Estar embarazada no es fácil, sobre todo cuando llega la hora de comer. A la lista de alimentos que causan náuseas, ardor de estómago o que simplemente propician la retención de líquidos, se suman esos productos cuya ingesta está desaconsejada por los propios especialistas. El más famoso es el jamón serrano, aunque es cierto que muchas de las futuras madres reciben luz verde y pueden hartarse a este alimento en cuanto el análisis de sangre sale positivo en toxoplasmosis y, por lo tanto, tienen el anticuerpo para combatir este protozoo.

“En la mayoría de los casos, un análisis de toxoplasmosis con resultado negativo significa que nunca has estado infectado y, por lo tanto, no tienes inmunidad a la enfermedad. Si tu riesgo es alto, puedes tomar determinadas precauciones para no infectarte. Un resultado positivo podría significar que tienes una infección activa o que alguna vez en tu vida te infectaste y eres inmune a la enfermedad. Los análisis adicionales pueden indicar cuándo ocurrió la infección según los tipos de anticuerpos que tengas en la sangre”, explican en la web de la Clínica Mayo.

Foto: iStock.
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La toxoplasmosis es una enfermedad que transcurre sin pena ni gloria en el caso de que no estés embarazada. De hecho, sus síntomas suelen confundirse con los de un resfriado. En cualquier caso, según las últimas investigaciones, sI tiene una curación mínima de 18 meses, las embarazadas pueden comer jamón con tranquilidad. La primicia corrió a cargo de diversos estudios realizados por el Centro Tecnológico Andaluz del Sector Cárnico (TEICA) en 2012. Al parecer, el proceso de curación al que se somete el jamón con sal marina impide la supervivencia del parásito de la toxoplasmosis. Pero, eso sí, recuerda que debe tener al menos 18 meses de curación y que sea, además, un producto con las debidas garantías sanitarias.

La listeria, el mercurio y otros metales pesados

La lista de alimentos a los que las embarazadas deben renunciar durante su gestación no se agota aquí, sino que es un largo suma y sigue de cautelas. Vamos a verlas. Por cierto, algunos de estos productos tienen algo en común: la listeria. Una bacteria ubicua que puede hacer estragos en las embarazadas y en los fetos, pues su contagio puede acabar en el triste desenlace de un aborto o problemas al nacer.

"Si una mujer se infecta con L. monocytogenes a principios de su embarazo, quizá por comer un alimento contaminado, es probable que tenga un alto riesgo de sufrir un aborto. A finales de un embarazo, la infección puede ocasionar el nacimiento de un niño muerto o, en ocasiones, enfermedades graves o la muerte en el recién nacido poco tiempo después de nacer", afirman al respecto en el portal de pediatría Healthy Children.

En suma, tiene mucho sentido que aprendamos qué lugares le gusta frecuentar:

  • Leche cruda. Sí, la pasteurización resulta fundamental para ponernos a salvo de bacterias como la listeria que, en el caso de las embarazadas, puede llegar a afectar al feto y provocar un aborto. Conviene leer el etiquetado de los productos lácteos como el queso, donde el empleo de leche cruda está a la orden del día. Un ejemplo muy claro lo tenemos en el queso de Cabrales.

  • Los alimentos ahumados también pueden convertirse en el mejor caldo de cultivo para las bacterias. Aunque es cierto que unas correctas medidas higiénicas suelen evitar estas infecciones, conviene evitarlos durante el embarazo. No en vano, se preparan a temperaturas inferiores a los 100º y pueden contener bacterias peligrosas para el embarazo.

Foto: iStock.
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  • Los huevos crudos pueden contener la salmonela. Esta bacteria no afecta al feto, pero sus molestias como diarrea, vómitos y fiebre pueden no ser el mejor cuadro de síntomas que una mujer quiere vivir durante su embarazo. Vale, pero ¿cuándo comes huevo crudo? Nunca, ¿verdad? Pues no, ya que existen infinidad de recetas como una mayonesa casera o un alioli que suelen prepararse con huevo crudo.

  • Quizás ya lo sepas, pero nunca viene mal abundar sobre ello y es que los pescados grandes y el marisco también pueden ser una gran fuente de mercurio y metales pesados. Sin ir más lejos, el pez espada o el atún rojo son especies de pescado azul con gran concentración de mercurio, que se considera un neurotóxico. “Únicamente las mujeres embarazadas (o que puedan llegar a estarlo), mujeres en fase de lactancia y niños tienen que tomar algunas precauciones, limitando el consumo de especies de pescado con altos niveles de metilmercurio", afirman al respecto en la web de la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAM).

Los ahumados se preparan a temperaturas inferiores a los 100º y pueden contener bacterias

  • Por supuesto, extremar las medidas de seguridad alimentaria es básico. Así, lavar la piel de las frutas y verduras que solemos pelar, como el aguacate o los melones, es fundamental. No en vano, aunque no nos comamos la corteza, en ella puede anidar la listeria y arrastrar la bacteria hacia el interior por la acción del cuchillo.

  • Patés. Este alimento, si no está pasteurizado, puede contener la temida listeria.

  • Cocina bien las carnes y evitarás sustos.

Pero no solo de comida te has de cuidar, sino también de medicamentos de uso bastante común pero de efectos imprevisibles. Sin ir más lejos, el ibuprofeno es de esos medicamentos cuyos perniciosos efectos pueden tardar décadas en verse. No en vano, según ciertos estudios, la ingesta de este antiinflamatorio podría afectar a la reserva ovárica del feto femenino y, por lo tanto, producir irreversibles consecuencias en su fertilidad.