La esclerosis múltiple, una enfermedad neurodegenerativa autoinmune, afecta a 47.000 personas en España y a 2.500.000 en el mundo. Se desconoce qué la origina, pero se sabe que ocasiona daño en el cerebro y la médula espinal. La razón es que las células del sistema inmunitario atacan por error al organismo, más concretamente a la mielina, que es la sustancia encargada de envolver y proteger las fibras nerviosas y las neuronas, y facilitar la conducción de los impulsos eléctricos entre dichas fibras. En consecuencia, esta se deteriora y comienza a mostrar cicatrices, que es lo que se conoce como esclerosis, las cuales promueven la inflamación. Además, los nervios dejan de conducir los impulsos eléctricos desde y al cerebro, ocasionando unos síntomas muy dolorosos que pueden durar días, semanas y, en ocasiones, meses.

La sintomatología varía en cada persona, pues depende de la localización, el número de lesiones, la gravedad y la extensión. No obstante, las señales más habituales son de tipo motor, como la pérdida de destreza a la hora de caminar, y fuerza muscular, dolor o problemas de equilibrio; sensoriales como adormecimiento y hormigueo; fatiga y cansancio.

Pautas alimentarias

Tal y como apunta el Observatorio de Esclerosis Múltiple, esta enfermedad no tiene un cura, pero existen opciones que mitigan los síntomas como los tratamientos farmacológicos y las terapias alternativas. No obstante, la alimentación también tiene mucho que decir. Vaya por delante que no hay una dieta tipo científicamente probada que intervenga de manera directa en la evolución de la enfermedad, pero sí hay alimentos y hábitos que ayudan a sobrellevarla, evitando problemas de salud derivados. Veamos cuáles son.

Las verduras son grandes aliadas de la salud.
Las verduras son grandes aliadas de la salud.

  • Priorizar los alimentos ricos en fibra y bajos en grasas. Las dietas pobres en grasas saturadas y trans son sinónimo de salud para las personas sanas, y para las que padecen esclerosis, más aún. Además, este tipo de alimentos evitan el sobrepeso, que en el caso de la esclerosis agrava los síntomas y produce fatiga. Por tanto, las verduras, las frutas, las semillas y los frutos secos como las nueces son grandes aliados.
  • Consumir omega 3. Hacen falta más investigaciones que determinen el papel exacto que este ácido graso esencial desempeña en la sintomatología de la esclerosis, pero se sabe que puede aminorar la duración y la intensidad de los brotes. Sin olvidar que reduce la presión arterial, la inflamación y, por ende, las posibilidades de sufrir accidentes cerebrovasculares y enfermedades cardiacas. Los alimentos más ricos son pescados como el salmón, la trucha, las sardinas o la caballa; frutos secos como las nueces; y semillas como la linaza y la chía.

Se recomienda evitar la leche, las grasas saturadas o la sal y aumentar la ingesta de omega 3, frutas y verduras

  • Consumir cinco raciones de frutas y verduras diarias. Proporcionan un sinfín de micronutrientes y antioxidantes, los cuales tienen propiedades inflamatorias. Con respecto a estos últimos, se está estudiando si ralentizan el progreso de la enfermedad.
  • No consumir leche. Según la Asociación Española de Esclerosis Múltiple, este lácteo altera la proporción entre los omega 3 y los omega 6, que pasa de 1/1 a 1/15 - 1/40. Podemos obtener el calcio de otros productos no lácteos como las sardinas, las almendras, la soja, los garbanzos o las judías blancas, entre otros; o de alimentos tradicionales como el yogur, que ayuda a equilibrar la microbioma o flora intestinal, la cual a veces puede estar alterada como consecuencia de la medicación, desencadenando problemas como hinchazón o diarreas. Asimismo, se ha descubierto recientemente que podría desempeñar un papel importante en la aparición y desarrollo de la esclerosis. Según la Asociación Española de Esclerosis Múltiple, "a través de nuestra dieta, modificaríamos nuestra flora intestinal, y esta modificación daría lugar, en personas genéticamente predispuestas, a la aparición de diversas enfermedades". Además, está relacionada con múltiples enfermedades autoinmunes e inflamatorias como el cáncer, la enfermedad de Crohn, la osteoartritis, el síndrome de fatiga crónica o la enfermedad inflamatoria intestinal; y trastornos de salud mentales que ahora son considerados comunes, como la depresión, la ansiedad, el TDAH y el autismo. Por tanto, seguir "dietas incorrectas produciría modificaciones en la flora intestinal. A su vez, estas modificaciones producirían un aumento en la permeabilidad intestinal y, a partir de ello, grupos de sustancias que normalmente no entrarían en nuestro organismo, pasarían, dando lugar a distintas enfermedades".
Los yogures ayudan a estabilizar la flora intestinal.
Los yogures ayudan a estabilizar la flora intestinal.

  • Evitar el azúcar y la sal. En el caso del azúcar, se puede sustituir por estevia, sirope de ágave o panela. Con respecto a la sal, se ha demostrado que su consumo aumenta la actividad de la enfermedad y el riesgo de padecer más lesiones. Por ello, es conveniente sustituirla por hierbas aromáticas o especias. Además, hay que prestar especial atención a los procesados, pues suelen incluir cantidades nada desdeñables de sodio.
  • Beber mucha agua. La deshidratación conlleva la aparición de estreñimiento y fatiga que, a su vez, son síntomas muy recurrentes en la esclerosis. Según el Observatorio de Esclerosis Múltiple, lo aconsejable es ingerir ocho vasos de agua diarios.
  • Consumir vitamina D. El déficit de esta vitamina está relacionado con un mayor riesgo de padecer esclerosis. De hecho, se ha demostrado que puede ralentizar la progresión de la enfermedad y ayudar en el tratamiento temprano de la misma. ¿Cómo la obtenemos? A través del sol, aunque no se recomienda una exposición superior a 10 o 15 minutos tres veces a la semana. También la proveen los pescados grasos como el salmón, la caballa o el atún; los aceites de hígado de pescado, el hígado de res, las yemas de huevo y el queso.