Tenemos asumida la forma 'sana' de comer. Estamos hartos de escuchar una y otra vez que "los médicos recomiendan tomar 5 piezas de fruta al día". Para algunos de nosotros, esto es una auténtica bendición, pero para otros no. Esto además juega, aunque no lo parezca, en nuestra contra. Una de las principales características de este tipo de alimento es su alto contenido en azúcares (en forma de fructosa). Por poner un ejemplo, una manzana normal y corriente, cuyo peso promedio ronda los 220 gramos, contiene 110 calorías en total, según la Base Española de Datos de Composición de Alimentos (BEDCA). Si consumimos 5 al día, serán 550 kcal, una porción más que considerable de nuestro consumo calórico diario.

Pero lo cierto es que hay muy buenas razones por las que el consumo de este tipo de alimento está más que recomendado: sus propiedades nutricionales y su alto contenido en micronutrientes esenciales. Estos son sustancias necesarias para nuestra supervivencia que el cuerpo no puede obtener de ningún otro modo, hay que comerlas. Todas esas vitaminas y minerales son necesarias para que nuestro cuerpo lleve a cabo sus funciones de manera correcta y saludable.

¿Pero qué podemos hacer si detestamos con toda nuestra fuerza la fruta? La solución, claro está, pasa por la sustitución y por saber dónde encontrar los nutrientes necesarios. A lo que no podremos renunciar en ningún caso es a otros productos vegetales como las verduras. Sin estos sí que estaremos en una situación más que peliaguda.

Es necesario aclarar que los micronutrientes ausentes de la siguiente lista no aparecen porque entre sus fuentes principales no se encuentra ninguna fruta. Ejemplos de esto son el calcio, el fósforo o las vitaminas B1 o B12.

Vitamina A

Foto: iStock.
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Si queremos olvidarnos del mango (la fruta que más la contiene), lo deberemos sustituir por patatas, hígado de ternera, espinacas o zanahorias. Todos estos alimentos prometen cubrir todas nuestras necesidades.

Vitamina B6

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Para lograr un consumo correcto de este micronutriente deberemos aumentar nuestro consumo de pescado, aves, casquería y patatas.

Vitamina C

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El clásico para luchar contra el resfriado es el nutriente más común de las frutas, pero se puede encontrar sin recurrir a ellas si consumimos pimientos, brócoli, coles de Bruselas, coliflor, patata y espinacas.

Vitamina K

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La mejor solución para cubrir su ingesta diaria recomendada es aumentar el consumo de berza, nabos, espinacas, brócoli y soja.

Potasio

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El micronutriente del que son reyes los albaricoques también podemos encontrarlo en las lentejas, calabacín, patatas y judías.

Magnesio

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Si queremos evitar a toda costa las ciruelas y los plátanos, podremos encomendarnos al consumo de otros alimentos como almendras, espinacas, cacahuetes, soja o judías.

Selenio

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Tan solo tendremos que cambiar las frutas por comidas como las nueces de Brasil, el atún, las sardinas o las gambas.

Una de las cosas que podemos extrapolar de la lista anterior es que, aunque las frutas son un alimento extraordinariamente saludable, no son esenciales para nuestra supervivencia. En cambio, las verduras, sí lo son. No podemos llevar una vida sana sin ellas. De ninguna manera.