Dr. Martínez-González: "La dieta influye en la mortalidad del covid en jóvenes"
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Entrevista

Dr. Martínez-González: "La dieta influye en la mortalidad del covid en jóvenes"

El mayor experto de España en dieta mediterránea cuenta a Alimente las claves de los hábitos de comida saludables y los trucos de la industria alimentaria que nos hacen más vulnerables a la enfermedad

Foto: El Dr. Miguel Ángel Martínez-González, jefe del estudio Predimed, posa con su nuevo libro, '¿Qué comes?', editado por Planeta.
El Dr. Miguel Ángel Martínez-González, jefe del estudio Predimed, posa con su nuevo libro, '¿Qué comes?', editado por Planeta.

No hay ningún alimento o dieta milagrosa contra el covid, pero si hay algo claro es que la dieta influye y mucho. Lo advierte a Alimente el epidemiólogo y cardiólogo Miguel Ángel Martínez-González, jefe del mastodóntico estudio Predimed de la Universidad de Navarra. Se solapa justo ahora con la publicación esta misma semana de un estudio de Ciberesp que constata la misma idea: la obesidad es un factor de riesgo en jóvenes muy potente. De hecho, se sabe que la mortalidad por el virus es mucho mayor en este grupo que en el resto. Palabras mayores. La dieta influye y mucho en nuestra salud, esto no es nuevo, pero parece que tenía que llegar una pandemia para que hagamos caso de una vez por todas.

Hay que comer menos y con más conciencia, un término que lleva aplicando Martínez-González años después de dedicarse al estudio de la dieta como predictor de patologías y como método de prevención de las mismas, al frente del equipo del Departamento de Medicina Preventiva de la Universidad de Navarra. Su nuevo libro, '¿Qué comes?' (Planeta), escrito junto a la periodista Marisa Guisasola, es contundente: no deberíamos comer carne roja más de una vez por semana, las grandes compañías han timado a la salud pública, y mientras no haya vacuna, haber tenido una buena nutrición es la mejor manera de protegernos en el caso de haber contraído el covid...

Covid y nutrición

P.- En el libro argumenta que el covid evoluciona peor según la alimentación.

R.- Uno de los objetivos de este frente al anterior es tratar de explicar qué hay que comer y cómo hay que protegerse desde el punto de vista de la alimentación y el estilo de vida frente a la infección por el coronavirus. No estamos del todo seguros, porque aún existe incertidumbre, pero es bastante posible que nos acabemos infectando todos o casi todos. La vacuna no va a estar disponible pasado mañana, como quien dice, así que nos vamos a infectar y la infección puede ser asintomática, leve, grave o mortal.

Las enfermedades relacionadas con la alimentación, tales como diabetes, obesidad, hipertensión, son los factores esenciales de que evolucione mal el coronavirus

¿De qué depende eso? Pues en gran parte de lo que expone el propio título del libro, de lo que comemos, del índice de masa corporal, de las enfermedades relacionadas con la alimentación, tales como diabetes, la obesidad, la hipertensión, las enfermedades cardiovasculares, que son los principales factores de que evolucione mal el coronavirus. Si todos nos vamos a acabar infectando, el objetivo es que sea lo más leve o asintomática posible. Al margen de la edad, lo que está en nuestras manos modificar son estos factores relacionados con la alimentación.

El peligro de la carne

P.- Incide en un tema muy polémico: las carnes rojas son muy peligrosas.

R.- En octubre de 2015, la OMS declaró que las carnes rojas, no todas las carnes, tienen un efecto posiblemente carcinógeno, y que todas las carnes procesadas, es decir, las hamburguesas, las salchichas, embutidos..., tienen un efecto carcinógeno probado, de tipo 1, una asociación directa, como el caso del tabaco. En el libro se explica todo el proceso científico que se siguió para llegar a esta conclusión y es muy riguroso. Se dispone de muchos estudios a largo plazo con muchos miles de personas en los que se observa el daño que produce el consumo de carnes rojas en el posible desarrollo de cáncer, así como en las enfermedades cardiovasculares y sobre la mortalidad prematura con diabetes, por ejemplo".

Solomillo de vacuno.
Solomillo de vacuno.

Parece que tiene mucho que ver con la carga de hierro tipo hemo que forma parte de la hemoglobina. Tiene que ver también con todos los aditivos de las grasas saturadas que llevan las carnes procesadas. Pero existe además un concepto importante en nutrición que es el de sustitución: son alimentos o calorías que ocupan el lugar de otros más adecuados como son las frutas, las verduras, las legumbres, pescados..., que desde el punto de vista nutricional aportan muchos elementos bioactivos interesantes.

