Los antioxidantes resultan ser buenos (también) para la microbiota
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Billones de bacterias

Los antioxidantes resultan ser buenos (también) para la microbiota

Ya sabíamos que eran capaces de luchar contra los radicales libres, culpables del envejecimiento e incluso de algunos tipos de cáncer. Ahora, además, resulta que pueden potenciar el crecimiento bacteriano beneficioso

Foto: Foto: Unsplash/@khlebnikovayulia.
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No son pocos los estudios científicos que han aparecido en los últimos años con respecto al poder -beneficioso, claro- que tienen los antioxidantes sobre nuestra salud. Su contribución a luchar contra la aparición de decenas de enfermedades e incluso contra el envejecimiento los han convertido en una de las partes de la ciencia médica más estudiadas.

Ahora, un estudio publicado por investigadores de la American Chemical Society ha vinculado el consumo de polvos de arándano ricos en antioxidantes con una mejora de la microbiota intestinal. Pero vamos por partes:

¿Qué son los antioxidantes?

El oxígeno, aunque absolutamente necesario para la vida, es un elemento muy reactivo (de ahí su gran potencial energético para ser uno de nuestros 'combustibles'). Tras completar su función energética, el oxígeno puede formar sustancias como los peróxidos (como el agua oxigenada) o los radicales libres (moléculas con electrones desapareados que son reactivas e inestables). Estos dos compuestos tienen potencial dañino para todas las partes de la célula, desde las proteínas que forman las estructuras a los lípidos, o incluso para el propio ADN.

Para evitar estos daños, el cuerpo de todas las especies (incluido el ser humano) que viven del oxígeno ha ideado mecanismos de defensa y reparación: los antioxidantes. Estas moléculas tienen la particularidad de 'desear' unirse a esos compuestos peligrosos, anulando sus efectos y previniendo el daño. Cuando existe un desequilibrio negativo entre la cantidad o efectividad de los antioxidantes presentes en el organismo y la cantidad de sustancias dañinas, las células están expuestas a lesiones, en ocasiones, irreversibles.

¿Qué es la microbiota?

Es el conjunto de todas las bacterias beneficiosas que viven en nuestro intestino. No solo son buenas para nosotros, sino que son también necesarias. Esto se debe a que hay una gran cantidad de procesos químicos que necesitamos (como deshacernos de la bilirrubina, el producto de la destrucción de los glóbulos rojos demasiado 'viejos' como para poder seguir haciendo su trabajo) pero que no podemos llevar a cabo por nosotros mismos. Este es solo un ejemplo, pues la cantidad de reacciones químicas que llevan a cabo estas bacterias es enorme. Esto se debe a su gran diversidad y, sobre todo, a su gran cantidad. Para que nos hagamos una idea, como explica a Alimente Javier Cuervo, director general del Instituto Español de Nutrición Personalizada, "los 39 billones de bacterias de la microbiota representan más de dos kilos de nuestro peso total". Eso es una cantidad más que considerable.

Foto: Unsplash/@jerry_318.
Foto: Unsplash/@jerry_318.

Se ha documentado en numerosos estudios científicos que la microbiota tiene efectos importantes tanto en nuestro peso como en nuestro metabolismo, así como en la aparición y desarrollo de multitud de enfermedades como el crohn, la colitis ulcerosa y hasta el párkinson.

El nuevo descubrimiento

Como mencionábamos antes, el estudio elaborado por los investigadores de la American Chemical Society empezó intentando poner solución a uno de los (muchos) problemas que ponen en riesgo a gran parte de la población de este planeta: el hambre. Se centraron en descubrir opciones para transformar residuos de frutas y verduras, como las pieles, las pulpas o las semillas, en ingredientes alimentarios ricos en nutrientes. En su trabajo, se encontraron que los residuos de los arándanos y de los caquis se podían convertir en un polvo extraordinariamente rico en elementos antioxidantes que, además, podrían tener efectos muy beneficiosos en las microbiotas de aquellos individuos que los consumen.

Es cierto que, en los últimos años, la forma de consumir fruta ha cambiado. Sí, siempre podemos ir al supermercado a por una simple manzana, pero si queremos, también podemos encontrarla en forma de zumo, compota o incluso polvo. En esta presentación tienen un gran contenido en moléculas carotenoides y en polifenoles. Ambas son dos tipos diferentes de antioxidantes muy poderosos en nuestro organismo.

Foto: Foto: iStock.

Para averiguar los efectos, los investigadores utilizaron el polvo de arándano y caqui que habían obtenido y lo añadieron a una serie de muestras fecales para observar, en el corto plazo, cómo afectaba a las poblaciones bacterianas humanas presentes en ellas. Fue entonces cuando el proceso natural de fermentación que ocurre en nuestros intestinos (incluso en este mismo momento) tuvo lugar. Para averiguar cuánto había crecido (y de qué manera) la población bacteriana, se realizaron secuenciaciones genéticas del microbioma y recuentos del antes y del después.

Los resultados han sido más que prometedores: se observó un aumento de población de muchos tipos de bacteria. Algunas llegaron a crecer mucho mejor con el polvo de arándanos que con el caqui. Estos resultados, por tanto, muestran que estos dos frutos (o mejor dicho, sus polvos) pueden incluirse en dietas diseñadas para aumentar la cantidad de bacterias beneficiosas en el interior de nuestro sistema digestivo. Esto podría tener un impacto muy positivo en la salud del ser humano.

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