Bebemos muchísimo café. Según datos de MERCASA, en España se consumen, al año, algo más de 78 millones de kilos de café, lo que supone un desembolso de 691 millones de euros. Es sinónimo de desayuno, media mañana, sobremesa y merienda. Incuso algunos son capaces de tomarse uno (o más) antes de irse a la cama y dormir como lirones. Lo que poca gente sabe es que el café podría estar ayudándonos a perder peso. Mucho se ha especulado sobre esta teoría, pero... ¿qué dice la ciencia?

Contenido calórico

Una cosa tenemos que tener muy clara. Consideramos 'café' todo lo que incluya este ingrediente: con leche, cortado, con sacarina o azúcar... Algunos considerarían café hasta un carajillo. El problema es que, según explican desde el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), una taza de café contiene 2 calorías, ni una sola más. En el momento en el que le añadimos leche y azúcar, su contenido calórico aumenta hasta las 159 kcal. Una auténtica barbaridad.

La limitación calórica tiene un impacto directo en nuestro peso. Por ejemplo, en el año 2016 un grupo de científicos del Virginia Tech, en Estados Unidos, probó que sustituir un vaso diario de refresco azucarado por la misma cantidad de agua repercutía en una pérdida de peso de 1,9 kg a lo largo de seis meses.

Es por esto que, si tenemos en cuenta su bajo contenido calórico, el café tiene unas propiedades muy similares a las del agua y se pueden esperar los mismos resultados.

Sus efectos en el metabolismo

Se han investigado mucho los efectos del café sobre la velocidad a la que las reacciones químicas en el interior de nuestro organismo tienen lugar. Todo se debe a la presencia de la famosísima cafeína. Como explican desde el USDA, una taza de café de 240 ml contiene 95 mg de esta sustancia, más que el té o que la mayor parte de los refrescos.

Que la cafeína sea una de las sustancias más comunes en los suplementos alimentarios para adelgazar no es ninguna casualidad. Un estudio elaborado por K. J. Acheson y su equipo del Nestlé Reseach Center en Suiza descubrió que un consumo de 10 mg de esta sustancia por kilo de peso corporal aceleraba el metabolismo en un 13%. Pero esta es una cantidad de cafeína extraordinariamente elevada. Significaría que una persona de 69 kilos debería consumir, de media, 1,6 litros de café al día, más de lo lógicamente recomendable.

Foto: iStock.
Foto: iStock.

De todos modos, aunque los resultados significativos aparecieron tras la ingesta de esta cuantiosa cantidad de cafeína, una más normal también está asociada a una mejora de la masa corporal y a su mantenimiento. Así lo probaron los investigadores E. López García y R. M. van Dam, de la Universidad de Harvard, en el año 2006. Estos científicos observaron que, en un periodo de 12 años, los sujetos de estudio que consumían más cafeína eran, de media, medio kilo más delgados que aquellos que tomaban una menor cantidad de esta sustancia.

Pero no perdamos la esperanza, pues como explicaban en otro estudio unos investigadores de la Escuela Médica de Hannover, aquellas personas que habían perdido peso de forma exitosa eran menos susceptibles de recuperarlo si su ingesta de café era mayor.

El control del apetito

Es un apartado espinoso, debido a estudios con resultados completamente contradictorios. Todo tiene que ver con una hormona llamada 'gherlina', que es la responsable de la sensación de hambre. Es un compuesto químico liberado por determinadas células de nuestro estómago y que tiene la capacidad de estimular ciertas neuronas aumentando el apetito.

En un trabajo científico del año 2014, elaborado por investigadores de la Technische Universität Kaiserslautern en Alemania, se asoció el consumo de café descafeinado a una reducción de los niveles de gherlina.

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Además, en otros estudios observacionales, se relacionó el consumo de café (esta vez normal) con una reducción de la ingesta calórica diaria, comparado con los sujetos de estudio que no lo consumían.

Sea como sea, otros estudios como el elaborado en 2018 por los investigadores L. M. Panek Shirley, C. MeNysschen, E. O'Brien y J. L Temple, y publicado por el 'Journal of the Academy of Nutrition and Dietetics', mostró que el consumo de café no tiene ninguna repercusión sobre la sensación de saciedad.

Sea como sea, se ha vinculado ampliamente el café a diversos efectos beneficiosos para nuestra salud, lo que implica que su consumo puede aportarnos un extra nada despreciable. Y lo mejor de todo es que nos mantiene despiertos.