Circulan por las redes, pasan de boca a boca y se extienden y se asientan en la tradición cultural: hablamos de los falsos mitos de la alimentación. Comer no es solo una necesidad biológica, sino que es también un fenómeno social y cultural. Muchos de los alimentos que ingerimos se han convertido en auténticas leyendas urbanas, algunos ‘castigados’ injustamente y otros sobrevalorados, a los que se les han atribuido cualidades falsas.

Ahora, un manual desmiente los mitos más difundidos de la dieta. Bajo el título ‘La guía de los bulos en la alimentación’, el documento recoge las falsas creencias de algunos alimentos.

"La temática relacionada con la nutrición supone más de la mitad (54%) de las fake news"

Ha sido elaborada por el dietista Pablo Ojeda, la tecnóloga de alimentos Beatriz Robles y la farmacéutica Gemma del Caño y está editada por el Instituto #SaludsinBulos. Se trata de una iniciativa de la agencia de comunicación Com Salud y la Asociación de Investigadores en eSalud (AIES). En ella se reconoce “que la temática relacionada con la nutrición supone más de la mitad (54%) de las ‘fake news’ detectadas por los médicos que han participado en el I Estudio sobre Bulos de Salud".

La proliferación "de estos bulos tiene consecuencias para la salud. Mucha de la información falsa que se difunde carece de evidencia y base científica. Se realiza para crear alarma o desprestigiar a alguna marca, persona, producto o alimento. Sin embargo, su extrema viralización termina calando en la sociedad con una falsa imagen de verdad”, documentan sus autores.

Reconocen, además, “que es el caso de la gran mayoría de las falsas creencias relacionadas con la alimentación: alimentos supuestamente cancerígenos, infectados o peligrosos son habituales protagonistas de los bulos. También se demoniza el azúcar de las frutas, se asegura que deben comerse a horas determinadas o que las personas con diabetes deben restringir la ingesta de algunas de ellas”.

Otro mito extendido es el de los mal llamados ‘superalimentos’, “estrategias de marketing para colar en la lista de la compra productos que no son la base de la dieta mediterránea, más caros y no son imprescindibles para una alimentación sana. Otro tipo de bulo recurrente se ceba con la industria alimentaria y la acusa de emplear técnicas peligrosas para el consumidor”.

Foto: iStock.
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La papaya es abortiva

Un mito ampliamente extendido en algunas comunidades de la India, en las que se dividen los alimentos y los ciclos vitales en 'calientes' y 'fríos'. En esta concepción, el embarazo sería un estado 'caliente' y el consumo de alimentos 'calientes' durante la gestación (entre los que se encuentra la papaya) sería dañino para la madre y potencialmente abortivo.

No a la leche entera si estás a dieta

La European Guidelines for Obesity Management in Adults incluye entre sus recomendaciones sustituir los lácteos bajos en grasa por lácteos enteros, como estrategia de manejo de la obesidad al tener en cuenta la saciedad que provocan.

¿El zumo de limón depura?

Ni depura ni necesitamos que lo haga. Tenemos tres órganos en el cuerpo que se encargan de nuestra 'depuración': el hígado, el riñón y los pulmones. El limón tiene una cantidad importante de E-330, pero se puede encontrar también en muchos otros alimentos. No hay ningún nutriente que justifique cualquier efecto depurador en el organismo. Y no, no cura nada.

Foto: iStock.
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¿Debemos consumir menos pollo si tenemos un problema hormonal?

No. Europa prohibió el uso de los anabolizantes tradicionales, los productos hormonales y los ß-agonistas como promotores del crecimiento en todas las especies productivas. Otro de los bulos sobre alimentación.

¿Un gota de lejía para limpiar la verdura?

Para lavarlas hay que mantenerlas bajo el grifo, frotando cada hoja por separado. Con esto sería suficiente con los productos que adquirimos en el supermercado. Pero si vienen directamente del campo o deseamos algo de garantía más, se puede añadir una cucharadita de lejía apta para la desinfección de agua de bebida en 3 litros de agua, dejar 5 minutos y después aclarar. En la lechuga embolsada, no sería necesario porque ya se ofrece completamente limpia.

