Evitar el desperdicio alimentario empieza también en casa. Una de las mejores maneras de reducir al máximo la posibilidad de que la comida que hemos comprado se eche a perder es mantener nuestra nevera en orden, de manera que siempre tengamos a mano aquellos alimentos que están más próximos a caducarse. Para ello, tenemos que consultar cómo se conserva cada uno de los productos y cuál es su ubicación óptima en la nevera. De la mano de Supermercados de El Corte Inglés, te explicamos todo lo necesario para que tu frigorífico sea tu mejor aliado contra el desperdicio.

Como norma general, los frigoríficos deben mantener una temperatura entre 0 y 5℃. A menudo no tenemos en cuenta esos grados de diferencia y colocamos los alimentos donde hay hueco. Para aprovechar las posibilidades térmicas de nuestra nevera, cada grupo de alimentos debe colocarse en la zona que le corresponde. De esa forma alargaremos su vida útil.

  • Puerta: es la zona menos fría, por lo que en ella colocaremos aquellos productos como mermeladas, mantequillas, salsas no caseras y huevos, así como bebidas, que no necesitan demasiado frío para su conservación.
  • Estantes superiores y centrales: aquí van los productos que, una vez abiertos, deben conservarse en frío. Por ejemplo, platos ya cocinados, alimentos listos para el consumo, embutidos, lácteos…

En los estantes superiores y centrales pondremos los productos que, una vez abiertos, deben conservarse en frío. (Unsplash)
En los estantes superiores y centrales pondremos los productos que, una vez abiertos, deben conservarse en frío. (Unsplash)

  • Estante inferior: es la zona más fría, así que la reservamos para los alimentos más perecederos. Pon aquí las carnes y pescados crudos, así como aquello que queramos descongelar.
  • Cajón: frutas y verduras deben ir aquí para evitar que un frío excesivo pueda dañarlas.

Congelar no es almacenar

En nuestra lucha contra el desperdicio alimentario, el congelador es nuestro gran aliado, pero siempre que lo utilicemos bien. Es importante que tengamos en cuenta cuántos somos en casa y qué cantidad descongelas cada vez. Según sean vuestros hábitos, puede ser más interesante congelar porciones individuales (y luego llevártelas al trabajo, por ejemplo), o bien raciones más grandes para una comida familiar. Aprovecha también para colocar etiquetas en los tápers para indicar el nombre del alimento, si está crudo o cocinado y la fecha de congelación. Señala también cuánto tiempo pueden permanecer en el congelador, ya que el tiempo no es el mismo para un guiso que para una pizza o unas rodajas de pescado crudo, como te explicamos en este artículo.

(Corbis).
(Corbis).

A primera vista

Lo ideal es que, cuando abras la nevera o el congelador, de un vistazo sepas cuáles son los alimentos que debes consumir primero. La norma básica es el FIFO (First In, First Off), es decir, aquello que entró antes es lo que debe salir primero. Por ejemplo: si compras yogures, colócalos detrás de los que ya tenías; de ese modo, tendrás a mano los que caducan antes. Cuando no tengas la ayuda del fabricante con la fecha de consumo preferente, no dudes en recurrir a las etiquetas, igual que has hecho en el congelador.

Puede que, pese a tener cuidado, haya algún alimento que haya perdido alguna de sus propiedades, o no esté en su mejor momento para el consumo. Eso no significa que deba tirarse sino que pueden ser perfectas para las recetas de aprovechamiento. Aquí tienes algunas ideas.

*El Confidencial, en colaboración con el Supermercado de El Corte Inglés, te presenta una serie de artículos con los que aprenderás a reconocer los mejores productos frescos de temporada, de proximidad y de la máxima calidad. También recetas saludables para poder llevar una dieta rica, nutritiva y llena de sabor. Conoce aquí más ideas y consejos para ser sostenible, ponlos en práctica para seguir protegiendo al planeta de forma adecuada y responsable.

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