Se acabó. El infierno (al menos en lo que a temperatura se refiere) en el que se convierte España durante el verano ha llegado a su fin. Ha sido el que menor temperatura media ha tenido de los último cuatro años. Esto parece indicar que el otoño y el invierno al que nos enfrentamos será más duro de lo habitual (aunque los meteorólogos se equivocan dia sí y día también...). Durante la última temporada de frío, los casos de gripe en España ascendieron a algo más de 1 millón, según datos de la Red Española de Vigilancia Epidemiológica. Para evitar caer en esta más que desagradable enfermedad podremos recurrir a ciertos alimentos que nos proporcionarán un extra. Pero la maravilla alimentaria del otoño no acaba ahí, gastronómicamente es una de las mejores épocas.

Nuestra salud

La bajada de las temperaturas tiene efectos negativos sobre nuestro sistema inmune, porque este estaba tan ricamente descansando, sin tener que defendernos de prácticamente nada, y ahora la gente empieza a estornudar, transmitiendo resfriados y gripes por doquier. Poco podemos hacer para evitar esto, porque ir por la calle con una máscara de gas no está bien visto. Como con todo, la nutrición es una de las claves. Hay ciertos micronutrientes que tienen roles imprescindibles para ayudar a nuestras defensas:

  • Zinc. Es un metal que nuestro cuerpo necesita para mantener un buen sistema inmunitario. Esto se debe a que es fundamental para el metabolismo de las proteínas y la generación de ácidos nucleicos, que, a su vez, es parte imprescindible de la creación de glóbulos blancos y anticuerpos. Además es nacesario para que el cuerpo pueda cicatrizar las heridas. Los alimentos que mayor cantidad de este elemento contienen son las ostras, la carne de ternera, el cangrejo, las judías, el yogur, el queso y los anacardos.
  • Hierro. Este famoso micronutriente ha sido un quebradero de cabeza para muchos durante muchos años. Todos conocemos a alguien que ha padecido en algún momento de su vida anemia (una afección producida porque la sangre no transporta suficiente oxígeno), normalmente debida a una carencia de hierro. Pero su valor no reside únicamente en dotar a los glóbulos rojos de la capacidad de transportar oxígeno, sino que también interviene en el mantenimiento de multitud de sistemas, como el nervioso o el inmunitario. Los alimentos más ricos en este mineral son las judías blancas, las lentejas, el hígado de ternera, el tofu y el chocolate negro (del cual, 85 gramos representan el 38% de la cantidad diaria recomendada según los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos).
  • Selenio. Aunque la deficiencia de este elemento es rara en humanos, puede darse debido a dietas 'extremas' o a deficiencias en nuestro aparato digestivo. Esto representa un verdadero peligro para nuestra salud, dado que el selenio es un elemento clave en la estimulación de nuestro sistema inmunitario. Los alimentos que mayor cantidad de selenito o seleniato (las formas en las que se encuentra este elemento en la naturaleza) tienen son: las nueces de Brasil (100 gramos de este fruto seco contienen el 777% de la cantidad diaria recomendada), el atún, el bacalao, las gambas y el pavo.

Las nueces de Brasil contienen mucho selenio. (iStock)
Las nueces de Brasil contienen mucho selenio. (iStock)

  • Vitamina B6. Como explica el químico y articulista de Alimente José Manuel López Nicolás, en su libro 'Vamos a comprar mentiras' (Cálamo), este micronutriente es el 'comodín' de la industria alimentaria. Esto se debe a que al añadir a cualquier producto un 15% de la cantidad diaria recomendada de vitamina B6 permite que se publicite como que 'ayuda al correcto funcionamiento del sistema inmunitario', según el reglamento de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA por sus siglas en inglés). Esto, aunque se trate de una treta de marketing, deja muy claro que, a ojos de los científicos, la vitamina B6 tiene un rol importantísimo en el mantenimiento del sistema inmune y la creación de anticuerpos, necesarios para luchar contra las infecciones. Si no queremos consumir suplementos o alimentos enriquecidos, podremos recurrir a los garbanzos (100 gramos son más de la mita de la cantidad diaria recomendada), el hígado de ternera, el atún, el salmón, la pechuga de pollo o los plátanos.

Nuestra temperatura

Conocemos esto de años anteriores: un día salimos de casa a las 8 de la mañana para ir al trabajo y nos asamos de calor llevando una camisa arremangada, y el siguiente estamos tiritando, incluso con un jersey. Siempre pasa lo mismo. Los trucos para luchar contra este cambio meteorológico son muy conocidos: dejar el café con hielo y volver al normal (y calentito), sustituir el gazpacho por una sopa de pollo... Eso sí, lo mejor del otoño es que vuelve a poner los platos de cuchara en el menú, porque por mucho que nos guste una buena fabada, soportar la sobremesa a 35ºC a la sombra es toda una odisea. Al que se le ocurrió el refrán 'el español fino, después de comer siente frío' no se había comido unas lentejas a la riojana, eso seguro. Y la lista no acaba ahí. Estos son solo algunos ejemplos de los que tiene que ofrecer la gastronomía española:

Foto: iStock.
Foto: iStock.

  • Cocido madrileño
  • Fabes con almejas
  • Arroz caldoso con bogavante
  • Cocido gallego
  • Recao de Binéfar (Aragón)
  • Fabada asturiana
  • Rancho canario
  • Olla ferroviaria (Cantabria)
  • Cocido montañés (Cantabria)
  • Sopa castellana (como la sopa de ajo pero con añadidos como huevo y jamón)
  • Marmitako (País Vasco)

Se acerca el invierno, y como si de personajes de 'Juego de tronos' se tratase, tenemos que prepararnos para afrontarlo. Menos mal que aquí, los inviernos están llenos de sabor. Bendito frío.