Melocotón, albaricoque y nectarina: ¿un debate a tres bandas de la misma fruta?
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Melocotón, albaricoque y nectarina: ¿un debate a tres bandas de la misma fruta?

Su aparición en las fruterías anuncia la llegada del verano. Vienen para quedarse, al menos, tres meses, y aunque comparten apariencia, cada uno tiene sus peculiaridades. ¿Son primos? ¿Hermanos? Alimente analiza sus fortalezas y efectos en la salud

Foto: Melocotones, nectarinas y albaricoques. (A. Gómez)
Melocotones, nectarinas y albaricoques. (A. Gómez)

El verano está a las puertas, esperando los días que le faltan para tomar el relevo a la primavera (el Instituto Geográfico Nacional informa de que comenzará el día 20 de junio a las 23:44 h), pero ya hay señales que anuncian su llegada. Este año, la apertura de las piscinas no se ha incorporado todavía al escenario estival por culpa del covid-19; sin embargo, la pandemia no ha podido con otros clásicos del verano: melocotones, albaricoques y nectarinas (tampoco con los melones y sandías) ya ocupan un puesto destacado en las fruterías.

Lo cierto que es el melocotón y la nectarina comienzan a recolectarse en mayo, y aunque también hay ya albaricoques, merece la pena esperar a julio, cuando alcanzan su mejor punto de maduración.

El melocotón es el hermano mayor de la nectarina, que ha perdido el gen de la pelusa, y el albaricoque es el primo pequeño de estos

Para muchos, tanto da uno que otro porque, a fin de cuentas, los consideran diferentes versiones de la misma fruta. No hay que negarles que, en cierta forma, algo de razón tienen, pero las diferencias existen. La primera salta a la vista: el melocotón es el hermano (o el primo) mayor, por su tamaño (gordo y redondo) y por ser uno de los grandes cultivos frutales del mundo. A tenor de los datos del informe 'Fruta de Hueso. Campaña 2019' del Ministerio de Agricultura, España es el primer productor de melocotón de la Unión Europea, con cerca de un millón de toneladas, muy por encima de las 630.000 toneladas de nectarina y las 97.000 toneladas del albaricoque.

Cosas de familia

Es verdad que los tres pertenecen a la misma familia de las rosáceas, pero el melocotón y la nectarina son hermanos y el albaricoque es el primo pequeño. Se ha extendido la creencia de que la nectarina es un injerto de melocotón y ciruela, una idea equivocada porque la nectarina realmente es la hermana ‘alopécica’ del melocotón, una característica que surge por una mutación en el gen de la pelusa.

Foto: Unsplash/@migmal.
Foto: Unsplash/@migmal.

Los dos tienen un contenido alto en vitamina B3 (niacina) y flavonoides, que favorecen el control de los lípidos en la sangre, y ambos, junto con el albaricoque, han demostrado in vitro su capacidad para mejorar la aterosclerosis y prevenir el cáncer.

Los tres tienen un importante contenido en fibra dietética, por ello son buenos para combatir el estreñimiento y mantener la salud intestinal. Aunque las diferencias son muy ajustadas, la nectarina gana con 2,2 gramos de fibra, seguida del albaricoque (2,1 gramos) y el melocotón, que solo tiene 1,4 gramos. El albaricoque seco (orejón) concentra todos los nutrientes y tiene un efecto laxante, y su elevado contenido en betacarotenos (vitamina A) -26 microgramos, el doble que sus parientes- proteje de las consecuencias intestinales del estrés oxidativo. Además, comer albaricoques todos los días alivia el reflujo ácido gastroesofágico.

Escudos para el cáncer

El melocotón y la nectarina son buenos para mantener la piel bien hidratada, y algunos estudios han encontrado que protegen de la radiación ultravioleta, una propiedad particularmente interesante durante estos meses. Por tanto, estas frutas se convierten en una especie de protector solar comestible.

Además, son ricas en polifenoles, particularmente el melocotón, unos compuestos a los que se les atribuye efectos anticancerosos. Un estudio de la Universidad de Texas encontró que los polifenoles del melocotón protegen de las metástasis del cáncer de mama, eso sí, hay que comer entre dos y tres piezas de esta fruta al día para obtener ese beneficio.

Foto: Unsplash/@mayurgala.
Foto: Unsplash/@mayurgala.

Otros beneficios que reportan los nutrientes del melocotón y la nectarina incluyen potenciar el sistema inmune, el control de la glucosa asociado a la obesidad y, en fumadores, favorecen la eliminación de la nicotina a través de la orina.

Los albaricoques van al rebufo de sus primos mayores en capacidades beneficiosas, pero les adelanta en salud ocular, por su riqueza en vitaminas A y E, luteína y zexantina.

Tampoco hay que dejar a un lado sus 293 mg de potasio en 100 gramos de fruta, lo que les convierte en estupendos aliados de la tensión arterial, como demostró un metaanálisis publicado en el 'British Medical Journal', que encontró que 180 mg de potasio (contenidos en dos albaricoques) controlan la tensión arterial y reducen un 24% el riesgo cardiovascular.

A todas estas ventajas se suma la no menos importante versatilidad a la hora de comerlos: en forma de fruta fresca, mermeladas, en yogur, tartas, guisos de carne, etc.

El confinamiento por la pandemia va quedando atrás, el buen tiempo se afianza y tenemos deliciosos y aromáticos guardianes de nuestra salud al alcance entre los prunus, de la familia de las rosáceas. Ha llegado el momento de las buenas noticias.

Y ¿el resultado del debate? Como siempre: todos ganan.

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