Hay demasiadas cosas de las que preocuparnos. Ojalá en el entorno de la nutrición y la salud todo fuera tan fácil como limitarnos a contar calorías, o a eliminar arbitrariamente y sin evidencias científicas decenas de alimentos (como la dieta paleo, que deja comer absolutamente de todo, menos pasta, pan, arroz, avena, quinoa, legumbres, lácteos, aceites vegetales refinados, azúcar -incluyendo el blanco, el moreno, el ágave, los siropes y los edulcorantes artificiales, soja, maíz, patatas, comidas procesadas, refrescos, vino, cerveza y cacahuetes). Pero no. Cada día aparecen nuevos estudios que relacionan científicamente el consumo de determinados alimentos con una mayor prevalencia de determinadas enfermedades. Y ojalá esto solo afectase a nuestros kilos de más, pero no es así, desde enfermedades cardiacas hasta nuestra visión se ven afectadas por lo que comemos. Ahora, un grupo de científicos estadounidenses han relacionado el consumo de determinados alimentos con una mayor prevalencia de enfermedades mentales, y no son buenas noticias.

Se estima que un 18,3% de los adultos estadounidenses (44,7 millones de personas) sufre enfermedad mental

El trabajo lo han realizado los investigadores Jim E. Banta, Gina Segovia-Siapco, Christine Betty Crocker, Danielle Montoya y Noara Alhusseini, de la Universidad de Loma Linda, en el estado de California. Su principal preocupación fue encontrar si existía una correlación entre el consumo de determinados alimentos y un deterioro de la salud mental. Sus descubrimientos fueron más que significativos.

"En 2017 se estimó que un 18,3% de los adultos estadounidenses (44,7 millones de personas) sufría algún tipo de enfermedad mental y que un 4,2% tenía alguna de gravedad", explican los investigadores. A su vez, también establecen una relación entre las enfermedades y el nivel de ingresos: "Se estima que un 12,3% de la población estadounidense vive en situación de pobreza, lo que hace que tengan una mayor prevalencia de diabetes, enfermedad coronaria y desórdenes mentales".

La relación entre alimentos y prevalencia de enfermedades mentales.
La relación entre alimentos y prevalencia de enfermedades mentales.

Lo relevante del estudio es que, como los propios científicos explican, "hasta ahora no se ha demostrado que una mala dieta provoque enfermedades mentales. Lo que sí se ha argumentado es que una buena dieta pueda proteger contra ellas. Por ejemplo, la dieta mediterránea se asocia con un menor índice de depresión, así como con un menor riesgo de distimia o episodios de ansiedad". Pero por muy orgullosos que estemos de nuestras sanas tradiciones culinarias, no es de extrañar que gran parte de nuestra propia población siga hábitos de vida (y alimentarios) poco saludables, lo que nos pone en riesgo.

Descubrieron que "una mala salud mental (caracterizada principalmente por altos niveles de estrés) está asociada a una mala calidad de la dieta, incluso después de ajustar los resultados a diferentes variables como género, edad, educación o nivel de ingresos". Como se explica de forma gráfica en la imagen superior, determinadas comidas se relacionan con una mayor prevalencia de estrés psicológico moderado (MPD por sus siglas en inglés) o severo (SPD).

Las peores son:

  • Helados
  • Tartas
  • Bebidas azucaradas
  • Comida basura
  • Patatas fritas
  • Refrescos
  • Café

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Las buenas, como es lógico, son las de siempre:

  • Verduras
  • Frutas
  • Agua
  • Leche

Las limitaciones

Como explica a Alimente Elena Pérez Montero, nutricionista del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid, "es un estudio basado en la revisión de diferentes encuestas, por lo que es difícil extrapolar los datos". Y no solo eso, sino que no establece una relación de causalidad, tan solo una correlación. Esto significa que el mecanismo por el que la comida basura afecta a nuestra salud mental no es conocido. También puede significar que es al revés (aunque esta posibilidad es absolutamente improbable), que son las enfermedades mentales las que provocan llevar una pobre alimentación.