Alimentos con muy mala fama que son buenos en realidad
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Injustamente acusados

Alimentos con muy mala fama que son buenos en realidad

Como si la nutrición no fuese un campo lo suficientemente complicado de por sí, determinadas tendencias nos hacen temer alimentos completamente sanos

Foto: Foto: iStock.
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Somos muy injustos con la comida. Solo hace falta una pequeña recomendación alimentaria hecha por una organización oficial, una dieta dedicada a la demonización de determinados productos o un simple bulo 'online' para que de la noche a la mañana lo que ayer era bueno, hoy sea poco menos que mortal. Es nuestro trabajo, como defensores de una alimentación equilibrada y sana, defender lo que tiene que ser defendido: los alimentos buenos para nosotros.

Cereales de desayuno

La primera comida del día para gran parte de los niños españoles (los de 8 años y tambien para los de 40). La cantidad de azúcar, grasas y calorías los han puesto en el punto de mira desde hace ya muchos años. La industria, en vez de tratar de hacer alternativas más sanas pero insípidas (lo que no suele gustar a los más pequeños), se planteó cómo podía conseguir hacerlos mejores pero con el mismo gusto. Es por esto que hace ya unas cuantas décadas, en Estados Unidos, empezó a enriquecerlos con nutrientes esenciales (aquellos que nuestro cuerpo no puede 'fabricar' por sí solo a partir de grasas, proteínas e hidratos de carbono, como el calcio o las vitaminas).

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El modelo se exportó rápidamente a nuestro país y hoy en día no es difícil llevarse una grata sorpresa al mirar la composición nutricional impresa en las cajas de cereales infantiles. Por ejemplo, según el informe ENIDE, elaborado por el Ministerio de Sanidad, de media, el 83% de los españoles de cualquier edad tiene insuficiencia de vitamina D, encargada de la absorción de calcio por parte de nuestros huesos (cosa fundamental en la infancia y en la vejez). La cantidad diaria recomendada de este nutriente es de 5 microgramos. Según la Base de Datos Española de Composición de Alimentos (BEDCA), 100 gramos de 'cereales de desayuno a base de maíz azucarado' contienen 4,25 microgramos de vitamina D, el 85% de la cantidad diaria recomendada. Y lo mismo ocurre con las vitaminas B1, B2, B3, B6, B9, C y con el hierro. Sí, su aporte calórico hay que tenerlo en cuenta también, pero no a costa de olvidar sus otras propiedades.

Trigo

Foto: iStock.
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Demonizado hasta el extremo. ¡Cuidado! ¡Tiene gluten! Esta advertencia solo tiene sentido para aquellos tan desafortunados como para encontrarse en el 1% de la población española que padece enfermedad celiaca o algún otro tipo de intolerancia al gluten. Para el resto de los mortales, sus peligros se limitan a ser un cereal, al igual que el alforfón, la cebada, el maíz, la espelta (que es trigo, no nos dejemos engañar, por favor), etc: Se componen mayoritariamente de hidratos de carbono, muy energéticos, y que son capaces de aumentar nuestros niveles de glucosa en sangre. Eso no significa que no sea sano. Por ejemplo, la harina de trigo, según datos de BEDCA, contiene vitamina B9, potasio y fósforo, micronutrientes esenciales para nuestra supervivencia. Además, es una fuente de hidratos de carbono, que si bien por el dictado de los tiempos están mal vistos, son parte imprescindible de una dieta equilibrada.

Chocolate

Foto: iStock.
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Oh, el eterno (y delicioso) pecado dulce. No es de extrañar que su sabor haya conquistado todos los rincones del planeta desde que Hernán Cortés lo probara por primera vez (se sabe que Colón vio las 'almendras del cacao' antes, pero no se sabe si llegó a consumirlas). Pero su edad de oro llega ahora, cuando gracias a la investigación científica, su nombre se está viendo limpiado con ahínco. Sí, tiene grasas tanto buenas como malas, pero también potasio, magnesio, vitamina B9, fósforo y el 25% de la cantidad diaria recomendada de zinc. Pero no acaban ahí sus beneficios. Es un alimento lleno de flavonoides, moléculas propias de las plantas que se está descubriendo que tienen efectos positivos en la salud del ser humano. Son antiinflamatorias y antioxidantes, y el chocolate está lleno de ellas. Además, se ha asociado el consumo de chocolate en cantidades moderadas con una menor prevalencia de enfermedades cardiovasculares como infartos.

Café

Foto: iStock.
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A pesar de que a uno de los personajes más queridos de la televisión, el Agente Especial del FBI Dale Cooper, encargado de la investigación del asesinato de Laura Palmer en la serie 'Twin Peaks', le gustase el café 'negro como una noche sin luna', su reputación ha estado en entredicho. Muchos estudios se han publicado relacionándolo con una mayor prevalencia de determinados cánceres, como el gástrico, pero también se han publicado otros estudios que contradicen totalmente los anteriores, alegando que el café previene ciertos tipos de cánceres. La verdad en todo esto es más que complicada, pero de lo que sí podemos estar seguros es de que sus beneficios no se limitan a si produce o evita el cáncer. Por ejemplo, en un metaestudio publicado por los investigadores José Luis Barranco Quintana, Mohamed Farouk Allam, Amparo Serrano del Castillo y Rafael Fernández-Crehuet Navajas, de la Universidad de Córdoba, se demostró que "todos los estudios anteriores asociaron el consumo de café con una disminución del riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer". Y no solo eso, también se ha relacionado el consumo de esta infusión con una disminución de la incidencia de depresión o de la enfermedad de Parkinson.

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