La cocina de nuestras madres y abuelas, en la que se esmeraban en sacar todo el partido posible a los alimentos y en donde la mera idea de tirar comida era impensable, es un excelente ejemplo de cómo se puede comer, y muy bien, aprovechando los recursos que tenemos. Se trata no solo de una ayuda a nuestro presupuesto, sino también a la sostenibilidad.

La cocina de reciclaje o aprovechamiento es una filosofía que comienza en el supermercado -se trata de planificar bien y no comprar con los ojos-, continúa mientras estamos cocinando y se mantiene cuando conservamos lo que ha sobrado de la comida. A partir de ahí, el primer paso es ser siempre conscientes de qué alimentos, tanto crudos como cocinados, tenemos en nuestra nevera, y cuáles son los que están más próximos a estropearse. Una vez que sabemos con qué contamos, es fácil organizarse y darles una vuelta para poder aprovecharlos. Te contamos, de la mano de Supermercados de El Corte Inglés, cómo sacar el máximo rendimientos a tus excedentes.

Saca partido a los alimentos maduros

Llevar un control de los alimentos que compramos nos ayudará a evitar que se queden al fondo de la nevera o en el carrito verdulero antes siquiera de pasar por la sartén. Aun así, si algo se deteriora seguramente podremos sacar partido de ello.

  • Fruta: La opción más sencilla es hacer batidos. Prueba, por ejemplo, este smoothie de plátano (puedes cambiar el plátano por cualquier otra fruta). Con otras, como los higos, puedes hacer mermelada sin azúcar, ya que a medida que maduran potencian su dulzor y no es necesario añadirle más.

(Unsplash).
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  • Verduras: no dejes que el cajón donde las guardas se convierta en un almacén sin orden ni concierto. Debes estar atento a lo que tienes y vigilar para evitar que se vayan arrugando y poniendo mustias. Si eso sucede, siempre podrás usar esa verdura en preparaciones en las que no importe el aspecto: una crema, un puré de verduras o un pisto, por ejemplo.
  • Pan: en muchos platos tradicionales, el pan es un ingrediente principal. Era la forma que tenían nuestros antepasados para aprovechar el que se quedaba duro, y de ahí han salido grandes recetas, como las sopas de ajo, la sopa castellana, el salmorejo o las migas extremeñas. También puedes aprovechar tu robot de cocina para, una vez que han pasado varios días y está bien duro y seco, obtener pan rallado. Y, por supuesto, tienes la opción de congelarlo. Nuestro consejo: hazlo en pequeñas porciones, así solo sacarás aquello que vas a utilizar y, además, se descongelará rápido. Si, además, lo congelas ya partido, podrás sacarlo por la mañana y hacer el bocadillo de los niños con toda facilidad. En cuanto llegue el recreo ya estará listo para comer.

Reinventar recetas

Todas tus recetas pueden tener una segunda lectura. ¿Qué significa esto? Que unas lentejas se pueden transformar en un puré, un arroz en unas albóndigas, un pollo asado en unas croquetas… Para ello, te damos unas pistas de cuáles son esas preparaciones que lo ‘aceptan’ todo.

  • Legumbres: es de los alimentos que mejor se pueden aprovechar. De hecho, al día siguiente están incluso mejor que el primer día. Con las lentejas, uno de los recursos clásicos fue siempre el reconvertirlas en puré, el mejor modo de convertir una ración en tres platos es ponerlas a cocer con una patata cortada finita (para que se haga antes) y un vaso grande de leche. Luego se tritura y listo. También puedes probar con esta crema de lentejas con huevo escalfado. Los garbanzos se pueden reconvertir en humus, y recuerda que cualquier legumbre puede servir para dar consistencia a una ensalada.

Croquetas de pescadilla (APTC).
Croquetas de pescadilla (APTC).

  • Pescado: si te ha sobrado pescado al horno, puedes aprovechar los restos para hacer buñuelos o soldaditos de Pavía. Y a lo mejor no se te ha ocurrido hacer una tortilla -similar a las de bacalao de los menús de sidrería-, rellenar unos pimientos o darte un homenaje con estas croquetas de pescadilla.
  • Carne: hay un sinfín de posibilidades de rescatar los guisos de carne, los filetes o los asados. Al igual que en el caso del pescado, la idea es pensar en platos que incorporen carne como ingrediente secundario, no principal: así no necesitaremos tanta cantidad. Es el momento de empanadas y empanadillas, de pizzas y croquetas, incluso de ensaladas. Una César, por ejemplo, se puede hacer con los restos del pollo asado. Por cierto, también puedes utilizar estos restos para hacerte un estupendo caldo.

Aprovechar todos los recursos

Como decíamos al principio, la filosofía del aprovechamiento debe estar presente también mientras estamos cocinando; se trata de no desechar sin más recortes o partes de los ingredientes que no nos interesan en este momento. Seguro que tienen una utilidad más adelante.

  • Siempre que nos sobre fumet o caldo, lo reservamos aunque no sea mucha cantidad. Lo vertemos en la cubitera y así después tendremos cubitos caseros de caldo para otro guiso.
  • Cuando cocines un trozo de carne entero, conviene que le cortes las puntas. De ese modo se cocina por todas partes por igual, y con las puntas podemos hacer fajitas, tacos o burritos.

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  • A menudo nos sobran restos de masa brisa, masa quebrada o masa de hojaldre y no sabemos muy bien qué hacer con ellos. Antes de envolverlos en papel film y guardarlos en la nevera, lo mejor es que los recicles lo antes posible. ¿Cómo? Haz una bola con todo lo que te ha sobrado, tira de rodillo y amásalo para poder hacer mini tartaletas, galletitas dulces o saladas, bocaditos…
  • Si solo has necesitado para tu receta media cebolla, medio pimiento… puedes aprovechar para picar la otra mitad y congelarla. Te será muy útil para tus sofritos.

*El Confidencial, en colaboración con el Supermercado de El Corte Inglés, te presenta una serie de artículos con los que aprenderás a reconocer los mejores productos frescos de temporada, de proximidad y de la máxima calidad. También recetas saludables para poder llevar una dieta rica, nutritiva y llena de sabor. Conoce aquí más ideas y consejos para ser sostenible, ponlos en práctica para seguir protegiendo al planeta de forma adecuada y responsable.

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