Un padre y su hijo, James y Peter J. D'Adamo, ambos médicos naturópatas, son los responsables del advenimiento al mundo de la llamada dieta del grupo sanguíneo. Para ambos, el grupo sanguíneo lo determina prácticamente todo en la vida: la susceptibilidad a la enfermedad, los alimentos que hemos de ingerir o cómo ha de ser la práctica de ejercicio físico. En su opinión, el grupo sanguíneo es “clave en la eficiencia con que quemamos las calorías, nuestra respuesta emocional al estrés y quizás incluso afecta a nuestra personalidad”.

Aunque la idea partió de su progenitor, es Peter quien ha continuado el trabajo del padre y se ha hecho millonario con las ventas de su libro titulado 'Los grupos sanguíneos y la alimentación', publicado por primera vez en España en 2007 -diez años antes lo había hecho en Estados Unidos, donde se convirtió en uno de los libros más vendidos-. En este manual, el autor asegura que han sido necesarias tres décadas de investigación para dejar constancia de todos los descubrimientos que plantea en su dieta.

Lo cierto es que este libro ha servido para pregonar a los cuatro vientos un régimen que también ha sido rebatido por ciertos estudios. El autor cuenta con una página web donde se defiende de sus críticos, que son muchos, e incluso vende libros de recetas especializadas para cada grupo sanguíneo. Y, por supuesto, informa puntualmente de quién es el último famoso en plena forma en sumarse a su lista de creyentes.

¿Cómo comenzó todo?

Foto: iStock.
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Fue el padre, James, quien empezó a elucubrar esta famosa dieta que actualmente siguen al dedillo famosas como Demi Moore o Miranda Kerr, el ángel de Victoria's Secret. En concreto, este naturópata observó que ciertos “pacientes respondían bien a las dietas vegetarianas de bajo contenido graso, mientras que algunos no parecían mejorar y otros apenas lo lograban o incluso empeoraban”. De todo ello dedujo que la sangre, “dado que es la fuente principal de nutrición del organismo, tal vez tuviera algo que ver”. Así, pasó a la acción poniendo en práctica diversas dietas atendiendo al grupo sanguíneo de los pacientes.

¿En qué consiste esta dieta?

Esta dieta se sustenta en el razonamiento de que los grupos sanguíneos han ido surgiendo a lo largo de la historia de la humanidad. Por lo tanto, pertenecen a épocas diversas donde imperaba un tipo de alimentación. Por ejemplo, los primeros humanos pertenecían al grupo 0 y eran eminentemente cazadores, por lo tanto, la carne abundaba en su día a día. El problema es determinar cuándo surgió cada grupo sanguíneo. De hecho, no existe consenso científico en torno a ello. No obstante, D’Adamo no parece tener problema para establecer una cronología de la que discrepan muchos expertos. En cualquier caso, vamos a explicar el programa dietético que propone D’Adamo en función de nuestro grupo sanguíneo.

“Las dietas basadas en el tipo de sangre tienen efectos favorables sobre factores de riesgo cardiometabólicos"

  • Para los individuos del grupo 0, considerado el más antiguo por este naturópata, se aconseja una dieta compuesta principalmente de carne, pescado, verdura, semillas y fruta. Aunque deben evitar los kiwis, las naranjas, el melón y el coco. También pueden incluir cereales y legumbres, pero siempre con moderación.
  • A las personas del grupo A les viene muy bien una dieta vegetariana, aunque también pueden consumir pescado y marisco, además de legumbres y productos a base de soja.
  • Por su parte, los primeros individuos del grupo B, catalogados como nómadas, se remontan 15.000 o 10.000 años atrás. Este grupo debe dar prioridad sobre todo a los lácteos, pero también hay hueco para la carne, el pescado, las legumbres, los cereales, la fruta y la verdura. Los últimos en subir a escena, hace tan solo 1.000 años, son los del grupo AB.

Las prueba de que algo no funciona

Foto: iStock.
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El estudio que reveló las carencias de este método vino de la mano de un grupo de investigadores canadienses de la Universidad de Toronto, publicado en 2014 en la revista 'Plos One'. “Las dietas basadas en el tipo de sangre tienen efectos favorables sobre algunos factores de riesgo cardiometabólicos, pero esto no tiene nada que ver con el genotipo ABO de un individuo, por lo que los hallazgos no apoyan la hipótesis de esta dieta”, determinaba el escrito. Luis Jiménez, licenciado en Química y autor del blog 'Lo que dice la ciencia para adelgazar', asegura que “los autores de este estudio han hecho lo que también podían haber probado D'Adamo y compañía hace tiempo, que era bastante sencillo: analizar la dieta que seguía un grupo de cerca de 1.500 personas y ver si tenía alguna relación con los indicadores de salud y el tipo sanguíneo de todos ellos”.

Los resultados arrojaron que sí había una mejora en la circunferencia de la cintura y en la presión sanguínea. Sin embargo, al intercambiar las dietas de los grupos participantes, los resultados eran igual de favorables. En definitiva, los expertos concluyeron que no se trata de una dieta nociva para la salud, pero que tampoco influye en el resultado el tipo de sangre del paciente.