Café silvestre. Quizás no te lo hayas planteado nunca. En algunos lugares del mundo se utiliza como una extravagante 'delicatessen', pero la gran mayoría de ellas no tiene un sabor lo suficientemente agradable para ser dignas para el consumo. Sin embargo, muchas de estas plantas contienen partículas y genes que ayudan a la sostenibilidad de la producción y las cosechas de variedades comerciales. Pues bien, ahora un estudio publicado en 'Science Advances' ha lanzado una alerta: el 60% de las 124 especies silvestres identificadas en el mundo está en serio peligro de extinción.

Estos son los resultados de un estudio llevado a cabo por investigadores del Jardín Botánico de Kew (Reino Unido) durante dos décadas. Dado lo expuesto en el texto se puede señalar dos culpables. El principal, según el texto, el cambio climático, que está generando un entorno menos adecuado para la conservación y desarrollo de estas plantas.

Cambio climático y falta de conservación

Café.
Café.

El segundo, el hombre, por no haber tomado medidas de protección "adecuadas" para su conservación (tanto en su medio natural como en entornos artificiales), incluso en el caso de algunas variedades consideradas críticas para la producción de café a largo plazo. El texto pone de manifiesto que casi el 30% de las plantas salvajes crece únicamente en entorno silvestre y que solo la mitad tiene un 'respaldo' en los bancos de semillas.

La inclusión de las especies en el grupo de riesgo se ha hecho siguiendo los parámetros impuestos por la Lista Roja Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Por tener una referencia, el nivel global de plantas en peligro de extinción es de uno de cada cinco, un 20%, cifra que se triplica en el caso del café silvestre.

El arábica, señalado

Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

La mayor parte (y cuando decimos la mayor es prácticamente la totalidad) del café que se consume en el mundo son de variedades arábica, robusta o libérica, aunque esta última se hace en mucho menor volumen. El ejemplo de la libérica es el que poníamos al principio del texto: se injerta tanto en las plantas de robusta como de arábica para ayudar a su producción.

La muestra está dividida en tres grandes grupos: el primero, las variedades comerciales ya mencionadas. El segundo incluye especies que se pueden hibridar con las principales especies para ayudar a su producción. Y el último, las que a día de hoy no tienen interés pero podrían tenerlo. De todas las que se encuentran bajo amenaza, sorprende que señalen el arábica. Por eso, los autores del texto piden tomar medidas de conservación efectivas para este.