El cuerpo humano es una máquina de extrema complejidad. Más de 35 billones de células llevan a cabo funciones vitales para nuestra supervivencia y bienestar diariamente. Desde las que forman nuestros folículos pilosos (que generan pelo) hasta las neuronas que nos hacen quienes somos. Sin algunos órganos se puede llevar una vida normal (como cualquier persona a la que le han quitado el apéndice); sin otros, tenemos la muerte asegurada. Ese es el caso de nuestros pulmones. Su trabajo, aunque monótono, es fundamental: vaciar la sangre 'sucia' de dióxido de carbono, producto de la respiración celular, y llenarla de dulce y vital oxígeno. Cada día respiramos alrededor de 23.000 veces, lo que suponen casi 650 millones de exhalaciones e inspiraciones a lo largo de nuestra vida. Siendo algo tan importante, no estará de más cuidarlos todo lo que podamos. Por supuesto, su mantenimiento requiere determinados nutrientes esenciales; y saber cuáles son permitirá que mantengamos un sistema respiratorio más sano.

Los nutrientes

La ciencia ha estudiado en profundidad cómo afecta la nutrición a nuestro sistema respiratorio. En un metaanálisis publicado por los científicos Bronwyn S. Berthon y Lisa G. Wood, se revisó toda la investigación reciente acerca de cómo afectan tanto dietas como nutrientes específicos a personas con asma o con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), de la cual hay dos ramas: la bronquitis crónica (que afecta a más de un 5% de la población) y el enfisema. Los nutrientes que se consideraron fundamentales para nuestra salud pulmonar son:

  • Antioxidantes
  • Vitamina C
  • Vitamina E
  • Flavonoides
  • Vitamina D
  • Magnesio
  • Calcio
  • Potasio

El papel de los antioxidantes en nuestra salud respiratoria es contrarrestar los efectos que pueden tener las 'especies reactivas del oxígeno' (EOR) -iones muy reactivos de este elemento- capaces de provocar estrés oxidativo y, por tanto, inflamación. Las EOR son frecuentes en ciudades debido a la polución. Los investigadores detallan que "el licopeno puede suprimir la inflamación neutrófila de las vías aéreas".

Estudios, in vitro y en animales, han probado que la vitamina C (que a su vez, también es un antioxidante) "podría inhibir la producción de proteínas negativas para los pulmones alterando la función del factor nuclear potenciador de las cadenas ligeras kappa de las células B activadas (NF-kB)", lo que significa que impediría que nuestro propio ADN generase una proteína 'mala'. Algo parecido ocurre con la vitamina E. Esta es capaz de neutralizar los agentes oxidantes que entran en nuestro sistema respiratorio, y con ayuda de la ya mencionada vitamina C, volver a su forma original (como antes de 'antioxidar') para seguir cumpliendo con el resto de funciones de nuestro organismo.

Alimentos que contienen vitamina C. (iStock)
Alimentos que contienen vitamina C. (iStock)

A su vez, los flavonoides son famosos por sus propiedades antioxidantes, con lo que llevan a cabo funciones similares. En el caso de los minerales y de la vitamina D, mucha literatura existe respecto a su cometido protegiendo nuestros pulmones, pero toda ella se basa en datos estadísticos, y eso, si tenemos en cuenta que la correlación no implica causalidad, abre nuevas puertas a la investigación, pero no confirma nada.

La mejor (y peor) dieta

Los investigadores Bronwyn S. Berthon y Lisa G. Wood del metaanálisis antes mencionado llegaron a la conclusión de que "las costumbres nutricionales occidentales, típicas de países desarrollados, se caracterizan por el consumo de harinas refinadas, carnes rojas, dulces y grandes cantidades de grasas lácteas, lo que se ha relacionado con un mayor riesgo de padecer enfermedades pulmonares". La buena noticia es que, según multitud de estudios, la mejor dieta que podemos seguir para mantener una buena respiración es la dieta mediterránea. De hecho, los investigadores aclaran que "un estudio realizado en Japón descubrió una fuerte asociación entre el seguimiento de la dieta mediterránea y el control de enfermedades pulmonares como el asma".

Qué comer

Una dieta, a fin de cuentas, es una guía. Por muy sana que sea la mediterránea, unos alimentos comprendidos en ella serán, necesariamente, mejores para nuestros pulmones que otros:

Para conseguir unos niveles adecuados de vitamina C podremos recurrir a las naranjas o los limones, la coliflor, el kiwi y el brócoli.

La vitamina E se encuentra en grandes cantidades en el aceite de oliva virgen. Además, también podemos encontrarla en otros aceites vegetales, en los frutos secos y en verduras como las espinacas y el brócoli.

La otra vitamina que aporta grandes beneficios a nuestra salud respiratoria es la D. Es una de las más difíciles de conseguir, como ha explicado el doctor Ángel Durántez en Alimente. Los alimentos ricos en ella son los pescados azules como el salmón y el atún, el hígado de ternera, el queso, las setas y la yema de huevo.

Alimentos con vitamina D. (iStock)
Alimentos con vitamina D. (iStock)

Los flavonoides son exclusivos de los vegetales, por lo que todos los alimentos (aunque más los de hoja y las frutas) contendrán este nutriente.

Si España es el segundo país del mundo con mayor esperanza de vida, es en gran medida gracias a su dieta. Y ahora sabemos que también nos protege los pulmones.