Existe la carne picada vegetal y tiene nombre propio: soja texturizada. Estamos en un momento clave en la historia, cada vez existen más vegetarianos y veganos en el mundo y encontrar alimentos que suplan las necesidades nutricionales es una de las máximas preocupaciones de este creciente sector de la población.

India es el país con más vegetarianos del mundo, un 38% de su población, en 2019, practican este tipo de alimentación, muy alejados del segundo puesto, ocupado por Israel con un 13%. España no aparece en el Top 10 mundial, por lo que la proporción es inferior al 5%.

Aun así, es cada vez más habitual ver como abren restaurantes vegetarianos o veganos (principalmente en las ciudades más grandes, como Madrid o Barcelona) y cómo las estanterías de los supermercados van haciendo hueco a este tipo de productos que, hasta hace no mucho, eran totalmente desconocidos.

¿Es la soja texturizada solo para veganos?

No. Se suele relacionar con este tipo de alimentación debido a su alto nivel proteico, pero obviamente puede ser consumida por cualquier persona. Una persona omnívora puede disfrutar de una elaboración a partir de soja texturizada y aprovechar los beneficios de este ingrediente.

Pero ¿qué es la soja texturizada?

La soja texturizada es una proteína vegetal obtenida a partir de harina de soja. De esta, se extrae la proteína y se le da la textura, que puede ser fina o gruesa. Estas son las dos presentaciones más habituales y su fecha de caducidad es bastante larga, aunque también es posible encontrar alternativas ya cocinadas (en forma de albóndigas o filetes, por ejemplo), con una fecha de caducidad más corta.

La soja texturizada deshidratada se debe volver a hidratar antes de cocinar. Necesitamos agua y 15 minutos

Habitualmente se consume en raciones de 50 gramos por persona. El aporte nutricional que ofrece es un bajo nivel de grasas y alto contenido en proteínas. No contiene aditivos ni colorantes y es totalmente natural.

¿Cómo se obtiene la soja texturizada?

Para llegar hasta lo que nosotros conocemos como soja texturizada, se lleva a cabo un proceso natural pero algo complejo. En primer lugar, se extrae el aceite de las habas de soja (una de las legumbres más populares en Asia). Este aceite se separa para hacer más tarde lo que se conoce como aceite de soja, pero lo que nos interesa para la soja texturizada es la parte sólida que permanece. Este sólido se deshidrata para obtener la harina de soja. Tras un proceso en el que se incluyen pasos como presión, texturización, calentamiento y deshidratación, obtenemos el producto final: la soja texturizada.

Foto: iStock.
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Esta puede tener una apariencia similar a las migas o la carne picada.

Valor nutricional de la soja texturizada

La clave del éxito de la soja texturizada en la alimentación vegana y en que cada vez más personas omnívoras quieran incorporarla a su menú es que, al margen de tratarse de un producto vegetal, tiene un valor nutricional excepcional.

Es muy rica en proteínas, fibra dietética y lecitina (esto último favorece la asimilación de vitaminas). También es bajo en grasas y su contenido calórico ronda las 300 kcal por cada 100 gramos de producto. Eso sí, ten en cuenta que, por su sabor neutro, la soja texturizada no se toma sola por lo general, sino que lo ideal es acompañarla de otros ingredientes. Estos son los que van a hacer que salga un plato para chuparte los dedos o que se quede bastante soso.

¿Cómo preparar la soja texturizada?

Lo primero que tenemos que hacer es preparar el ingrediente. Si hemos comprado la soja ya elaborada, solo tendremos que seguir las instrucciones del productor. Si, por el contrario, hemos optado por soja texturizada deshidratada, tendremos que seguir un proceso previo a la preparación del plato.

Foto: iStock.
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El primer paso es hidratarla. Colocamos la soja en un bol y la cubrimos con el doble de agua de su volumen. Dejamos reposar quince minutos y ya está lista. Si tienes mucha prisa, puedes usar agua caliente, que ahorra algunos minutos.

Ahora la cocinamos como si fuera carne picada al uso. Algunas buenas ideas incluyen preparar salsa boloñesa, rellenar berenjenas, saltearla con verduras, incorporarla a la lasaña, preparar pasta con soja, incluso hacer en casa hamburguesas o albóndigas con esta soja texturizada.

Es muy importante que condimentemos bien nuestros platos o bien les añadamos alguna salsa o algún complemento con un sabor más fuerte ya que, insistimos, la soja texturizada de por sí es bastante sosa.

Nuestros platos no tienen que ser aburridos si elegimos la compañía ideal. Lo bueno de este ingrediente es que tiene mil y una posibilidades. Podemos elegir preparar un plato muy sano, con un poco de pimienta y especias variadas, o uno de los de chuparse los dedos, con bechamel, queso de diferentes tipos y berenjena o pasta al horno. Nos dará como resultado un plato perfecto tanto para cocinarlo en casa los domingos o para recibir una visita especial.

¿Soja texturizada fina o gruesa? Depende de lo que quieras preparar. Si es un plato en el que la pseudocarne deba estar desmenuzada (por ejemplo, en boloñesa, berenjenas, etc), lo ideal es la fina. Mientras que si vamos a preparar con ella albóndigas, filetes o estofado, la gruesa va a quedar mejor en nuestros platos.