La canela no tiene por qué ser buena: pone en peligro estos órganos
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Deliciosa y peligrosa

La canela no tiene por qué ser buena: pone en peligro estos órganos

Delicioso complemento para el café e imprescindible en repostería, de esta corteza interior del canelo lleva hablándose bien hace años. Pero ahora ha llegado el momento de contar toda la verdad, y no es tan buena

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La canela ha pasado a formar parte de nuestra gastronomía diaria. Ahora, productos que no nos esperábamos que la necesitaran parecen no poder existir sin ella, por ejemplo, el café de grandes franquicias. Esta especia, obtenida de la corteza del árbol canelo, se utiliza, sobre todo, en repostería. Lo mejor de todo es que a lo largo de los años se han descubierto múltiples beneficios para nuestra salud de este producto. Pero no todo es un camino de rosas. Como en muchas otras cosas, hay dos caras de la moneda, y la canela, por desgracia, puede hacernos más mal que bien.

Existen dos tipos principales de esta especia. La más común es la cassia, que tiene un gusto un poco amargo. Por otra parte, existe la canela de Ceilán, también conocida como 'canela verdadera', más suave y sin ese regusto desagradable.

El problema principal para nuestra salud que puede representar la canela se debe a que en el interior de la cassia se encuentra un compuesto químico llamado cumarina. Diversos estudios científicos han determinado que consumir cantidades elevadas de cumarina puede dañar el hígado y aumentar el riesgo que tenemos de padecer cáncer. Como si esto no fuera suficiente, se han descrito otros efectos secundarios de la cumarina, todos negativos.

Daño hepático

No todas las canelas son iguales. De hecho, en la cassia, cada cucharadita puede contener entre 7 y 18 mg de cumarina. Por otra parte, la canela de Ceilán solo contiene trazas de este agente químico. Como se explica en un estudio del Instituto Federal Alemán de Gestión de Riesgos, la cantidad máxima tolerable de cumarina diaria es 0,1 mg por cada kilo de masa corporal. Esto supone, para una persona de peso medio, que el límite esté en una cucharadita diaria de canela.

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No son pocos los estudios que han vinculado el exceso de cumarina con el daño hepático. Por ejemplo, existe un caso clínico de una mujer de 73 años que desarrolló una infección hepática que a su vez causó daño en su hígado después de tomar suplementos de canela durante una semana. Es cierto, en cambio, que los suplementos aportan una cantidad de cumarina muy superior a lo que lo hace el polvo natural de la corteza de este árbol.

Riesgo de cáncer

El mismo estudio mencionado anteriormente de la institución alemana avisa sobre los peligros de la cumarina con respecto al riesgo de padecer determinados cánceres. Aparte, existen multitud de trabajos científicos que relacionan el desarrollo de tumores en pulmones, hígado y riñones con el consumo de esta especia. De todos modos, hay que tener en cuenta que dichos estudios se han realizado mayoritariamente en roedores.

Por desgracia, a pesar de que se ha establecido una correlación estadística entre el desarrollo de cáncer y el consumo de canela, los mecanismos por los que esto tiene lugar no están claros todavía. Algunos científicos tienen la opinión de que la cumarina provoca daño en nuestro ADN a lo largo del tiempo, lo que a su vez aumenta el riesgo de sufrir esta enfermedad.

Adelgazar o no adelgazar, esa es la cuestión

Desde hace ya bastantes años se sabe que los compuestos fenólicos presentes en la canela tienen un serio impacto sobre la cantidad de azúcar en sangre. Esto, aunque pueda ser positivo para todo aquel que quiera perder peso (y que no sufra enfermedades metabólicas), para aquellos que tienen, de forma natural, unos niveles de glucosa en sangre reducidos puede suponer un serio riesgo de salud. Esto se debe a que esta especie es capaz de imitar los efectos que tiene la insulina en nuestro organismo.

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El problema es que si comemos demasiada canela, podremos provocar una bajada del nivel de azúcar en sangre. Esto se llama hipoglucemia y puede provocar cansancio, mareos y desmayos, como se explica en un estudio del Advanced Internal Medicine Group en Estados Unidos.

Los pulmones, en riesgo

Los peligros que tiene la canela para este órgano vienen de dos factores clave. El primero es su textura: el polvo en el que se presenta esta especia en nuestro día a día es muy fácil de inhalar. Hacer tal cosa puede provocar daños mecánicos en nuestros pulmones y dificultarnos, por tanto, respirar.

Por otra parte, la canela contiene una sustancia llamada cinamaldehído que es un irritante para la garganta.

La parte buena es que, mientras mantengamos la cantidad de canela que ingerimos cada día entre los límites recomendados (o solo tomemos la de Ceilán, la cara), nuestra salud no estará en riesgo. Al menos no por la canela.

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