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Razones por las que debes consumir alimentos funcionales
Saludables y nutritivos

Razones por las que debes consumir alimentos funcionales

Su popularidad no deja de crecer y tienen una gran cantidad de beneficios, ¿a qué esperas para incluirlos en tu dieta?

Foto: Foto: iStock.
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Los alimentos funcionales son muy beneficiosos para nuestro organismo al margen de las propiedades nutricionales. Se podrían definir, según la Clínica Mayo, como “aquellos que tienen un efecto potencialmente positivo en la salud más allá de la nutrición básica”.

En este sentido, podríamos decir que se trata de una buena opción para reducir el riesgo de padecer enfermedades, quizás por este motivo se han popularizado tanto desde hace unos años.

La avena mejora la función inmunológica y cuida la salud cardiovascular


Su origen se remonta a Japón, cuarenta años atrás, cuando las agencias gubernamentales comenzaron a aprobar alimentos con beneficios buscando mejorar la salud de la población nipona. Actualmente, los profesionales de la salud coinciden en que estos productos deberían estar indicados por los profesionales de atención primaria, los farmacéuticos o los especialistas en dietética y nutrición.

Clasificación de los alimentos funcionales

También son conocidos como nutracéuticos, término acuñado en el año 1989 por el Dr. Stephen DeFelice, quien tenía la intención de explicar sus bondades aunando los conceptos de 'nutrición' y 'farmacéutico'. Y existen dos tipos: los convencionales y los modificados.

Los primeros hacen referencia a los ingredientes de alimentos integrales y naturales. Son ricos en vitaminas, minerales y grasas saludables; por ejemplo, las frutas, las verduras, las nueces y otros frutos secos (almendras, anacardos, pistachos, etc), las semillas, las legumbres, los granos integrales (avena y cebada, por ejemplo), los mariscos, los alimentos fermentados, las hierbas y especias, y bebidas como el café y el té verde o negro.

Los beta-glucanos son la fibra soluble más consumida por sus beneficios


Los segundos han sido modificados, es decir, han sido enriquecidos con vitaminas, minerales, probióticos o fibra para aumentar sus beneficios. En este caso, hablaríamos de algunos tipos de leches vegetales, como la leche de almendras, el arroz, el huevo, el pan, la pasta, los cereales o la granola.

Los beta-glucanos, claves para el sistema inmune

Uno de los alimentos funcionales más populares es la avena. Contiene un tipo de fibra llamada beta-glucano que, entre otras cosas, mejora la función inmunológica y cuida la salud cardiovascular, según el 'International Journal of Molecular Sciences', que detalla que, además, “modulan la inmunidad humoral y celular, y por lo tanto, tienen efectos beneficiosos en la lucha contra enfermedades infecciosas, como enfermedades bacterianas, virales, fúngicas y parasitarias”. De hecho, de entre las fibras solubles, los beta-glucanos son el inmunomodulador más consumido, por sus efectos anticancerígenos, en resistencia a la insulina, en control de la tensión y de la obesidad.

Antioxidantes y antiinflamatorios

En muchos alimentos funcionales encontramos nutrientes como los ácidos grasos omega 3, hierro, zinc, calcio o vitamina B12. Por lo que están indicados para prevenir las deficiencias de nutrientes, un problema cada vez más frecuente.

Según una investigación de la Asociación Americana de la Nutrición, después de que se incluyera harina de trigo enriquecida con hierro en las dietas infantiles en Jordania, se consiguió reducir casi a la mitad las tasas de anemia por deficiencia de este mineral.

Los alimentos funcionales pueden reducir la inflamación, estimular la función cerebral y promover la salud del corazón


Asimismo, pueden protegernos contra muchas enfermedades, ya que son ricos en antioxidantes. Estas moléculas colaboran con nuestro organismo neutralizando compuestos dañinos y buscando prevenir el daño celular y ciertas afecciones crónicas, como enfermedades cardiacas y diabetes, según explica el 'International Journal of Biomedical Science'.

Además, son buenos para reducir la inflamación, estimular la función cerebral y promover la salud del corazón, gracias a su alto contenido de ácidos grasos omega 3, como ha podido demostrar un grupo de científicos de la Asociación Americana de la Nutrición.

También son ricos en fibra, lo cual promueve un control más eficaz de la cantidad de azúcar en sangre y nos protege contra afecciones como la diabetes, la obesidad y los accidentes cerebrovasculares. La fibra, como demuestran los datos de la Nutrition Foundation de Estados Unidos, también contribuye a evitar que desarrollemos trastornos digestivos como la diverticulitis, úlceras de estómago, hemorroides y reflujo ácido. El ácido fólico fortalece el cerebro, la médula espinal y la columna vertebral.

Los alimentos funcionales son muy beneficiosos para nuestro organismo al margen de las propiedades nutricionales. Se podrían definir, según la Clínica Mayo, como “aquellos que tienen un efecto potencialmente positivo en la salud más allá de la nutrición básica”.

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