden, añadir el agua y las legumbres de soja a una licuadora hasta que la mezcla sea completamente uniforme y filtrarlo.