La pérdida de peso es uno de los mayores retos a los que una persona puede enfrentarse. Es difícil, cansado, aburrido y estresante. La parte buena es que si logramos llevarlo a cabo, le estaremos haciendo un enorme servicio a nuestra salud y también a nuestra imagen.

Según la Organización Mundial de la Salud, el sobrepeso es "el principal factor de riesgo para las enfermedades cardiovasculares (principalmente enfermedades cardiacas y cerebrovasculares), que suponen la principal causa de muerte en el mundo". Además, es causa de riesgo de otras enfermedades no contagiosas como la diabetes, los problemas musculoesqueléticos (como la osteoartritis) y de algunos cánceres como el endometrial, el de pecho, el de ovarios, el de próstata, el de hígado, el de vesícula, el de riñón y el de colon.

Poner fin a esta plaga no es cosa fácil y requiere el compromiso tanto de individuos como de Estados (y sus respectivas políticas) para incentivar este cambio. El problema es que la parte individual es la que más peso y más relevancia tiene.

Para lograrlo tenemos que estar dispuestos a llevar a cabo un cambio radical de nuestro estilo de vida. Muchas fórmulas han sido creadas con este objetivo. Unas son más efectivas y otras (o las mismas) son menos sanas. La idea que debe perdurar es que una dieta hipocalórica pero equilibrada es la que nos dará una mayor probabilidad de alcanzar el éxito. Para ello, no podemos olvidar las verduras y sus fundamentales micronutrientes y fibra, pero, aparte, si lo que buscamos es sabor, saciedad y evitar la sensación de que estamos haciendo un sacrificio, lo mejor a lo que podemos recurrir es al consumo de alimentos compuestos íntegramente por proteínas, sin hidratos de carbono y con muy pocas grasas. Estos son los mejores:

Pechuga de pollo

Un fundamental de las dietas de adelgazamiento. Según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), 85 gramos de este alimento asado y sin piel te proporcionará 27 gramos de proteínas y solo 140 kcal.

Foto: iStock.
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Además, un estudio de la Purdue University, en Estados Unidos, determinó que comer proteína en una dieta hipercalórica puede ayudarte a perder peso rápidamente. Por si eso fuera poco, como se detalla en la Base Española de Datos de Composición de Alimentos (BEDCA), el pollo es una buena fuente de niacina, vitamina B6, selenio y fósforo.

Pechuga de pavo

Esto ya son palabras mayores. Si la de pollo era magra, esta ni os contamos. Por ponerlo en perspectiva, desde la USDA detallan que 85 gramos de este alimento contienen 26 gramos de proteína y tan solo 125 kcal, 15 menos que la mencionada pechuga de pollo.

De la misma manera, es rica en los mismos micronutrientes que el ave hermana, pero con un añadido fundamental: es rico en triptófano. Este es un aminoácido fundamental para la sintetización de uno de los neurotransmisores más importantes para nuestra química cerebral, la serotonina.

Claras de huevo

Que una tortilla hecha con este producto sea una de las comidas más típicas de las dietas de adelgazamiento no es ninguna casualidad. Su composición se reduce prácticamente a agua y proteínas. De hecho, una taza de claras de huevo (lo que supone, aproximadamente y según el USDA, 243 gramos) tiene 27 gramos de proteínas y solo 126 kcal.

Foto: iStock.
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Cierto es que la mayor parte de los micronutrientes esenciales que convierten un huevo en un alimento tan completo se encuentran principalmente en la clara. De todos modos, si no nos comemos esta parte, además de renunciar a esos nutrientes, también evitaremos consumir el colesterol del huevo. El contenido que tiene este producto de esta molécula lo ha convertido en una de las comidas más controvertidas de los últimos años.

Gambas

Tan ricas, versátiles y fáciles de hacer. Con todas estas cosas positivas deberían tener algo malo, pero no. Es un alimento excelente: 85 gramos contienen 12 de proteínas y 60 calorías.

Foto: Unsplash/@markusspiske.
Foto: Unsplash/@markusspiske.

Respecto a su contenido en micronutrientes, son ricas en selenio, vitamina B12 y contienen buenas cantidades de niacina, zinc y vitaminas E y B6.

Por si esto fuera poco, las gambas contienen determinados antioxidantes como la astaxantina. Así lo explican los investigadores A. C. Díaz y el resto de su equipo de la Universidad Nacional de Mar de la Plata, en Argentina, en este estudio.

Atún

Los pescados, por supuesto, tampoco están ausentes en esta lista. En este caso debemos tener en cuenta que determinadas partes de este pez son más grasas que otras. Por ejemplo, en la variedad de atún rojo, las que tienen mayores infiltraciones de lípidos son más valoradas pues su sabor se considera mejor. Sea como fuere, está delicioso, y si nos decantamos por las partes más baratas, carentes de grasas, estaremos consumiendo solo proteínas y agua.

Foto: Unsplash/@jangemerle.
Foto: Unsplash/@jangemerle.

Según explican desde la USDA, 85 gramos de lomo de atún de aleta amarilla contienen 25 gramos de proteínas pero solo 110 kcal. Además, en lo que a nutrientes se refiere, el atún es una fuente excelente de todas las pertenecientes al grupo B, además de tener buenas cantidades de magnesio, fósforo y potasio.