Están de moda en nuestros días, pero los tirabeques tienen una antigüedad de unos 7.000 años. Su primera localización se ubica en la actual Turquía, pero ha llegado hasta la península ibérica para quedarse. Más concretamente, es en Cataluña donde estas semillas leguminosas tienen un mayor auge. También tienen un gran protagonismo en Francia.

Se le puede mencionar con diferentes nombres: guisante de campo, bisaltos, miracielos o guisantes capuchinos. Da igual, todos ellos hacen referencia a esta vaina de color verde que se consume sin desgranar.

¿Qué son los tirabeques?

Esta crujiente leguminosa es una vaina plana y de color verde, de la misma familia de los guisantes. A diferencia de estos, como decíamos, no se desgranan, sino que se consume la vaina entera, la cual encierra pequeñas semillas de muy pequeño tamaño. Por ello, lo habitual es cocinar los tirabeques en una sola pieza, más al estilo de las judías verdes que de los guisantes.

Forman parte del grupo de las verduras y su temporada alta es al principio de primavera. Su cultivo es bastante especial, ya que, de forma natural, solo pueden cultivarse durante unas pocas semanas. Además, se deben consumir cuando acaban de crecer, ya que con el paso de los días se van poniendo más duros y pierden precisamente su buen sabor y su textura especial.

Foto: iStock.
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En cuanto a sus propiedades organolépticas, tienen un sabor dulce y suave a la vez, un olor ligero y una textura crujiente. Gracias a este sabor suave, pueden combinarse con numerosos ingredientes. Se pueden servir como acompañamiento de un plato principal, como una carne o un pescado, o como ingrediente protagonista de una sopa, una menestra o una ensalada.

Cocinarlos tiene su truco

Los tirabeques suelen ser económicos y aportan volumen al plato, sin embargo, aunque su cocinado es sencillo, la preparación en sí puede no serlo tanto.

Para poder preparar los tirabeques y que queden aptos para su consumo, tenemos que retirar las hebras de los laterales de la vaina. No es imprescindible, pero sin duda el resultado final del plato será mucho mejor.

Los mejores tirabeques los obtendremos si quitamos las hebras o hilos de sus laterales

Si quieres preparar unos buenos tirabeques y no encontrar hilos durante su ingesta, tenemos que agarrarlo con las dos manos y en un solo movimiento; si lo hacemos bien, saldrán todos los hilos intactos. Para ello, presiona entre tu dedo pulgar e índice de la mano izquierda el tirabeque, mientras con la mano derecha agarras bien el tallo. Desliza el pulgar de la mano izquierda, de modo que las hebras salgan solas con el movimiento del desplazamiento. Parece complicado de explicar y sobre todo de ejecutar, pero en el momento en que preparamos nuestros primeros sin hebras, conseguiremos ir más rápido y preparar el ingrediente en apenas unos minutos.

Una vez tengamos la materia prima lista, los podemos cocinar al vapor, hervidos, salteados o incluso fritos. Cuanto más los cocinemos, más suaves quedarán, pero si los queremos crujientes, precisamente su textura que los ha hecho famosos, bastará con que les demos un poco de cocción en agua hirviendo, apenas durante unos minutos, para a continuación darles un golpe de frío poniendo el cazo o la sartén donde los hayamos preparados bajo el chorro del agua fría. Gracias a esto conservarán su textura y su color verde brillante intacto. Si de nuestro grifo no sale el agua muy fría, también podemos preparar un bol con agua con hielo y volcar aquí los tirabeques, sin el agua caliente que hemos utilizado para su cocción. Esto hará que quede una textura muy crujiente y que los tirabeques estén exactamente en ese punto que le daría un cocinero profesional.

¿Qué nos aportan?

Los tirabeques portan unas semillas muy recomendables en caso de que estemos siguiendo una dieta de adelgazamiento o que queramos consumir pocas calorías en nuestro menú. Por cada 100 gramos de producto, nos da un aporte energético de 50 calorías.

Foto: iStock.
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Entre las vitaminas más presentes, encontramos la vitamina B y la vitamina C. La vitamina B contribuye a la formación del ADN, previene la anemia megaloblástica y ayuda a mantener saludables las neuronas. Por su parte, la vitamina C es aún más conocida por la mayoría de nosotros y nos ayuda a reforzar el sistema inmunitario, para prevenir resfriados o gripes. Solemos asociar la vitamina C a ese zumo de naranja recién exprimido, pero hay muchos otros alimentos, incluyendo verduras u hortalizas, que contienen una buena dosis de vitamina C, como es el caso de los pimientos o los protagonistas de este artículo, los tirabeques.

Asimismo, también destacan por su aporte de fibra, imprescindible para mejorar el tránsito intestinal, y de proteínas vegetales, por lo que también son muy populares en las dietas veganas. Una de las ventajas de las proteínas vegetales frente a las proteínas animales es que, por lo general y más concretamente atendiendo al caso de los tirabeques, no aportan nada de grasa.

Si buscamos una verdura completa, saludable, barata y de temporada, los tirabeques le darán un toque crujiente y sabroso a nuestro plato, con un aporte mínimo de calorías, priorizando la fibra, la vitamina B y C y las proteínas vegetales.