Da igual que queramos adelgazar por motivos de salud o por vernos más guapos en el espejo, es un proceso dificilísimo, lento, agotador y que requiere toda nuestra fuerza de voluntad y determinación. La parte mala es que, a veces, nos autoimponemos objetivos insanos e, incluso, imposibles. Eso solo juega en nuestra contra, porque por un lado, si perdemos masa grasa de forma rápida, solo estaremos potenciando el posible efecto rebote, y por otro porque si no alcanzamos nuestros objetivos, el pesismismo puede calar en nosotros de forma definitiva.

Saber todo acerca de este proceso y ser honestos con nosotros mismos acerca de nuestras capacidades y de lo que podemos soportar es lo más importante a la hora de afrontar este resto. Es por esto que los siguientes conceptos son la clave para, de una vez por todas, lograr nuestros objetivos. Pero vamos por partes:

¿Cuándo adelgazamos?

Nuestros depósitos de grasa son una reserva energética que el organismo guarda para momentos de necesidad. Desde luego esto tenía más sentido hace 5000 años, cuando a veces comíamos y otras veces no. Ahora que no tenemos, al menos en el mundo desarrollado, periodos de hambruna, la acumulación excesiva de grasa solo supone riesgos para nuestra salud y, además, salirnos de los cánones de belleza establecidos culturalmente (lo que a su vez supone un riesgo para nuestra salud mental).

Los que dormían 5.5 horas de media, perdían un 55% menos de grasa que aquellos que dormían 8,5 horas

Las matemáticas no mienten. Si entra en nuestro organismo más energía de la que se quema, engordamos. En cambio, si entra menos, adelgazamos. El problema es que calcular el gasto energético es mucho más compicado de lo que parece. Como explican en un estudio los investigadores Kevin D. Hall, Steven B. Heymsfield, Joseph W. Kemnitz, Samuel Klein, Sale A. Schoeller y John R. Speakman de la Universidad de Wisconsin en Estados Unidos y de la Universidad de Aberdeen en el Reino Unido, existen tres componentes principales de lo que se define como 'gasto calórico total':

  • Metabolismo basal. Consiste en la cantidad de calorías que tu cuerpo quema para poder seguir funcionando cuando estamos en reposo. En esta categoría entra la respiración, el latido de nuestro corazón, el funcionamiento del hígado y del cerebro...
  • Termogénesis (también conocido como 'efecto térmico de los alimentos'). Comprende la cantidad de calorías que utiliza nuestro organismo para digerir, absorber y metabolizar la comida y sus nutrientes.
  • Gasto de actividad física. Mover nuestros 650 músculos esqueléticos requiere, como es lógico, un gran gasto calórico al que también se le suma lo que consumimos de otros modos al llevar a cabo alguna actividad, como el gasto energético cerebral mientras trabajamos delante de un ordenador.

Los factores que afectan a la pérdida de peso

Género. Tenemos que tener en cuenta que, al margen de las convenciones sociales y las acciones para cambiarlas, los hombres y mujeres no son, anatómicamente hablando, iguales. El género femenino tiene un metabolismo basal entre un 5 y un 10% menor que el de los hombres de su misma altura, según explican los investigadores Robert G. McMurray, Jesus Soares, Carl J. Caspersen y Thomas McCurdy de la University of North Carolina en Estados Unidos. A causa de esto, las mujeres queman un 10% menos calorías que los hombres mientras descansan, lo que ayuda a que el género masculino pierda peso más rápido que el femenino si ambos siguen la misma dieta.

Y existen pruebas de esto. En el año 2018 se publicó un estudio llevado a cabo por P. Christensen de la Universidad de Copenhague y el resto de su equipo, en el que se comprobó con 2.000 participantes que siguieron una dieta de 800 calorías durante 8 semanas, que los hombres perdieron, de media, un 16% más de peso que las mujeres.

Edad. Tiene efectos muy similares a los que causan las diferencias entre hombres y mujeres. Cuando envejecemos, perdemos masa muscular y aumentamos nuestra masa grasa natural. Ese ratio es el que determina el gasto calórico. Vamos, a más músculo, mejor. De hecho, en el estudio que investigó las diferencias en el metabolismo basal dependiendo del género, también se estudió la diferencia de edad y sus efectos. Los investigadores probaron que los adultos de más de 70 años tienen un metabolismo basal entre un 20 y un 25% más lento que los adultos de menor edad.

Foto: iStock
Foto: iStock

El punto de inicio. La cantidad de grasa corporal que nos sobra a la hora de empezar nuestra dieta también afecta a la velocidad a la que adelgazamos. Cuanto más gordos estemos, más rápido perderemos peso, al menos al principio. Por ejemplo, una persona que pese 136 kg puede perder 4,5 kg si reduce su ingesta diaria en 500 calorías durante un periodo de 2 semanas. En cambio, alguien que pese 68kg solo perdería 2,3 kg si siguiese la misma técnica.

El sueño. Aunque no parezca muy importante, diversos estudios han probado que las personas que duermen más horas cada noche, pierden mucho más peso que aquellas que no. En concreto, en un estudio publicado por los investigadores A. V. Nedeltcheva, J. M. Kilkus, J. Imperial, D. A. Schoeller y P. D. Penev, de la Universidad de Chicago en Estados Unidos, se probó que las personas que dormían 5.5 horas de media, perdían un 55% menos de grasa corporal y un 60% menos de masa corporal total que aquellos que dormían 8,5 horas cada noche.

Por supuesto estos nos son los únicos factores que pueden alterar cómo de rapido perdemos peso. Enfermedades, medicamentos, genética... también nos afectan pero, en estos casos, está fuera de nuestra mano cambiarlos, bien porque no podamos, o porque sea de necios enfermar al quitarnos una medicación con el objetivo de peder unos kilos.