Lo que nunca debes picotear entre horas (por el bien de tu salud)
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Lo que nunca debes picotear entre horas (por el bien de tu salud)

Hay alimentos que, aunque parezcan poca cosa, pueden aumentar las calorías que consumimos. Por este motivo, conviene evitarlos para cuidar nuestra línea

placeholder Foto: Picando de más. (iStock)
Picando de más. (iStock)

Entre el desayuno y la comida o entre esta última y la cena, a veces pasamos hambre si no nos hemos alimentado correctamente -de manera que nos sintamos saciados- o si estamos acostumbrados a comer entre horas. Es entonces cuando nos suele apetecer picotear algo.

Esto es posible hacerlo de manera saludable, pero es muy común ingerir algunos productos que no son adecuados por su elevado aporte calórico y su baja capacidad saciante. De cara a no consumir más calorías de las necesarias en los momentos de picoteo, hay una serie de alimentos que conviene evitar. En Alimente os contamos cuáles son, además de ofrecer unas consideraciones previas sobre este hábito.

Podemos tomar un tentempié sano, optando por productos altos en proteínas y en fibra


Picar entre horas no tiene por qué ser siempre una mala opción. Así lo avala una revisión científica publicada en 2016 en la revista internacional 'Advances in Nutrition'. Esta sugiere que realizar una selección a conciencia de los snacks que se comen tiene el potencial de aportar nutrientes valiosos a lo largo del día y contribuir a la saciedad. Como ejemplo, cita productos altos en proteínas y en fibra, los cuales pueden ayudar a controlar el peso y la ingesta general de calorías diaria, pudiendo ser útil para reducirlas, mantenerlas o aumentarlas en función del objetivo de cada persona.

En contraposición, aquellos snacks que no tienen una elevada cantidad de proteína o fibra y que cuentan con azúcares o harinas refinadas añadidas, por ejemplo, no tienen la misma capacidad saciante. Tras ingerirlos podemos volver a sentir hambre y a comer más cantidad de calorías de las debidas, haciendo más difícil de controlar nuestro balance energético. Estos alimentos son los que hay que evitar para no consumir más de lo necesario.

Bollería, industrial sobre todo

placeholder La bollería industrial concentra muchas calorías en poco espacio.
La bollería industrial concentra muchas calorías en poco espacio.

Hay muchos tipos de bollos y productos similares diferentes, pero todos ellos tienen factores en común: poseen un sabor dulce que agrada, son baratos, de fácil acceso y concentran una gran cantidad de calorías en poco volumen. Suelen estar preparados con harinas refinadas, es decir, aquellas que han perdido partes esenciales de las mismas y por ende la fibra, azúcares añadidos y grasas trans -cuyo consumo está asociado a problemas cardiovasculares-. Los citados añadidos contribuyen a que sean productos muy calóricos y a que, por su bajo aporte en fibra y proteínas, eleven los niveles de glucosa rápidamente, siendo absorbidos por el organismo en poco tiempo.

Esto lleva a que volvamos a sentir hambre y comamos más de la cuenta porque no nos sentimos saciados. Y no son pocas las calorías que contienen. Sin ir más lejos, un donut puede tener más de 200, prácticamente un 10% de la cifra total que recomiendan las autoridades sanitarias para un adulto varón a lo largo de todo el día.

Refrescos

Los refrescos suelen estar elaborados con agua y azúcares añadidos. Esto hace que al consumirlos solo estemos aportando calorías vacías a nuestro organismo, pues no contienen nutrientes interesantes, provocando que la glucosa se absorba rápidamente y no nos sacien. Para evitar este problema, los expertos en nutrición y salud siempre recomiendan que el agua sea la principal bebida de nuestra dieta. No obstante, hay que evitar caer también en el error de pensar que por beber agua y evitar los refrescos, se puede compensar el picotear o comer otros alimentos más calóricos que al final acaban provocando el mismo efecto.

placeholder Los refrescos, una mala opción.
Los refrescos, una mala opción.

Patatas fritas de bolsa

Las típicas bolsas de patatas fritas y otros snacks comerciales son una gran fuente de calorías con pocos nutrientes útiles a cambio. Estos suelen tener un alto aporte de grasas e hidratos de carbono. Una bolsa de pequeño tamaño suele contener 30 gramos de alimento, los cuales ofrecen unas 150 calorías por ración. Es decir, tomarse una equivale a un puñado de frutos secos o una ración de queso, los cuales tienen muchos más nutrientes y ayudan a sentirnos saciados y a que después no tengamos que comer más.

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Foto: iStock.


Chocolates comerciales

Buena parte del chocolate que se encuentra en tabletas y en productos ultraprocesados es aquel que vemos denominado como 'con leche', 'blanco' o 'con almendras'. No obstante, si leemos detalladamente sus etiquetas, encontraremos que tienen mucho azúcar añadido que dispara sus calorías y limita su aporte en fibra, perdiendo los beneficios del cacao. De esta manera, desaparece la capacidad saciante que sí tienen los chocolates más intensos como el negro, los cuales se elaboran con una alta concentración del citado grano que, aunque tenga más grasas -saludables-, contribuye a controlar el apetito.

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