Cúrcuma y jengibre: ¿realmente tan buenos como nos los venden?
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Cúrcuma y jengibre: ¿realmente tan buenos como nos los venden?

Estas dos raíces son consumidas a lo largo y ancho del mundo por sus propiedades medicinales. Hoy en día han ganado mucha fama, pero... ¿qué dice la ciencia de todo esto?

Foto: Foto: iStock.
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Estas dos raíces son dos de los alimentos más típicos en la conocida como 'medicina natural'. Diversas civilizaciones les han atribuido una gran variedad de propiedades medicinales y hoy en día están increíblemente de moda. Forman parte de 'zumos détox' y suplementos alimentarios, son recomendadas por famosos y científicos. Pero nada de esto prueba sus efectos. Por eso, en Alimente nos hemos propuesto averiguar qué dice la ciencia de las propiedades de la cúrcuma y del jengibre.

Gozando de una fama tan espectacular, no son pocos los estudios que se han realizado sobre estos alimentos. Pero vamos por partes:

¿Qué son?

El jengibre y la cúrcuma son dos tipos de plantas. El primero es originario del sureste asiático. Lo que se consume es su tallo subterráneo, que es apreciado, además, por su característico picante. Por otra parte, de la cúrcuma también consumimos la raíz, que crece a modo de rizoma bajo tierra. Estas dos plantas son familia entre sí y sus propiedades, aunque no idénticas, son similares.

Luchan contra la inflamación

Como ya hemos explicado con anterioridad en Alimente, la inflamación crónica es un factor de riesgo para el desarrollo de una gran cantidad de enfermedades, como las cardiovasculares, cáncer y diabetes.

Como señalaba en un artículo el investigador Philip Hunter en un estudio, esta afección también puede empeorar los síntomas de enfermedades autoinmunes, como la artritis reumatoide, la colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn.

En 2015, un estudio de los investigadores Zahra Naderi, Hassan Mozaffari-Khosravi, Ali Dehghan y el resto de su equipo de Universidad de Yazd, en Irán, demostró que un gramo de extracto de jengibre al día durante tres meses reducía la inflamación y los niveles de óxido nítrico (una de las moléculas responsables de este proceso) en los 120 sujetos de estudio que sufrían artritis reumatoide.

Cúrcuma. (iStock)
Cúrcuma. (iStock)

Además, un metaestudio del año 2016 elaborado por científicos de la Academia China de las Ciencias y de la Universidad de Brighton valoró los resultados de 9 trabajos científicos sobre el jengibre y demostró que tomar entre 1 y 3 gramos de este producto al día durante un periodo comprendido entre las 6 y las 12 semanas reducía los niveles de proteína C reactiva, uno de los más importantes marcadores de inflamación.

Por su parte, otro metaestudio de este mismo año elaborado por R. Tabrizi y el resto de su equipo de la Universidad de Shiraz, en Irán, evaluó los resultados de 15 trabajos científicos que valoraban los efectos de la cúrcuma. Confirmaron lo que decían gran parte de los estudios, que la cúrcuma reducía los niveles de proteína C reactiva, interleucina 6 y malondialdehido, tres moléculas vinculadas directamente a la inflamación.

¿Actúan como analgésicos?

Sí. Al menos así lo han probado multitud de estudios. Cierto es que los dolores que han ayudado a calmar son específicos, en concreto los que se deben a la artritis. De hecho, un metaestudio que revisó los resultados de 8 trabajos científicos descubrió que tomar 1.000 mg de curcumina (el principio activo de la cúrcuma) era tan efectivo como el ibuprofeno y medicamentos similares.

Por otro lado, un estudio de los investigadores P. Rahnama, A. Montazeri, H. F. Huseini, S. Kianbakht y M. Naseri, de la Universidad de Shahed, en Irán, demostró que 120 mujeres, tomando 500 mg de polvo de raíz de jengibre durante 5 días, veían reducido su dolor menstrual. De la misma manera, otro estudio descubrió que los 74 participantes que tomaban dos gramos de jengibre durante un periodo de 11 días sufrían un menor dolor muscular después del ejercicio.

Potenciadores del sistema inmune

Existe una gran creencia popular de que estas raíces tienen la capacidad de mejorar el funcionamiento de nuestras defensas. La ciencia no ha dejado este tema de lado y lo ha investigado a fondo, y las conclusiones son prometedoras, aunque insuficientes.

Para empezar, no hay estudios en seres humanos. Todos los experimentos que se han llevado a cabo han sido in vitro o en ratones. Los resultados son:

  • El extracto de jengibre bloqueó el crecimiento de patógenos respiratorios.
  • En ratones, este mismo extracto impidió la activación de varias células inmunitarias durante periodos de alergia estacional.
  • La cúrcuma probó en animales in vitro que tiene propiedades antivirales, que pueden ayudar a reducir los síntomas del virus de la gripe.

Como indican la totalidad de estos estudios, "es necesaria más investigación".

Propiedades antiheméticas

Tradicionalmente, en los países del sudeste asiático se han utilizado estas plantas para luchar contra las náuseas y los vómitos.

En un estudio elaborado por los investigadores D. Pongrojpaw, C. Somprasit y A. Chanthasenanont, de la Thammasat University, en Tailandia, se describía que las 170 participantes embarazadas que tomaron un gramo de polvo de jengibre al día durante una semana sufrían menos náuseas. De hecho, resultó ser tan efectivo como las medicaciones diseñadas para el mismo propósito, pero con menos efectos secundarios.

Jengibre. (iStock)
Jengibre. (iStock)

Del mismo modo, otros tres estudios de la Universidad Nacional de Yang-Ming, en Taiwán, la Universidad de Rochester, en Estados Unidos, y la Shahid Beheshti University, en Irán, confirmaron que el jengibre era capaz de reducir las náuseas en pacientes de quimioterapia, cinetosis (mareo motivado por el movimiento) y las producidas por problemas gastrointestinales.

Por otra parte, aunque se ha sugerido que la cúrcuma podría tener efectos similares, los estudios llevados a cabo en la materia no han sido concluyentes, por lo que es necesaria más investigación al respecto.

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