Un estudio publicado por la revista médica British Medical Journal ha analizado, con una muestra de más de 48.000 participantes procedentes de Reino Unido, las posibles relaciones entre llevar una dieta vegetariana y las enfermedades cardíacas. Dicha investigación ha reunido a personas que llevan una dieta que incluía la carne, sujetos que solo tomaban pescado, vegetarianos y veganos.

Partiendo de los datos recogidos por el centro de investigación EPIC-Oxford, que examinaron las relaciones entre dieta y salud de estos individuos durante ocho años, a lo largo del estudio se detectaron 2.830 casos de enfermedades coronarias, una afección cardíaca derivada de la obstrucción de la arteria coronaria, y 1.072 casos de paradas cardiovasculares, dentro de las cuales se incluyen 230 aneurismas cerebrales, derrames que se producen cuando se rompe algún vaso sanguíneo.

Los encuestados que no comían productos de origen animal tenían más riesgo de infarto


En relación con los hábitos alimenticios, British Medical Journal descubrió que aquellos que eran pescetarianos y solo consumían proteína animal procedente del pescado, presentaban menos riesgo, con un 13%, de padecer enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, según el estudio los encuestados que no comían productos de origen animal tenían más posibilidades (20%) de sufrir ataques al corazón.

Relacionaron este incremento del riesgo con la menor cantidad de vitamina B12 que pueden recibir en su dieta al no consumir proteínas animales, aunque establecieron que se necesita estudiar más las causas de ello. Los responsables de la investigación también tuvieron en cuenta las características sociodemográficas de los sujetos de la muestra, así como su historial médico y su estilo de vida, algo que consideran que puede ser una influencia mayor que la dieta. Además, señalan que los alimentos procesados y la carne roja son dos de elementos clave que agravan el riesgo de sufrir cardiopatías.

La segunda vuelta del estudio

El equipo volvió a ponerse en contacto con los encuestados en 2010 para preguntarles si habían cambiado algo con respecto a sus dietas. En el caso de los vegetarianos y veganos, señalaron que sí podían haber modificado sus hábitos alimenticios debido a la mayor popularidad de este estilo de vida actualmente.

Las directrices del Ministerio de Salud, Consumo y Bienestar Social indican que, para llevar una vida saludable, habría que comer alrededor de 200 gramos de verdura al día y, al menos, 120 gramos de fruta. Si se decide consumir productos de origen animal, lo equilibrado sería tomar tres o cuatro raciones de pescado a la semana y la misma cantidad de carne magra y aves. Los embutidos y las carnes grasas son para un consumo ocasional.