El arsénico del vino: ¿algo que debería preocuparte?
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Muy regulado

El arsénico del vino: ¿algo que debería preocuparte?

Se trata de uno de los elementos químicos más regulados debido a su peligro. Se encuentra en la naturaleza y, por desgracia, en el vino. Saber cuáles son las variedades que más lo contienen es imperativo

Foto: El arsénico del vino: ¿algo que debería preocuparte?
El arsénico del vino: ¿algo que debería preocuparte?

No son pocas las historias que tenemos para defender el consumo de vino, ya sea blanco o tinto, basándonos en sus supuestas propiedades. Respecto a este hay mucha discusión y no es difícil encontrar opiniones (de expertos) enfrentadas entre sí. Lo que es innegable es que el consumo de vino en nuestro país está más que extendido. Según datos de INFOVI (Sistema de Información Vinícola, dependiente del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación), el consumo en España aumentó en 2019 un 7,2% hasta situarse en un total de 11 millones de hectolitros (y eso solo hasta noviembre del año pasado, lo que no tiene en cuenta la campaña navideña).

Sea como sea, bueno o malo (siempre debemos tener en cuenta que se trata de una bebida alcohólica y que por eso no es especialmente buena para nuestro organismo), el vino contiene ciertos compuestos químicos que es necesario examinar con cuidado, pues pueden tener una gran repercusión en nuestro organismo. El que nos ocupa hoy es el arsénico.

Se trata de un elemento, en concreto un semimetal, que se encuentra sin dificultad en la naturaleza. Gran parte de las piedras y tierra que forman parte del campo español lo contienen en mayor o menor medida. Esto, por sí solo, no supone un riesgo de salud. Clara prueba de ello es que los habitantes de las áreas rurales de nuestro país no sufren intoxicación por este elemento. De hecho, aunque no somos conscientes de ello, muchos de los alimentos que nos llevamos cada día a la boca contienen arsénico, pero en concentraciones tan bajas que no suponen, ni de lejos, un riesgo para nuestra salud.

Foto: Unsplash/@hermez777.
Foto: Unsplash/@hermez777.

Se trata también de una sustancia que, como ha demostrado ser un potente carcinógeno, está muy regulada por las autoridades gubernamentales, en la comida pero, sobre todo, en el agua. Por desgracia, una de las mayores concentraciones de arsénico se encuentra en el vino. Esto se debe a que en el pasado, parte de los pesticidas más utilizados por el ser humano y ahora prohibidos lo contenían. A pesar de que hoy en día no se usen, parte de esos pesticidas, principalmente utilizados a partir de los años 60, se filtraron al subsuelo y contaminaron las aguas subterráneas de algunas áreas. Pero esa no es la única razón: la propia erosión de las rocas libera este elemento, que la vid, y esto es una faena, absorbe.

¿Lo contiene el vino?

Diversos estudios científicos han vinculado el envenenamiento por arsénico al desarrollo de enfermedades como cánceres pulmonares o de piel. Lamentablemente, aunque la mayor parte del vino producido en el mundo contiene niveles completamente seguros, algunas variedades superan las 10 ppb (siglas en inglés de 'partes por millardo'), el límite establecido por las autoridades de seguridad alimentaria.

Por ejemplo, un estudio elaborado por la investigadora Denise Wilson detalló que, de entre las 65 variedades de vinos tintos que se analizaron, todos y cada uno de ellos superaban el límite de 10 ppb establecido con anterioridad. De hecho, su media se situó en las 23 ppb, más del doble. Otro trabajo científico ahondó más en la cuestión: 28 de los vinos analizados (de los que se sospechaba con anterioridad) contenían niveles peligrosos, con una media de 25 ppb, mientras que 73 otros, seleccionados de forma aleatoria en un supermercado, tenían una media de 7,4 ppb. Eso no es todo, este último estudio mencionado también estableció una correlación entre el precio de los vinos y su contenido de arsénico: los menos caros contienen una mayor cantidad de este elemento.

¿Qué tipo de vino contiene más?

En este estudio se especifica que, aunque todos los vinos son californianos dado que se trata de un trabajo científico estadounidense, la variedad que menos arsénico contiene es el tinto, con una media de 6,8 ppb. Por delante de él se encuentra el blanco con 10,9 ppb y, por último (y con una delantera espectacular), el rosado, con una media de contenido de arsénico situada en las 27,2 ppb.

De todos modos, otro estudio se dedicó a averiguar si la zona geográfica influía, prestando especial atención a las diferencias entre el producido en Estados Unidos, España e Italia. Los resultados demostraron que en nuestro país, los vinos blancos son los que mayor cantidad de este elemento tóxico presentan, mientras que en el país transalpino son los tintos los más peligrosos.

¿Estamos seguros?

Como con cualquier cosa relacionada con el vino, la respuesta es: sí, si es con moderación. Se calcula que para estar en peligro las personas que tomen entre 1 y 2 copas de vino con un contenido alto de arsénico al día durante periodos prolongados de tiempo. Así se especifica en este estudio.

Foto: Unsplash/@kelsoknight.
Foto: Unsplash/@kelsoknight.

De todos modos, existe otro punto que no debemos pasar por alto: basamos el consumo seguro de este elemento en su presencia en agua. A fin de cuentas, bebemos muchísimo más líquido elemento que vino durante toda nuestra vida, por lo que los datos, aunque preocupantes, deben ser tomados con cautela. Eso no significa que el vino no contenga arsénico: sí, lo tiene y en gran cantidad.

Si sospechamos que podemos estar en peligro, deberemos prestar especial atención a los síntomas principales producidos por la ingesta elevada de arsénico:

  • Diarrea, que puede contener sangre
  • Baja presión sanguínea
  • Deshidratación
  • Tos y dolor torácico

Esos son los más leves, pero si el envenenamiento perdura en el tiempo, podremos llegar a desarrollar una piel más oscura, dolor de garganta persistente, pérdida del control muscular, confusión y problemas digestivos. Además, por si eso fuera poco, la exposición a este elemento químico aumenta el riesgo de sufrir determinados tipos de cáncer, entre los que destacan el de piel, el de pulmón y la leucemia.

Y una vez más volvemos a lo básico: el vino no supone ningún peligro siempre y cuando lo consumamos con moderación. Eso sí, si queremos seguir bebiendo pero reducir al mismo tiempo nuestro consumo de arsénico, en España deberemos apostar por vinos tintos buenos (y caros).

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