Alimentar las bacterias intestinales para luchar contra la fibromialgia
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Alimentar las bacterias intestinales para luchar contra la fibromialgia

Estos billones de microorganismos cumplen funciones imprescindibles en nuestro cuerpo, y si están en un mal estado de salud, pueden promover los síntomas de enfermedades más que desagradables

Foto: Foto: Unsplash/@aggergakker.
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Hay enfermedades visiblemente horribles y otras que solo quienes las padecen saben el verdadero sufrimiento que arrastran consigo. Una de ellas es la fibromialgia. Esta condición médica crónica se caracteriza por provocar un dolor musculoesquelético generalizado, padecer hipersensibilidad y no presentar ningún tipo de variaciones orgánicas. Dicho de otro modo: no se sabe qué la produce, es una enfermedad idiopática.

En la actualidad, los datos de la prevalencia varían sustancialmente. Se calcula que, a nivel global, la padecen entre un 2% y un 5% de la población. En nuestro país, en cambio, diferentes estudios proporcionan datos muy diferentes que varían entre el 0,7% y el 20% de la ciudadanía, pero las cifras que ofrece la Sociedad Española de Reumatología (disciplina encargada de esta afección) apuntan al 2,4%. Lo peor es que, al ser de causa desconocida, no existe una cura, por lo que los especialistas buscan tratar los síntomas de forma individual.

"Descubrimos que la fibromialgia y sus síntomas es lo que más contribuye a las variaciones detectables del microbioma"

Por suerte para nosotros, un grupo de investigadores de la McGill University, en Canadá, liderados por Amir Minerbi y Emmanuel Gonzalez, han descubierto una correlación de ciertos tipos de microbiota con la fibromialgia. Para comprobar que existía una correlación justificada, el estudio disponía de un grupo control de pacientes completamente sanos. Los científicos descubrieron que, en las personas que sufren fibromialgia, 20 especies diferentes de bacterias intestinales se encontraban en mayor o en menor cantidad que en las personas del grupo de control.

"Usamos multitud de técnicas, incluida la inteligencia artificial, para confirmar que los cambios que vimos en los microbiomas de los pacientes con fibromialgia no estaban causados por otros factores como la dieta, medicación, actividad física, edad...", explica el doctor Amir Minerbi, el autor principal del estudio. Y continúa: "Descubrimos que la fibromialgia y sus síntomas es lo que más contribuye a las variaciones detectables del microbioma de quien padece la enfermedad. Además, hallamos que cómo de severos son los síntomas estaba directamente correlacionado con una presencia incrementada (o disminuida) de determinadas bacterias, algo que nunca se había descrito con anterioridad".

Qué comer

Dada la relación entre el estado de nuestra microbiota y la fibromialgia, es esencial asegurarnos de que las bacterias que habitan en nuestro intestino y con las que tenemos una simbiosis esencial se encuentren de la mejor manera posible. Para alcanzar este objetivo es fundamental recurrir a dos tipos diferentes de alimentos: los prebióticos y los probióticos.

Prebióticos. Se trata de comidas muy ricas en alimento. No para nosotros, sino para los microorganismos beneficiosos de nuestra flora intestinal. El nutriente (aunque en realidad no lo es para el ser humano) más importante es la fibra. Debido a que esta está formada por cadenas demasiado largas de hidratos de carbono como para ser absorbidas por nuestro sistema digestivo, la microbiota sí que puede procesar estas moléculas. A cambio, a la vez que se alimentan -por lo que continúan estando sanas- liberan ácidos grasos beneficiosos que sí que podemos absorber. Los alimentos prebióticos más comunes son:

  • Alcachofas
  • Ajo
  • Cebolla
  • Puerros
  • Espárragos
  • Plátanos
  • Cebada
  • Manzana
  • Cacao
  • Semillas de lino
  • Trigo
Foto: Unsplash/@yrss.
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Por otra parte, los probióticos son alimentos que de por sí contienen bacterias beneficiosas que se 'suman' a las que ya tenemos en nuestra flora intestinal. Esto ayuda a mantener una población numerosa, lo que a su vez, como decíamos antes, puede sernos de gran utilidad para hacer frente a multitud de enfermedades, entre ellas la fibromialgia. Los alimentos probióticos más comunes son:

  • Yogur
  • Kéfir
  • Kimchi
  • Miso
  • Tempeh
  • Chucrut
  • Kombucha

Por desgracia para nosotros, a pesar de la clara superioridad de la dieta mediterránea en lo que a salud se refiere, tenemos muy pocos probióticos. Es este el proceso químico (y biológico) que les confiere a los alimentos estas propiedades tan particulares y beneficiosas para la salud. Esto significa que deberemos echar mano de recetas y productos extranjeros. Nunca es tarde para descubrir algo nuevo.

Dieta Yogur
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