Muchos alimentos que ingerimos en el desayuno destacan por su importante acción antioxidante. Ejemplos no faltan, como las frutas, el aceite de oliva, el café o el té. El problema es que el otro producto que desayunamos prácticamente todos nosotros es la leche, que diversos trabajos científicos la han relacionado con un bloqueo de los efectos antioxidantes de los otros alimentos. Por suerte, también hay otros estudios que no han observado ningún tipo de relación. Pero vamos por partes.

¿Qué son los antioxidantes?

Se trata de sustancias producidas por las plantas para defenderse de amenazas externas como infecciones o plagas. Para nosotros, su utilidad reside en la capacidad que tienen para neutralizar los efectos de los conocidos como radicales libres. Estos, también conocidos como 'especies reactivas del oxígeno', son moléculas muy energéticas, con la capacidad de alterar nuestras cadenas de ADN acelerando el envejecimiento celular (que desemboca en un envejecimiento general).

¿Por qué la leche está mal considerada?

Todo se originó en el año 2013 cuando se publicó un estudio elaborado por los investigadores P. Bourassa, R. Côté, S. Hutchandani y el resto de su equipo de la Université du Québec à Trois-Rivières, en Canadá, en el que se detallaba que la alfa-caseína, una molécula naturalmente presente en la leche de vaca, tenía efectos negativos en la actividad antioxidante de los polifenoles presentes en el té. De hecho, los investigadores determinaron que hasta un 30% del efecto puede perderse (en el caso de mezclar la leche con té verde).

Y no pasa solo con el té. Otro estudio del Istituto Nazionale Di Ricerca per gli Alimenti e la Nutrizione en Italia determinó que tomar leche junto con arándanos negaba los efectos positivos de estas frutas del bosque. A su vez, otro trabajo científico llevado a cabo por la misma institución determinó que este producto lácteo reducía los efectos antioxidantes del chocolate en un 30%.

Esto es de especial relevancia dado que, como explicábamos al principio, la leche la consumimos principalmente con alimentos antioxidantes de por sí. Neutralizarlos no juega a nuestro favor.

No toda la investigación es mala

Por suerte, otro estudio elaborado por el investigador A. Rashidinejad, de la Universidad de Otago (Nueva Zelanda), mostró que no existían bases científicas suficientes como para realizar esta afirmación.

Foto: iStock.
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Y estos no son los únicos, otros trabajos han obtenido resultados de todo tipo, incluso uno que mantiene que la proteína de la leche aumenta la capacidad antioxidante de los alimentos entre un 6% y un 75%.

Estamos ante un escenario en el que ni siquiera los científicos saben qué hacer, por lo que su recomendación principal es: "Continúa con los mismos hábitos". Si añadirle leche a tu té o a tu café te gusta, no te sientas culpable por hacerlo.