Al menos en España nos gusta muchísimo el uso de sinónimos. Tal vez sea por esa enorme reticencia que le tenemos a las repeticiones. Sea como sea, una de las áreas con más sinónimos es la nutrición. Por ejemplo, los hidratos de carbono son hidratos, carbohidratos, glúcidos...; las grasas son también lípidos y las proteínas son aminoácidos. Por supuesto, al menos en los dos últimos casos existen diferencias muy sutiles, pero a grandes rasgos son exactamente la misma cosa.

"El riesgo de ingesta inadecuada está entre el 76% y el 94%. Estos resultados son preocupantes"

Ahora bien, hay determinados compuestos que podemos pensar que son sinónimos, más teniendo en cuenta que cumplen exactamente la misma función, pero no es así. Se trata del folato y del ácido fólico. Además, no ayuda nada que se denomine a estos compuestos por el mismo nombre: vitamina B9. Pero es importante conocer la diferencia entre estas dos variedades y las funciones que llevan a cabo.

La vitamina B9

Para entender las diferencias entre las dos versiones, lo primero que deberemos hacer es entender las funciones principales de este micronutriente esencial. Su nomenclatura química es ácido pteroilmonoglutámico. Es una molécula necesaria para la sintetización de proteínas específicas, para la generación de hemoglobina (y por tanto para la creación de glóbulos rojos) y para la formación del ADN.

Los niveles bajos de B9 en sangre se han relacionado con diversas enfermedades. Estas son las más importantes:

  • Aumento de la homocisteína. Los niveles altos de este aminoácido en sangre se han relacionado con un mayor riesgo de enfermedad cardiaca e infarto. Así lo demostraban dos estudios, uno de los investigadores J. P. Casas, L. E. Bautista, L. Smeeth, P. Sharma y A. D. Hingorani, del University College London, y otro de A. S. Wierzbicki, del St Thomas Hospital, también en Londres.
  • Defectos de nacimiento. En un estudio de 2013, los investigadores A. E. Cziel, I. Dudás, A. Vereczkey y F. Bánhidy establecieron una relación entre los niveles bajos de folato y defectos del tubo neural.
  • Cáncer. Dos estudios, uno de la Universidad de Tufts y otro de la Universidad de California en Berkeley, asociaron la deficiencia de esta vitamina a un mayor riesgo de cáncer.

Esta insuficiencia sí es de especial relevancia para los españoles. Como se explica en la encuesta ENIDE, elaborada por el Ministerio de Sanidad, que evalúa la calidad nutricional de la población española, "el riesgo de ingesta inadecuada está entre el 76% y el 94%. Estos resultados son preocupantes, sobre todo en mujeres en edad fértil, debido a los riesgos de malformaciones nerviosas fetales".

Dónde encontrar la B9

Mantener los niveles adecuados de todos los nutrientes esenciales es importantísimo. Para mantener los idóneos del que nos ocupa hoy, he aquí una lista, elaborada por el National Institutes of Health de Estados Unidos, con los alimentos que mayor porcentaje de la cantidad diaria recomendada de vitamina B9 contienen:

  • Hígado de ternera (85 gramos). 54%
  • Espinacas (media taza). 33%
  • Espárragos hervidos (4). 22%
  • Coles de Bruselas (media taza). 20%
  • Lechuga (una copa). 16%

Otras menciones honorables son el arroz, espinacas, aguacate, zumo de naranja, cangrejo hervido, merluza y huevos.

Folato y ácido fólico, ¿son lo mismo?

Folato es como se encuentra esta vitamina en la naturaleza. De hecho, su nombre proviene del vocablo latino 'folium', que significa hoja, lo que refleja que los alimentos más ricos en este micronutriente son los vegetales de hoja verde.

El hígado de ternera es el alimento que más B9 contiene. (iStock)
El hígado de ternera es el alimento que más B9 contiene. (iStock)

'Folato' se utiliza para referirse a todas las moléculas que tienen unas propiedades nutricionales similares entre sí. La que nos interesa de verdad, la que se denomina B9, es el 5-MTHF. Nuestro sistema digestivo es capaz de, antes de que entre en nuestro torrente sanguíneo, convertir todas las formas diferentes de folato a 5-MTHF, que es la molécula que acaba colándose en nuestra sangre.

En cambio, el ácido fólico es una creación del ser humano. Se trata de una molécula sintética producida en laboratorios cuya nomenclatura química es ácido pteroilmonoglutámico. Es la que se utiliza para enriquecer diversos productos como los cereales de desayuno e incluso el pan. Al contrario que el folato, el ácido fólico no es reconvertido por nuestro sistema digestivo, sino que, como explican en un estudio los investigadores M. J. King, D. E. Jones I. Patanwala y el resto de su equipo de la Universidad de Newcastle, necesita ser reconvertida por nuestro hígado. Dicho de otro modo, tiene que metabolizarse.

El gran problema del ácido fólico

Mientras que el folato es instantáneo (minutos después de ingerirlo, la vitamina B9 útil estará circulando por nuestro torrente sanguíneo), el ácido fólico puede tardar horas e incluso días en metabolizarse. Así lo probaron los investigadores R. Obeid, S. H. Kirsch, S. Dilmann y el resto de su equipo del Hopital Universitario de Saarland en Alemania y de la Universidad de Aarhus en Dinamarca. Esto puede suponer un riesgo, pues se ha asociado los niveles elevados de ácido fólico en sangre a diversos problemas de salud.

Su nombre viene de 'hoja', por algo será. (iStock)
Su nombre viene de 'hoja', por algo será. (iStock)

Dicho de otro modo: se nos da bastante mal convertir el ácido fólico en vitamina B9. Por supuesto, siempre será mejor tener que no tener, y más si tenemos en cuenta los problemas de salud que la insuficiencia de esta vitamina puede provocar.

Por supuesto, y como ocurre con un gran número de sustancias, tener los niveles elevados durante un rato no tiene ningún tipo de peligro. Lo que sí lo tiene es mantenerlos de forma crónica. Respecto al ácido fólico, se han descrito dos repercusiones más que preocupantes:

  • Enmascarar la deficiencia de B12. Dos estudios, uno de los investigadores M. Morris, F. Jacques, I. Rosenberg y J. Selhub, de la Universidad de Tufts, y otro de E. H. Reynolds, del King's College, en Londres, demostraron que los niveles altos de ácido fólico en sangre pueden hacer que la prueba para la B12 dé positiva, lo que, sobre todo en pacientes mayores, puede suponer un riesgo considerable para su salud.
  • Aumento del riesgo de cáncer. Tres estudios diferentes de la Universidad de Dartmouth en Estados Unidos, el Haukeland University Hospital en Noruega y de la Universidad de Toronto en Canadá han descrito una correlación estadística entre los niveles elevados de ácido fólico en sangre y un aumento del riesgo de sufrir la enfermedad, en concreto en su variedad de cáncer de colon. De todo modos, ninguno de ellos ha establecido una relación de causa-efecto.

Teniendo esto en mente, podemos concluir que, aunque en el hipotético caso de que suframos una deficiencia o insuficiencia de vitamina B9, todas las fuentes sean buenas para nosotros, para mantener unos niveles normales lo mejor que podemos hacer es obtenerlo a 'la vieja usanza', gracias al consumo de vegetales de hoja verde, llenas de folato.