Las 'fast food' más calóricas que deberías evitar
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ENGORDAN Y NO ALIMENTAN

Las 'fast food' más calóricas que deberías evitar

Son pobres en nutrientes y generosas en grasas saturadas, sal y calorías, lo que incrementa la obesidad, el colesterol y el riesgo de padecer distintas enfermedades. He aquí las más calóricas

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Pizzas, hamburguesas, perritos calientes, aros de cebolla, nuggets... La comida rápida se ha convertido en la gran aliada de una reunión de amigos, un partido de fútbol o las comidas del fin de semana, pues nos exime de ponernos el delantal y además está riquísima. Por su parte, las cadenas de fast food nos lo ponen fácil, pues sus menús cada vez son más completos y variados, tornando la elección más complicada.

Sin embargo, a pesar de que está deliciosa y desprende un aroma que es una invitación en toda regla a su degustación, no son las opciones más saludables de la pirámide alimentaria, pues rebosan calorías, sal y grasas saturadas, además de ser pobres en fibra, vitaminas y minerales, por lo que su consumo aboca al incremento de la obesidad, el colesterol y diversas enfermedades. Incluso "afecta a nuestra salud mental y propicia un mayor riesgo de depresión", tal como recoge un estudio del que se hace eco la Fundación Española del Corazón (FEC) en su web. Según este, "alimentarnos con comida rápida (hamburguesas, pizzas, salchichas, bocadillos, patatas fritas, etc) incrementa en un 51% el riesgo de desarrollar depresión".

España es el país industrializado, detrás de Francia, donde más crece el gasto por habitante

La buena noticia es que no somos el país que más fast food consume (lideran el ranking Estados Unidos, China y Japón), tal y como recoge el estudio realizado por Strategic Research Center de EAE Business School. De hecho, "los españoles son los que menos invierten en comida rápida, pues solo gastamos una media de 21,81 euros por habitante al año. A pesar de las bajas cifras, España es el país industrializado, detrás de Francia, donde más crece el gasto por habitante en los últimos años con un incremento de casi un 18%. Así, "una de las principales conclusiones de esta investigación es hay que mirar con precaución el bajo consumo que tiene España en comida rápida, ya que es uno de los países en los que prevemos que más se incremente el consumo en los próximos años”.

Sea como fuere, lo cierto es que las propuestas de comida rápida gustan y mucho, pero, tal y como hemos anticipado, son auténticas bombas calóricas, cuyo abuso nos ayuda a ganar centímetros de cintura y afectan a nuestra salud. No obstante, hay algunas que despuntan por su enorme poder calórico. Veamos cuáles son.

Hamburguesa

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Hamburguesa.

Es una de las estrellas de la comida rápida, pues tienen precios asequibles y existen decenas de sabrosas opciones a elegir. Pero si nos detenemos a pensar en la cantidad y el tipo de ingredientes que incluyen, comprobaremos que de light y saludables tienen más bien poco. Los principales ingredientes son el pan, cuya porción cada vez es más grande, y la carne, generalmente de ternera o cerdo. Aunque incluyen verduras como lechuga o tomate, lo que induce a muchos a pensar que no son tan malas, llevan muchos otros ingredientes no tan saludables como el queso, las salsas, el beicon y la sal, que elevan su contenido calórico hasta las 600 calorías aproximadamente. Sin olvidarnos de los acompañamientos, que habitualmente son patatas fritas.

Pizza

A priori, los ingredientes básicos de este bocado italiano no hacen saltar las alarmas, pues son masa, salsa de tomate y queso mozzarella. El problema es que después se le añaden un sinfín de ingredientes ricos en grasas saturadas, carbohidratos y colesterol que empobrecen su calidad nutricional y enriquecen el contador calórico como beicon, aceitunas, queso, salami y salsas. Así, nos encontramos que una porción grande de pizza ronda las 250 calorías. Si tenemos en cuenta que solemos comer, al menos, tres porciones, el computo calórico se eleva hasta las 800 o 900 calorías.

Kebab

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Kebab.

Este plato típico de Oriente Medio está tan presente en nuestra cultura gastronómica que parece imposible creer que hace unos años no teníamos ni idea de su existencia. Tampoco es una de las propuestas más ligeras, pues incluye carne de cordero, que es rica en grasas. De hecho, aproximadamente el 50% de su carne es saturada, tal y como apunta la Fundación Española de la Nutrición (FEN). Además, "tiene un contenido en colesterol considerable, que lo convierte en un alimento cuya frecuencia de consumo se recomienda sea esporádica". Pero además no hay que olvidar que se presenta acompañada de salsas.

Para más inri, la OCU realizó un análisis de 25 muestras de kebabs y asegura que actualmente "lo que se vende en la mayoría de establecimientos como carne de kebab no lo es realmente. Eso sin hablar de lo que probablemente pueda influir más en el aumento del riesgo cardiovascular de este tipo de productos, pues llegamos a encontrar kebabs con un 30% de grasa (la carne de ternera ronda el 10%) y casi 6 gramos de sal (la OMS recomienda reducir la ingesta a 5 g al día). Un kebab de nuestro estudio tenía de media 739 kcal, más que una hamburguesa de una tradicional cadena de comida rápida".

Aros de cebolla

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Foto: iStock.

Alitas y nuggets de pollo

El pollo es una de las carnes más saludables, que además tiene un contenido escueto en grasas. Pero hay una excepción: las alitas que se venden en las cadenas de comida rápida. ¿La razón? Se cocinan en grandes cantidades de aceite y, además, le incluyen sal y aditivos que potencian su sabor, especialmente glutamato monosódico.

Por su parte, los nuggets a menudo están hechos con partes del ave de calidad mínima, que además se rebozan y se fríen, lo que incrementa su contenido en grasas y, por lo tanto, calórico. Por si fuera poco, se suelen mojar en salsas y, como en el caso de los aros de cebolla, no nos limitamos a comer uno solo. Cada porción aporta entre 70 y 80 kcal. Cada uno que eche sus cuentas.

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