Las patatas azules son ricas en antocianinas: ¿las conoces?
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PROCEDENTE DE LOS ANDES

Las patatas azules son ricas en antocianinas: ¿las conoces?

Son un ingrediente repleto de posibilidades culinarias que, además, resultan tan beneficiosas como las coles de Bruselas o los arándanos. ¿Te animas a cocinarlas?

Foto: Foto: iStock.
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Quizás creas que eres un entendido en patatas, pero es muy probable que pongas en tela de juicio tus conocimientos en cuanto te digamos que existe la variedad de patata azul. Aunque su sabor no difiere de sus hermanas, esta curiosa variedad nos pone las pilas en cuanto a antioxidantes. De hecho, su color lo emparenta, al menos a nivel nutricional, con las coles de Bruselas o los arándanos.

La magia de las antocianinas

No en vano, todos estos alimentos tienen en común las preciadas antocianinas. Quizás convenga que hagamos un breve repaso a las virtudes de este pigmento natural que es todo un salvoconducto a la longevidad. Así, las antocianinas pueden ayudarnos a reducir las enfermedades coronarias o el riesgo de cáncer. También se le adjudican propiedades antitumorales y antiinflamatorias, además previene la diabetes e incluso puede mejorar nuestra agudeza visual.

Estos coloridos tubérculos son también ricos en vitaminas B3, B6, B9, y C. Además de contar con potasio, magnesio, manganeso, hierro, fósforo y cobre. Llegados a este punto, más de uno se preguntará por la historia de esta colorida patata, si hay alguna bata blanca de por medio y qué recorrido ha hecho para llegar hasta nuestra mesa.

Lo cierto es que las patatas azules son una variedad antigua cultivada por los agricultores de los Andes del altiplano desde hace 500 años. Este peculiar tubérculo admite, al igual que el resto de patatas, múltiples cocinados como hervir, freír, asar o simplemente aplastar hasta obtener un puré.

En Francia existe devoción por esta patata sui generis, pero en España se hace la difícil. Sin embargo, ayudó mucho a su popularidad figuras como la del chef Juan Mari Arzak, que se convirtió en uno de sus grandes embajadores gracias a las propuestas gastronómicas de patata azul que elaboraba en su restaurante. En concreto, el chef vasco creó el pato bien azulón, donde empleaba láminas hechas con esta patata que despertaron el asombro de los clientes.

Foto: iStock.
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Sin duda, la patata azul es el alimento perfecto para desconcertar a nuestros comensales. Gracias a este ingrediente, cualquier receta sencilla puede ganar presencia y vistosidad. Eso sí, conviene que sepamos, aunque sea solo por afán cultural pues es difícil que podamos probarlas, que en Sudamérica existen variedades de patatas de colores bastante inesperados como el rojo, el amarillo o el rosado.

Aunque con este singular tubérculo podemos lanzarnos a preparar las mismas recetas que elaboramos con las patatas habituales, como una tortilla, es posible que nos apetezca preparar un plato donde el particular color de nuestra patata luzca todavía más.

Sus antocianinas pueden ayudarnos a reducir las enfermedades coronarias o el riesgo de cáncer

En este caso, vamos a ver si podemos dar con estas recetas. Por cierto, se recolectan a finales del invierno, así que es muy posible que para la última remesa de patatas azules lleguemos francamente tarde. En cualquier caso, no pasa nada, pues lo italianos han obtenido otra variedad de patata azul cuya temporada precisamente empieza en verano. La han bautizado como 'delicia azul' y se cultiva en las tierras de Alta Tuscia Viterbese.

Una kartoffelsalat azul

Dicho todo esto, vamos a ver alguna de esas recetas. Una de esas recetas es la kartoffelsalat o ensalada de patata, un plato muy típico de la gastronomía alemana cuyo ingrediente principal es la patata.

Además, resulta muy sencillo de preparar y nos permite degustar esta patata hervida. Debemos tener presente que si la metemos en la olla con piel, conservará mucho mejor los nutrientes. Vamos a ver esa receta.

Ingredientes:

  • 1 kg de patatas
  • 1 cebolla pequeña
  • 6 salchichas tipo Frankfurt
  • 4 pepinillos agridulces grandes
  • Mostaza
  • Aceite de oliva,
  • Vinagre de manzana
  • Sal

Preparación:

Lavamos las patatas con agua caliente. Las metemos en una olla con agua que cubra y sin pelar. Añadimos una pizca de sal. No hay que excederse en este punto, pues una patata excesivamente hervida pierde nutrientes. Las sacamos y las dejamos enfriar.

Foto: iStock.
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Desprendemos la piel de las patatas. Las cortamos. Rebanamos las salchichas o el beicon y rehogamos los pedacitos en la sartén con un poco de aceite. Picamos la cebolleta y también la sofreímos un poco. No es preciso pocharla del todo. Cortamos los pepinillos en rodajas finas.

Lo mezclamos con las patatas aún calientes hasta que quede bien homogéneo. Añadimos la vinagreta o la mayonesa clarita, la mostaza y enfriamos en la nevera antes de servir. Si resulta espesa, incorporamos el líquido de los pepinillos. Conviene sacarla con un poco de antelación de la nevera porque gana sabor. Seguramente todos nuestros invitados se quedan sorprendidos con el inusual toque azul de la ensalada.

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