En las viñas españolas se cultivan numerosos tipos de uvas, que se destinan a la elaboración de vinos o al consumo. Pero solo algunas atesoran cualidades organolépticas muy particulares, que las dotan de una calidad única y distinción. Buen ejemplo de ello es la uva del Vinalopó, una variedad que, como su nombre anticipa, se cultiva en la comarca alicantina de la que toma nombre, más concretamente en los municipios de Aspe, Agost, Hondón de los Frailes, Hondón de las Nieves, Novelda, Monforte del Cid, Campo de Alicante y la Romana.

Posiblemente, esta variedad resulta familiar a muchos consumidores al ser la que más se consume durante las campanadas de Nochevieja, pues en torno al 66%, es decir, dos de cada tres uvas que se degustan el último día del año proceden de esta región valenciana. Además, son de las primeras que hacen su aparición estelar en las fruterías, pues su vendimia comienza en agosto, a diferencia de otras, que no se dejan ver hasta el comienzo del otoño.

Asimismo, lo que distingue esta uva de otras es la fina piel que la recubre y el gusto dulce y delicado que regala, que le han valido el reconocimiento de denominación de origen. Tal y como nos explican en el web oficial de la Uva de Mesa del Vinalopó, "es una fruta única en el mundo por su particular proceso de maduración". A diferencia de otras variedades de mesa, "crece bajo una bolsa de papel, que la protege, al menos, durante 60 días y guarda con mimo todos los granos del racimo hasta llegar al consumidor". Garantiza su calidad frente a las inclemencias meteorológicas, lo que además conlleva "la filtración de la luz del sol y, por lo tanto, la uniformidad de color de los granos que componen cada racimo y una piel más fina, pues no tienen que hacer frente a las agresiones del sol, la lluvia o el viento".

Esta variedad resulta familiar al ser la que más se consume durante las campanadas de Nochevieja


Claro que no todas las variedades de uvas son válidas ni susceptibles de aplicarles el embolsado ni están amparadas por el Consejo Regulador de la Denominación Origen. Únicamente son siete: ideal, aledo, dominga, doña maría, rosetti, victoria en piel clara y red globe, que tiene piel negra. Todas ellas "cubren la temporada de uva de mesa en el hemisferio norte, desde finales del mes de agosto, con las variedades más tempranas, y hasta la mitad de enero, con las variedades más tardía, autóctonas de nuestra comarca".

Antioxidantes, protagonistas de su composición

Uva del Vinalopó.
Uva del Vinalopó.

Asimismo, las uvas del Vinalopó también son únicas por los beneficios nutricionales que regalan. Sin ir más lejos, tienen un alto contenido en antioxidantes, de los que se cuentan hasta 20 diferentes, tal y como explican desde la web de Uva del Vinalopó. Por lo tanto, "es el mejor antídoto para luchar contra el daño ocasionado por los radicales libres, además de una adecuada alimentación". El más destacado es el resveratrol, que destaca "por sus propiedades preventivas de enfermedades cardiovasculares y anticancerígenas". No obstante, la "concentración de dicho componente depende, en gran medida, de la climatología, la tierra, la época de recolección y la localización. Además, es una importante fuente de fibra y de hidratación".

Crece bajo una bolsa de papel, que la protege durante 60 días y guarda con mimo los granos del racimo

En su composición también hay interesantes cantidades de vitamina C, que, tal y como hemos explicado en otras ocasiones, destaca por su poder antioxidante, aunque también es esencial para la producción de colágeno y, por lo tanto, la cicatrización de las heridas o la absorción del hierro, previniendo enfermedades derivadas como la anemia; Y B6, que interviene en el funcionamiento de las enzimas, en el desarrollo inmunitario y cerebral.

Tienen fama de ser hipocalóricas y lo cierto es que no comportan más de 70 kcal por cada 100 gramos, si bien es cierto que contienen más hidratos de carbono que otras frutas, proporcionando energía durante más tiempo, tal y como explica la Fundación Española de la Nutrición (FEN). Pero "son de fácil asimilación como la glucosa, la sacarosa, la fructosa, dextrosa y levulosa".

En cuanto a los minerales, destaca la presencia de potasio, que es importante para la salud de los músculos, el riñón y el corazón. También tiene interesantes proporciones de calcio, esencial para la salud ósea; y fósforo, que participa en la salud de los huesos y los dientes o la producción de proteínas.

No obstante, hay que tener en cuenta que la mayor parte de los nutrientes se concentran en las semillas y la piel, "por lo que sin estas nos perderíamos toda la esencia saludable de esta fruta". Por ello, "todas las variedades amparadas por la D.O.P. tienen semillas, que son casi imperceptibles al paladar y garantizan un completo aporte nutricional".

En la cocina

Foto: iStock.
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Es innegable que la mejor manera de apreciar sus cualidades organolépticas es en versión fresca y solas. Aunque también aceptan compañeros como el foie gras o el queso, dando lugar a una exquisita combinación, que incluso describe un viejo refrán: 'Uvas con queso saben a beso'. Igualmente, compaginan muy bien con otras frutas, especialmente las manzanas. También se pueden marinar, siendo ideales para los pescados y los mariscos.

Incluso se presentan un ingrediente ideal para la elaboración de ensaladas, salsas y postres, a las que aportan aroma y un delicioso toque dulce, o como guarnición de carnes, especialmente las asadas.