Donde se ponga el salmón o la caballa, que se quiten las pastillas
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DESCUBIERTAS NUEVAS EVIDENCIAS CIENTÍFICAS

Donde se ponga el salmón o la caballa, que se quiten las pastillas

Investigadores constatan que los suplementos de omega 3 y vitamina D no reducen la inflamación, un proceso que está implicado en el cancer, la obesidad, el envejecimiento o la patología cardiaca

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Ser capaces de prevenir el envejecimiento, el cáncer, las enfermedades cardiovasculares o el alzhéimer tomando una pastilla diaria suena muy tentador, y si además los principios activos son ácidos grasos omega 3, vitaminas, minerales u otros componentes que estén presentes en los alimentos, es una garantía de que esa píldora no puede ser perjudicial. “A ver, todo lo más será que no van hacer ningún efecto, pero daño, imposible”, es el razonamiento de muchos consumidores a la hora de tomar algún complemento nutricional.

A un lado de la balanza, los hipotéticos beneficios para la salud; al otro, los riesgos (mínimos). El resultado: ganan las potenciales bondades y, sobre todo, la salud económica de este mercado que aumenta a ritmo imparable en Europa. Sin embargo, la ciencia es obstinada y se empeña en demostrar una y otra vez el escaso valor preventivo de muchos de los suplementos nutricionales para problemas tan habituales como son las enfermedades cardiovasculares, según recoge un estudio publicado en el 'Journal of the American College of Cardiology'.

"En condiciones normales, con una dieta rica en pescados azules no deberíamos tener déficit de omega 3"

El último jarro de agua fría llegaba de la mano de un equipo de investigadores del Hospital Brigham and Women's (de las Universidades de Harvard y Boston, al hacer públicos los resultados del estudio VITAL, que evaluó la eficacia de los suplementos de vitamina D y omega 3 para reducir la inflamación (un proceso que está implicado en el cáncer, la obesidad, el envejecimiento, enfermedades cardiovasculares, el alzhéimer, etc) y el veredicto fue contundente: ni la vitamina D ni los omega 3 reducen la inflamación sistémica.

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"La gente suele pensar que estos suplementos pueden prevenir enfermedades inflamatorias, pero cuando preguntan a su médico si es útil tomarlos, los facultativos no saben qué aconsejar porque no ha habido ensayos clínicos a gran escala. El estudio VITAL proporciona una gran cantidad de datos para abordar estas preguntas", señala Karen Costenbader, autora principal del estudio y directora del Programa Lupus de la División de Reumatología, inflamación e inmunidad del Brigham and Women’s.

Indicadores de inflamación

En el estudio han participado más de 25.000 personas, de las unas 1.500 recibieron suplementos de vitamina D (2000 UI / día), omega 3 (1 g / día) o ambos. Los investigadores midieron una serie de moléculas indicadoras de inflamación (interleucina 6, proteína C reactiva y factor de necrosis tumoral) antes de comenzar el ensayo y al año siguiente, cuando concluyó la prueba. Los análisis finales no solo revelaron que valores de las moléculas inflamatorias no se habían reducido, sino que algunas, como la IL-6, incluso habían aumentado.

Pero es que, además, confiesa Costenbader, “vimos que las personas cuya ingesta de pescado era baja al inicio del estudio sí tenían una reducción en uno de los biomarcadores de inflamación". Por ello, los autores prefieren ser cautos y hacer nuevos análisis de los resultados de VITAL y evaluar el riesgo global de enfermedades y no centrarse en marcadores concretos, como son esas moléculas inflamatorias.

No faltan voces que alertan de que los suplementos nutricionales no son tan inocuos ni seguros como la población general piensa. Tim Spector, profesor de epidemiología genética del Kings College, de Londres, publicó un artículo en 'The Conversation' en el que describía los potenciales riesgos de los suplementos de vitamina D, que él mismo recomendó durante muchos años. El detonante del cambio, dice en su escrito, fue lo que encontró al documentarse para escribir su libro 'El mito de la dieta': “Una industria que mueve miles de millones de dólares y que apoyan decenas de famosos”.

El caso de la vitamina D

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Después, un nuevo estudio que encontró que cuanto mayor era la dosis del suplemento de vitamina D, más alto era el riesgo de caídas y fracturas en mujeres mayores, le confirmó que, efectivamente, estaba equivocado al creer en los beneficios de los suplementos de vitamina D y aboga por cambiar las pastillas por alimentos.

En España, son muchos los expertos que sostienen que los suplementos nutricionales no son imprescindibles y que, en personas sanas, lo mejor es seguir una alimentación adecuada y unos hábitos de vida saludables. Aquilino García, vocal nacional de Alimentación del Consejo General de Farmacia, dice sobre los suplementos de omega 3 que “en condiciones normales, con una alimentación suficiente, sana y rica en pescados azules no deberíamos tener un déficit de omega 3, y si no se consume la cantidad necesaria, se debe modificar la alimentación y consumir alimentos ricos en este compuesto”.

Así pues, la evidencia científica lo deja bien claro: donde se ponga un buen pescado azul (rico en vitamina D y ácidos grasos omega 3), que se quite una pastilla.

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