De entre todas las nuevas tendencias alimentarias que se ponen de moda de un día para otro, la más novedosa, el agua de abedul, resulta tener unas características que la hacen única, por buenas y a la vez por malas razones.

Qué es

Se trata de la savia de este árbol que durante el invierno guarda todos los nutrientes para pasar los meses de frío (se trata de un árbol caducifolio). Justo al inicio de la primavera o al final del invierno, cuando la producción de savia es mayor, se recolecta. Se trata de un líquido transparente, con un ligero sabor dulce. De todos modos, tras dos o tres días, los azúcares presentes en él empiezan a fermentar, lo que genera un sabor algo más ácido.

"El exceso de manganeso puede provocar síntomas parecidos a los de la enfermedad de Parkinson"

Es un producto muy popular como 'medicinal' en ciertas culturas del norte de Europa, Rusia y China. De hecho, se desarrollan multitud de productos derivados de esta bebida, como siropes, cervezas, 'vinos' y aguamiel. El alcohol presente en estos productos es causado por la fermentación de los azúcares presentes en él.

¿Tiene beneficios?

Al tratarse de algo muy regional y muy poco consumido a escala global, la investigación científica con respecto a las propiedades de esta bebida es muy limitada.

Para empezar, sí podemos tener en cuenta su contenido nutricional, aunque estos dependen sobremanera del suelo, latitud, clima y especie del árbol en cuestión.

Según la base de datos de composición de alimentos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, 300 ml de agua de abedul contienen:

  • Energía: 9 kcal
  • Hidratos de carbono: 3 gramos
  • Azúcar: 3 gramos
  • Calcio: 2% de la cantidad diaria recomendada (CDR)
  • Magnesio: 95% de la CDR
  • Manganeso: 130% de la CDR
  • Zinc: 3% de la CDR

Respecto a otros nutrientes, diferentes estudios muestras variaciones sustanciales entre diferentes muestras de fósforo, potasio, ácido fólico, vitamina C y cobre. De todos modos, diversos estudios como el elaborado por los investigadores F. Muselin, E. Dumitrescu y el resto de su equipo de la Universidad de Agricultura y Medicina Veterinaria Rey Miguel I, de Banat, en Rumanía, probaban que además el agua de abedul contiene una gran cantidad de antioxidantes.

El manganeso, bueno

Este nutriente del que tan poco oímos hablar es fundamental para mantener una buena salud ósea. Así lo explican los investigadores Giuseppe Della Pepa y María Luisa Brandi, de la Universidad Federico II de Nápoles y de la Universidad de Florencia. De hecho, otro estudio de la Universidad de California en San Diego demostró que el agua de abedul ayuda a reducir la pérdida ósea espinal en mujeres de edad avanzada.

Por si esto fuera poco, se le atribuyen al manganeso propiedades antioxidantes, dado que es capaz de generar una sustancia llamada superóxido dismutasa (SOD), que diversas investigaciones han vinculado a la protección de las células frente al daño oxidativo.

El manganeso, peligroso

En grandes cantidades este mineral puede resultar tóxico, principalmente en personas con una función hepática impedida. Así lo explica el doctor Keith Erikson, del Albert Einstein College of Medicine, en Nueva York.

Foto: iStock.
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En la actualidad, las autoridades sanitarias internacionales consideran que el límite máximo tolerable de esta sustancia se sitúa entre los 9 y los 11 miligramos al día para los adultos y entre los 2 y los 6 mg para los niños. Debemos tener en cuenta que un vaso de 300 ml de agua de abedul contienen 3 mg de manganeso, por lo que los niños no deberán en cualquier caso consumir más de un vaso y los adultos no deberán sobrepasar nunca los 3.

La toxicidad del manganeso es algo muy serio pues puede provocar, según se explica en un trabajo científico publicado por S. L. O'Neal y W. Zheng, de la Purdue University, "síntomas parecidos, aunque no idénticos, a los de la enfermedad de Parkinson". Algo extraordinariamente serio.

Dicho esto, siempre y cuando no nos excedamos con el agua de abedul, podremos disfrutar sin riesgo alguno de las propiedades que la han convertido en un alimento 'medicinal' desde hace cientos de años.