¿Cambiará Pedro Sánchez la forma de comer de los españoles?
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Imitación de hábitos dietéticos

¿Cambiará Pedro Sánchez la forma de comer de los españoles?

La dieta de los dirigentes políticos es un ejemplo para los ciudadanos y pueden ser un modelo para diseñar planes de salud. Los afines al líder son más favorables a imitarle

Foto: Foto: EFE.
Foto: EFE.

Lo foodie atrapa, triunfa, arrasa. Pero bajando a la arena de la cotidianidad, nos gusta hablar de comida comida: lentejas, paellas, cocidos y otros guisos que diariamente satisfacen nuestros estómagos. Hasta los políticos utilizan la comida como arma electoral, y pocos se resisten al 'encanto escénico' de bares, restaurantes, mercados y, llegado el caso, cocinas domésticas.

Pero más allá del 'postureo', lo que comen los líderes políticos, y sobre todo los jefes de Estado, influye mucho en los ciudadanos. Eso lo saben bien en Estados Unidos y sus presidentes manejan el factor comida para lanzar sus mensajes. Los anteriores inquilinos de la Casa Blanca no escatimaban imágenes sobre estilo de vida saludable (ejercicio físico y gusto por los vegetales cultivados en el propio huerto de la residencia presidencial) y el actual presidente exhibe mandíbula ante una buena hamburguesa.

A este lado del Atlántico, los presidentes también han dejado pistas. Mariano Rajoy es incondicional de la cocina tradicional (mejor la de Galicia) y Pedro Sánchez, de la dieta mediterránea. Los dos tienen en común su afición por la actividad física diaria.

Todos conocen el poder de la imagen y cómo sus hábitos influyen en los ciudadanos. Si la intención de los Obama era concienciar sobre el problema de la obesidad y las consecuencias que acarrea, la de Trump es la defensa de la identidad estadounidense.

Un estudio publicado en 'Appetite' ha encontrado que las personas que siguen con atención la información sobre la dieta de Donald Trump son más favorables a ver la comida rápida con buenos ojos (la consideran socialmente aceptable), incluso tienen más probabilidades de consumir ese tipo de alimentos en un futuro cercano.

La cobertura mediática de la dieta de Trump se relaciona con actitud positiva hacia el 'fast food'

La autora principal del estudio Jessica Myrick, profesora de la Universidad de Indiana Bloomington, se preguntó qué efecto tenía entre los ciudadanos la información de que el presidente goza de "excelente salud" y su dieta de comida rápida (que se relaciona con mala salud). Estos hábitos "podrían acarrear daños a la salud pública al alentar a muchos estadounidenses a comer comida rápida", dice Myrick.

Actitud de los seguidores

El trabajo de 'Appetite' admite que los hábitos alimentarios de los presidentes fueron noticia en su día, pero lo de Trump es más relevante porque los medios de comunicación han cambiado y el presidente actual es muy activo en Twitter, lo que hace que "su caso sea particularmente único".

Foto: unsplash/@amir_v_ali.
Foto: unsplash/@amir_v_ali.

Para su investigación, Myrick encuestó a más de 1.000 estadounidenses (una muestra representativa a nivel nacional) y comparó la atención de los encuestados a los medios, incluidas las noticias sobre los hábitos alimenticios de Trump, con la relación parasocial de los encuestados con el presidente. Las relaciones parasociales son entre dos personas que no se conocen, como la relación de un fanático con una celebridad o un político.

El estudio también comparó esos hallazgos con las actitudes de los encuestados hacia la comida rápida: su aceptabilidad y la probabilidad de que los encuestados pidan comida rápida en el futuro cercano.

Myrick descubrió que la atención a los medios sobre la dieta informada por Trump era un predictor más fuerte de las intenciones de comer comida rápida que cualquier factor demográfico, incluido el nivel educativo, la raza, la edad, el sexo o el nivel socioeconómico.

"Los resultados también muestran que tanto para los republicanos como para los demócratas, una mayor atención a la cobertura mediática de la dieta de Trump se relacionó con actitudes más positivas hacia la comida rápida", asegura la profesora, una relación que, sin embargo, "fue casi el doble de fuerte para los republicanos".

Por el contrario, entre los encuestados que se declararon como no afiliados a ningún partido, no se encontró relación entre la atención a la cobertura de la dieta del presidente y la inclinación hacia la comida rápida.

Myrick destaca el interés que puede tener esta información sobre la salud pública, el papel que tienen los comunicadores, especialmente los especializados en salud.

El secreto de la receta

Sergio García, del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, explica a Alimente que esa influencia responde a que "la mirada es el campo del amor y por lo tanto de la identificación, comer es compartir una manera de pensar y una manera de actuar. 'Comer' etimológicamente lleva el 'con' que es 'en compañía".

Foto: unsplash/runningonrealfood.
Foto: unsplash/runningonrealfood.

García sostiene que acercarse a las personas a las que se admira implica también comer como lo hacen ellas. Y viceversa, "los líderes que quieren ser fuente de identificación se acercan a establecimientos concretos como forma de promover los sentimientos identitarios".

Esa relación es igual para todos los líderes (cantantes, deportistas, etc), pero en el caso de los políticos, que tienen más presencia en los medios y las redes, "necesitan que los pensemos como miembros de nuestra familia para ganarse nuestro voto", revela el psicólogo.

Además, los líderes políticos se convierten en modelos de estrategias de salud porque, según este psicólogo, "las políticas de salud están pensadas por los partidos y, en ocasiones, los que las diseñan se fijan en la forma en la que sus jefes piensan la alimentación u otro tipo de cuestiones personales".Ahora bien, García aclara que no es que sea una imposición de un político, sino "un moldeado encadenado en la forma de pensar de su círculo más próximo y que se expande".

Si hacemos caso de estos argumentos, ¿qué podemos esperar los españoles para los próximos años? Pues si finalmente Pedro Sánchez es investido presidente, la dieta mediterránea será el modelo a seguir, como él mismo declaró a Alimente, abundante en pescados y verduras, con mucha agua y dos cafés al día.

De su socio más próximo, Pablo Iglesias, se sabe que le gusta el cocido de su madre y la comida china. Y todo apunta a que la escudella y la esqueixada también tendrán representación.

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