Para muchos, el término ‘superalimento’ remite a comida o ingredientes que proporcionan sensacionales beneficios para nuestro organismo. Para otros, la palabra es solo marketing, una forma de vender el producto con un vocablo más o menos pomposo que llama la atención. Y luego están las algas marinas: nadie las discute.

Llegaron para quedarse. Hay superalimentos que dejan de serlo al cabo del tiempo y llegan otros que aspiran a entrar en la categoría. Pero, lejos de mitigar su fulgor, las algas se consolidan cada vez más como el superalimento definitivo. Y hay toda una ciencia detrás que así lo avala.

“Pueden ser serias candidatas para prevenir la obesidad y la diabetes. Son uno de los mejores alimentos"

¿Cuál es el secreto de estos organismos fotosintéticos que son capaces de convertir la energía del sol en azúcares y proteínas? ¿Cuál es su secreto para producir la mitad del suministro de oxígeno del mundo?

Pues este es precisamente el secreto: su espíritu de supervivencia es lo que las ha hecho extremadamente resistentes, ricas en compuestos antioxidantes y densas en nutrientes. Repasemos las opciones más interesantes…

La espirulina, el alimento del milenio

Fue calificada por la ONU como “el alimento del milenio”, algo que como mínimo ya merece un respeto. Y recomendó su consumo al considerar esta alga como “la fuente de alimentación más completa del mundo”. Ah, y es alimento fundamental en la dieta de los astronautas de la NASA.

Todo el mundo habla de ella desde hace tiempo. Se trata de una planta rica en vitaminas del complejo B, vitamina E, hierro, calcio, potasio, manganeso, zinc, cobre y selenio. También está compuesta en un 70 por ciento de proteínas y contiene aminoácidos esenciales. Además, es extremadamente alta en varios compuestos antioxidantes como los polifenoles, las ficocianinas, los tocoferoles y el betacaroteno.

Todo este cúmulo de propiedades contribuye a disminuir los niveles de inflamación en el cuerpo y a bajar la oxidación, lo que podría ser beneficioso para la salud cardiovascular, manteniendo los niveles de colesterol y triglicéridos equilibrados y disminuyendo la presión arterial. Además, ayuda a bajar la fatiga muscular y permite recuperarnos del estrés oxidativo provocado por el ejercicio.

Así lo han evidenciado numerosos estudios, que confirman su actividad antialérgica, antitumoral y antiviral en los seres humanos.

La chlorella, un auténtico multiusos

Estas algas también ganan adeptos cada día y son ricas en muchos antioxidantes, como las vitaminas A, C y E, el betacaroteno y la luteína, además de ser una fuente de aminoácidos y minerales esenciales como el magnesio, el hierro y el zinc. Es especialmente relevante saber que contienen más clorofila por gramo que cualquier otra planta, una sustancia asociada con propiedades que pueden ayudar a los sistemas de limpieza y eliminación, en particular el intestino, el hígado y la sangre.

Sus propiedades son dignas de un elixir mágico del mejor de los druidas: poder antioxidante, detoxificación, regulación de la presión arterial, antifatiga, refuerzo del sistema inmunológico, lucha contra la anemia, fortalece nuestro sistema cognitivo

Foto: iStock.
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En los últimos años, se ha convertido en uno de los superalimentos más modernos y populares del mercado. Algunos afirman que la chlorella puede reducir el riesgo de cáncer, estimular el sistema inmunológico y ayudar a perder peso, entre otros beneficios.

Ciertos trabajos científicos han reforzado la teoría de su efectividad en la lucha por bajar de peso. Así, un estudio de 2012 buscó probar sus efectos en el sistema inmunológico de adultos sanos y los investigadores encontraron que quienes consumen este alga logran un sistema inmune fortalecido.

Un estudio de 2009 en ratones mostró que la chlorella también juega un papel importante en la prevención del deterioro cognitivo relacionado con la edad. Los investigadores creen que este efecto se relaciona en gran medida con el contenido de antioxidantes.

Algas AFA, llenas de omega 3

Dentro de este grupo de superalimentos no pueden faltar las algas verdeazuladas conocidas como AFA, otra extraordinaria fuente de vitaminas B, compuestos antioxidantes y aminoácidos, ácidos grasos omega 3 y oligoelementos.

Uno de sus nutrientes únicos es la fenetilamina, sintetizada a partir de fenilalanina y tirosina en el cuerpo, que se conoce como la 'molécula del amor' por su fantástica capacidad para mejorar el estado de ánimo.

Por lo tanto, su consumo está indicado cuando se pretenden aliviar estados depresivos, mejorar la memoria y la concentración, y en general la función cognitiva.

Casi la mitad del contenido de lípidos de esta alga está compuesto por ácidos grasos omega 3, principalmente ácido alfa-linolénico que se puede convertir en ácido docosahexaenoico (DHA), esencial para el funcionamiento adecuado del sistema nervioso, el cerebro, el corazón y la salud hormonal.

El horizonte de este tipo de algas parece ilimitado, pues estudios recientes han comprobado que estimulan la producción de células madre adultas a través de la médula ósea y además promueven su transporte a aquellos órganos que requieren regeneración. Parece ciencia-ficción, pero estos trabajos abren nuevas perspectiva sobre el tratamiento de patologías degenerativas.

Alga nori, mucho más que un 'hype'

Es otro superalimento y el inicio de su fama coincidió con el boom de la cocina japonesa. ¿Por qué? Muy sencillo: es uno de los ingredientes esenciales para hacer sushi y también para elaborar otros platos imprescindibles de la cocina asiática, incluidas sopas, pastas y ensaladas. Pero lo puedes utilizar incluso para preparar ricos aperitivos.

Foto: iStock.
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Hay estudios que apuntan que el consumo de alga nori podría tener beneficios a largo plazo para ayudar a prevenir enfermedades de tipo cardiovascular. Un trabajo del 'Journal of Agricultural and Food Chemistry' confirmó que el alga nori es la mejor fuente de B12 entre todas las algas. De todos modos, su concentración es mínima, con lo que a pesar de ello los veganos seguirán necesitando suplementos de este micronutriente.

Por otra parte, su alto contenido en vitamina C nos permite aumentar la absorción del hierro, regenerar piel, cartílagos y huesos, fabricar colágeno, combatir los radicales libres o incluso protegernos ante las infecciones. También nos puede ayudar a regular la hipertensión y combatir el estrés y la fatiga.

Según algunos estudios, estas populares algas marinas “pueden ser serias candidatas para prevenir la obesidad y la diabetes, y pueden seguir siendo uno de los mejores alimentos medicinales marinos para mantener nuestra buena salud en el futuro”.