El boniato, otro superalimento cuya demanda empieza a crecer
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MENOS CALORÍAS QUE LA PATATA

El boniato, otro superalimento cuya demanda empieza a crecer

Se comían con fruición en la España de la Guerra Civil y de la posguerra. Luego empezaron a caer en el olvido. Sin embargo, sus propiedades nutricionales vuelven a situarlos en lo más alto

Foto: Foto: iStock.
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El boniato, también llamado batata, es un tubérculo dulce al que le gusta confundirnos con su sabor a postre. Lo cierto es que ha comenzado la temporada de este maravilloso alimento que suele hacernos compañía en la mesa durante los meses más fríos del año. Así, las primeras cosechas empiezan a recogerse a partir de octubre y las más tardías concluyen en marzo.

En definitiva, tenemos ante nosotros meses de sobra para hartarnos a boniato y componer mil recetas con este tubérculo al que le encanta deslumbrarnos con su versatilidad.

Colón se lo trajo de souvenir desde América

La historia del boniato, al igual que la de la patata, va unida a la del descubrimiento de América. De hecho, es originario de la zona tropical sudamericana y tras saborearlo en el nuevo continente, Colón decidió que aquel tubérculo era un auténtico conquistador de paladares al que con toda probabilidad se acabarían rindiendo los europeos.

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Actualmente se cultiva en todas las regiones tropicales y subtropicales del planeta. Sin ir más lejos, en España el boniato abunda sobre todo en la región de Andalucía, en Málaga. Pero dado su actual auge, ciertas comarcas de Alicante, como la Vega Baja, también le están prestando una atención inusitada. Ahí podemos toparnos con 40.000 hectáreas de bancales dedicados a la batata.

Lo cierto es que tras muchos años de indiferencia hacia la batata y de amor incondicional por la patata, ahora empezamos a reparar esta injusticia. No en vano, el aumento de su cultivo de este dulce tubérculo se debe en parte a un crecimiento en la demanda de los consumidores, pues su sabor y sus beneficios nutricionales nos convencen.

Pero aún nos situamos muy lejos del elevado consumo de boniatos que encontramos en numerosos países de Latinoamérica o la vecina Portugal, donde se ingieren 2 kilos por persona y año. En España ni siquiera llegamos a los 400 gramos y eso que le debemos mucho a este tubérculo que nos ayudó a mitigar la hambruna y la escasez provocadas por la Guerra Civil y la posguerra, a la par que nos alimentaba de una manera única. Aquellos años se caracterizaros por una escasez de patatas y los boniatos se convirtieron en el sustituto perfecto pues se comían fritos o en guisos. El resto de Europa también parece convencida con el boniato, sobre todo en el Reino Unido, donde va destinada gran parte de las exportaciones de batata española.

Argumentos nutricionales para comer boniato

“Las batatas son alimentos muy energéticos por su riqueza en hidratos de carbono. Presentan un sabor dulce debido al elevado contenido en azúcares que, normalmente, resulta mayor cuanto más cerca del ecuador se halle la zona de cultivo. Como minerales importantes, cabe destacar el potasio, el cual contribuye al funcionamiento normal del sistema nervioso y de los músculos”, destacan en la Fundación Española de la Nutrición (FEN).

El cultivo en España está aumentando porque también está creciendo su demanda en Europa

Además de minerales como el potasio, es rico en vitaminas A, C, E, B6, b-carotenos y folatos. También ofrece menos calorías que la glorificada patata. Pero sin duda su característico sabor es el argumento de mayor peso para que el boniato brille con luz propia en nuestra dieta invernal.

Aunque te parezca un estudio ya añejo, pues data de 2004, no podemos obviar sus conclusiones en este artículo escrito para la mayor gloria del boniato. En concreto, la investigación nos habla del gran poder antioxidante de este tubérculo que es, además, capaz de ayudarnos a combatir la obesidad o la diabetes.

A esto se añaden sus grandes posibilidades para salvar del hambre a millones de personas. En concreto, cuatro investigadores de la Asociación para la Investigación Global en Agricultura (CGIAR) fueron reconocidos con el llamado Nobel de Alimentación, el World Food Prize 2016 tras enriquecer un boniato con vitamina A. Con él pretenden combatir el hambre de 150 millones de personas y no ha sido preciso modificación genética alguna para hacerlo posible.

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Dicho todo esto, es posible que se haya hecho la hora de la comida y por la cocina ronden un par de boniatos con los cuales no sabemos exactamente qué podemos preparar. No pasa nada. Estos chips de boniato nos ayudarán a preparar algo muy sencillo y rico que gustará especialmente a los más pequeños de la casa. Esos quisquillosos se quedarán sin palabras en cuanto prueben estos chips de boniato. Vamos allá con la receta.

Chips de boniato

Ingredientes:

  • 1 o 2 boniatos (depende del número de comensales)
  • Aceite de oliva virgen
  • Especias al gusto como curry, orégano, pimienta negra, pimentón...

Preparación

Podemos optar por freírlas en la sartén o meterlas en el horno. En cualquiera de los dos casos, el resultado es espectacular. Empezamos cortando el boniato en tiras como si fueran patatas fritas. Las ponemos en una bandeja del horno y las pintamos con un poco de aceite de oliva virgen. Las metemos al horno durante unos quince minutos a 180º. ¡No olvides las especias!

En el caso de que te decantes por la sartén, el procedimiento es idéntico al de unas patatas fritas al uso.

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