La verdad incómoda de los productos sin gluten, al descubierto
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La verdad incómoda de los productos sin gluten, al descubierto

Cada vez más personas evitan la proteína de los cereales, por enfermedad o intolerancia. Un equipo de investigadores españoles ha desarrollado una herramienta con toda la información de más de 2.200 productos libres de este ingrediente

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Cada vez hay más personas que deciden sacar el gluten -la proteína presente en cereales como el trigo, cebada y centeno, principalmente-de su dieta. En unos casos por enfermedad, en otros por intolerancia y algunos animados por la moda que defiende que eliminar este ingrediente es beneficioso para la salud.

Sin entrar en polémicas, lo cierto es que entre el 0,5 y 1% de la población de Europa y Estados Unidos es celiaca, esto es, tiene una enfermedad de base genética que hace que su sistema inmunológico reaccione exageradamente cuando toma gluten y su intestino se acaba dañando. El único tratamiento, de momento, es evitar ingerir la proteína en cuestión.

Los españoles gastamos el año pasado 80 millones de euros en productos sin gluten, un 13% más que en 2018

Los intolerantes sufren molestias digestivas después de comer alimentos con gluten, pero el problema no pasa a mayores. Y los antigluten son otro grupo aparte.

El resultado es que entre todos han aupado el mercado de alimentos sin gluten, un sector en el que los españoles se gastaron el año pasado 80 millones de euros, un 13% más que el año anterior, según el informe “Sin gluten, de necesidad a tendencia”, elaborado por la consultora Nielsen.

Las etiquetas hablan

Pero libre de gluten no es sinónimo de más saludable y este asunto, que es importante para todos los ciudadanos, es vital para los enfermos celiacos, que están obligados a evitar el gluten en todo momento. ¿Cuál es la calidad nutricional de los productos destinados a estos pacientes? Esa es la pregunta que se ha planteado un equipo de investigadores españoles dirigido por Jordi Salas-Salvadó, catedrático de Nutrición de la Universidad Rovira i Virgili (Reus) y director del programa de nutrición del CIBERobn.

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Para resolver las incógnitas, los investigadores han analizado las etiquetas nutricionales de 2.247 productos sin gluten de 126 marcas diferentes, y con la información han desarrollado CELIAC-BASE, una herramienta pionera para dietistas-nutricionistas, de la que no existe otra similar en ningún país europeo (Italia y Austria también cuentan con una relación de productos, pero muy limitada, ya que no superan los 65).

"Los productos alimentarios incorporados en la base de datos, que son representativos del consumo habitual, se han escogido en función de la clasificación de alimentos de la Tabla Orientativa de alimentos con y sin gluten de la Asociación de celiacos de Cataluña", explica a Alimente Nancy Babio, vicedecana responsable del Grado de Nutrición Humana y Dietética de la Rovira i Virgili. "La información nutricional de todos estos productos se ha obtenido por métodos indirectos a partir del etiquetado -legislado según el Reglamento (UE) 1169/2011- y fichas técnicas de marcas potenciales que comercializan productos sin gluten en el mercado español", añade la también investigadora principal.

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Este trabajo, que se ha publicado en el último número de la revista 'Nutrición Hospitalaria' parte, revela Babio, de un estudio previo que valoraba el consumo alimentario en celiacos y no celiacos, y que mostró que "las personas con celiaquía consumían más cantidad de azúcares y grasas saturadas".

El hallazgo alertó de que algo debía suceder y los científicos decidieron indagar en el arsenal de productos sin gluten y compararlos con la versión con gluten.

Los prescindibles

Así seleccionaron esos más de 2.200 alimentos habituales en la dieta de quienes no toman gluten y confirmaron lo que la ciencia ya había revelado en otros estudios: "Muchos productos sin gluten tienen mayor proporción de grasas y azúcares, así como bajo contenido en proteína y fibra". Pero, matiza la profesora, "también es cierto, que muchos de estos productos, al igual que sus homólogos con gluten, son alimentos que no necesariamente deben incluirse en una alimentación saludable porque son bollería".

Foto: unsplash/@foodess
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La explicación de la investigadora está en la línea de citada encuesta de consumo de Nielsen, que recoge que los panes representan el 40% del gasto en productos 'gluten free', seguido de galletas (21%,) las pastas alimenticias (15%) y cereales (13%).

El precio es otra variable que también se ha analizado en este estudio. Comparando con décadas pasadas, la oferta para celiacos hoy en día es mayor y más barata, y aun así continúa siendo más cara que para una dieta normal (el artículo indica que algunos productos, hasta 6 veces más). Según datos de las Asociaciones de Celiacos, la cesta de la compra básica para el año 2020 para una dieta de entre 2000-2200 calorías es unos 900 euros más cara que la misma pero con productos con gluten.

¿Precio justo?

¿Está justificada esa carestía? "Depende del producto. Es cierto que para conseguir las propiedades organolépticas un alimento sin gluten requiere 12 ingredientes cuando el equivalente con gluten solo lleva 4, eso supone incremento de costes de materias primas y también gran inversión en I+D", refiere la nutricionista. A esto se suman los controles de calidad más estrictos.

El cóctel de variables explica los precios más abultados que, sin embargo y en opinión de la experta, "no es justo que el celiaco carezca de subvención, puesto que esos alimentos son su tratamiento". Insiste en que más que una cuestión de cuantía económica es "por la discriminación negativa del paciente celiaco respecto a cualquier otro enfermo crónico, ya que este debe pagarse el 100% de su tratamiento a diferencia de cualquier otro paciente crónico.

Nancy Babio confiesa que hay dos aspectos que preocupan a los nutricionistas: la promoción del mensaje -falso para las personas sanas- de que una alimentación sin gluten es más sana y la dificultad que tiene más de la mitad de los celiacos para cumplir estrictamente una dieta sin gluten (está presente no solo en cereales, también en embutidos, salsas o sopas de sobre). Para esto, "es necesario el asesoramiento personalizado y la educación nutricional", y aquí cobra especial interés la herramienta Celiac-Base.

Con todo, el mensaje principal de la investigación es que los productos sin gluten son alimentos procesados y solo deben ser consumidos de vez en cuando por celiacos e intolerantes a la proteína.

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