"No soy vegetariano, ni lo recomiendo, pero sí que se limite el consumo de carne roja a tan solo una vez a la semana"

En cualquier caso, yo no soy vegetariano ni lo recomiendo, de hecho, sino que se limite el consumo de carne roja a una vez a la semana, en vez de pensar que si uno no ha comido carne es que no se ha alimentado ese día. Que se evite el consumo de carnes procesadas como las hamburguesas, los kebabs... Tiene que ser muy muy excepcional, y desde luego que se reemplacen las carnes rojas y procesadas en la mayor medida posible por carnes de aves o por pescado y huevos, que son una fuente fantástica de proteínas".

La sombra del Big Food

P.- Es muy crítico con los grandes compañías y las acusa de estar infiltradas en las agencias reguladoras, ¿es realmente tan grave?

R.- Las grandes compañías de alimentación han metido en nómina a muchos médicos e investigadores, y no es que afecte a un millón de personas que estén enfermos, sino que afecta a toda la humanidad que comemos todos los días. Así que estamos manipulados por unos intereses comerciales. En España estamos muy mal en ese aspecto, ha habido grandes escándalos. Existen puertas giratorias y se han infiltrado en las agencias reguladoras personas que eran submarinos de la Big Food y la Big Soda.

"Los acuerdos son ridículos: es como si le dices a alguien que va a 170 kilómetros por hora que con bajar a 167 ya ha habido un cambio"

La connivencia es preocupante entre los intereses comerciales y las regulaciones, además las promesas de autorregulación no se han cumplido. Sencillamente porque se han llegado también a acuerdos que son ridículos como reducir en un porcentaje minimísimo el azúcar, la sal y las grasas saturadas, que es como si tú le dices a alguien que va a 170 kilómetros por hora que con bajar a 167 ya ha habido un cambio... O que en vez de fumarme 20 cigarrillos al día voy a fumarme solo 19. Esto es prácticamente lo que estaban diciendo -se refiere al protocol PAOS firmado entre Sanidad y todas las asociaciones sectoriales de alimentación para reducir azúcares, grasas y sal en la formulación de sus productos-.

Refrescos de cola, una de los peligros del Big Soda.
Refrescos de cola, una de los peligros del Big Soda.

En España, el 60% de todos los productos que están a la venta son procesados o ultraprocesados. Hemos visto que todo esto aumenta el riesgo de muerte prematura con cohortes de 20.000 personas analizando sus hábitos en el largo plazo con patrones alimentarios bien definidos. Tenemos ya muchos datos científicos muy valiosos para asociar el consumo de ultraprocesados con patologías y muertes prematuras. Hay que incidir mucho más en políticas de salud pública y en prevención de la enfermedad ya que además si no lo hacemos, supone un coste económico incalculable que hunde nuestro sistema sanitario. Tenemos un sistema sanitario muy bueno en tratamiento de agudos, pero ahora con la crisis del coronavirus en salud pública hacemos aguas.

El polémico Nutriscore

P.- Desde hace unos meses tenemos etiquetas de Nutriscore con el célebre semáforo del rojo al verde. Ha habido, sin embargo, muchas críticas, ¿Se han salido con la suya las grandes compañías de alimentación?

R.- Yo estoy a favor de Nutriscore. Hace poco publicamos en la revista 'Clinical Nutrition', una evaluación de cómo funciona el sistema de puntuación de los alimentos en cinco categorías -que como todo el mundo debería saber ya, va del rojo al verde- y cómo eso era capaz de predecir la muerte a largo plazo. Desde la Universidad de Navarra vimos en un estudio con más de 20.000 participantes que era correcto en el sentido de que la gente que se ceñía más a lo que recomendaba Nutriscore tenía una mejor salud y bajaba o subía la mortalidad según se alejaban de él.

Los que consumían más productos calificados con rojo en el Nutriscore tenían más probabilidad de muerte prematura que los que consumían en verde. Aun así identificamos que el sistema mejoraba si al aceite de oliva se le daba la máxima calificación -que ahora no tiene-. Creo que habría que corregir eso en España o adaptarlo de otra manera para que tuviera buena nota y no hacerlo solo en base a su composición porque los estudios dicen otra cosa. Ahora bien las grandes empresas alimentarias se han salido con la suya con Nutriscore porque no va a ser obligatorio. Es voluntario, que es lo que quieren estas empresas.

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