¿La fructosa de la fruta altera a los niños?

La supuesta relación de la ingesta de azúcar con la hiperactividad infantil es un mito que se remonta a los años 70. Debido a la ruta metabólica de la fructosa, su ingesta en forma de azúcar añadido se relaciona con diversos efectos adversos como alteraciones en el control glucémico, hiperuricemia y elevación de los triglicéridos, pero estos no aparecen cuando se consume a partir de las frutas enteras, como se recoge en revisiones sistemáticas recientes. Entre los efectos perjudiciales del consumo de fructosa como azúcar añadido, no se encuentra la alteración del comportamiento infantil.

Foto: iStock.
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¿Con diabetes puedo comer fruta?

Sí. La Comisión Europea considera que el consejo dietético para las personas con diabetes debe ser el mismo que para la población general, basándose en una alimentación saludable y teniendo en cuenta sus necesidades individuales.

¿Tomar sandía o melón por la noche es indigesto?

Es falso. Se trata de frutas para tomar en cualquier momento. Siempre hay que tener en cuenta que el componente principal en ambos es el agua, por lo que si tomas una gran cantidad de estos en la cena, puede que te tengas que levantar al baño en mitad de la noche.

¿Se puede comer plátano en una dieta?

Contienen carbohidratos, fibra, algunos nutrientes esenciales y antioxidantes. Un plátano de tamaño mediano proporciona 105 calorías. Los plátanos contienen mucha fibra, esta es importante para mantener los hábitos intestinales regulares, desempeña un papel vital en la salud digestiva y aporta saciedad, lo cual es muy importante en esa bajada de peso. Ingerir grandes cantidades de fibra incluso se ha relacionado con un menor riesgo de enfermedades cardiacas, diverticulares y algunos tipos de cáncer. Una ingesta adecuada de fibra también está vinculada a un peso corporal reducido.

¿Es más sano comer legumbres de bote?

Sí. Hay que comer frutas, verduras y legumbres. Tres patas muy importantes de una buena alimentación. Cómelas en todas sus formas, tamaños y métodos de conservación. En el caso de legumbres de bote, pueden tener aditivos para mejorar el aspecto, pero eso no hace que el producto sea peor, los aditivos son
seguros y esta es una forma muy sencilla de facilitar la elaboración. Ocurre lo mismo con la verdura congelada, antes de congelarla se le da un escaldado previo que facilita fijar algunos nutrientes (y disminuyen algunos, sí), pero en ningún caso justifica que no se puedan comer. Son una gran alternativa rápida y sana.

Foto: iStock.
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Los edulcorantes son nocivos para la salud

No. Todos los aditivos son seguros, los edulcorantes también. La única precaución que deberíamos tener es la de no exceder la dosis de polialcoholes (xilitol, maltitol, sorbitol) porque pueden provocar diarrea. Pero que sean seguros no significa que sean necesarios. Actualmente, el umbral de dulzor que requerimos para los alimentos es muy elevado. El único riesgo es que no seamos capaces de descubrir el sabor real del producto porque lo enmascaramos con ese dulzor y cuando no lo encontremos con edulcorantes, lo haremos con azúcar. Como con el resto de aditivos, deberíamos empezar por valorar la calidad global del producto que estamos eligiendo. Si no es sano, con edulcorantes tampoco.

¿Existen superalimentos?

No existen. No hay ningún alimento que por sí mismo merezca la categoría de 'superalimento'. Como mucho, las lentejas, pero como no tienen un nombre raro, pues no nos lo creemos. Ningún alimento es imprescindible y, por supuesto, ninguno tiene propiedades 'extra' a las habituales por más milenarios que sean o de países con nombres inhóspitos vengan. Nunca consumiremos la cantidad suficiente de ninguno de ellos como para que compensen las supuestas propiedades que nos dicen. Mejor comamos comida normal, no es necesario gastar más por algo que no será más efectivo que cualquier otra comida saludable.