Qué debes comer (y qué no) para cuidar tus riñones
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Qué debes comer (y qué no) para cuidar tus riñones

La principal función de este órgano es la eliminación de las sustancias de desecho del organismo a través de la orina, así que vigilar la alimentación es clave

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Cada vez son más habituales los cálculos renales y otros problemas asociados a la salud del riñón, con lo que es bueno plantearnos una dieta que tenga un efecto positivo sobre este órgano, especialmente para las personas más mayores. De hecho, los principales enemigos de nuestros riñones, como la tensión arterial y el azúcar en sangre altos, son producto directo de lo que comemos. Aquí os dejamos los mejores (¡y los peores!) alimentos para el riñón.

Alimentos buenos

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Los productos que tenemos que evitar

Qué comer cuando tienes piedras en el riñón

Los cálculos renales, más conocidos como 'piedras en el riñón', son uno de los motivos más habituales por los que se consulta a un urólogo. Estos problemas los padece entre el 5% y el 10% de la población y, según la Asociación Española de Urología (AEU), su incidencia está al alza en España.

Esta afección se da cuando hay formaciones sólidas de sales y minerales que, en vez de eliminarse con la orina, cristalizan y provocan cólicos nefríticos, que son muy dolorosos. Hay múltiples causas por las que se pueden presentar estas piedras, empezando por un ritmo de vida sedentario y una mala alimentación.

“Lo más importante es beber suficiente líquido”, defiende la Fundación Americana del Riñón

¿Qué deberíamos comer cuando tenemos piedras en el riñón? Lo más importante es “beber suficiente líquido cada día. La mayoría de personas deberían tomar entre 8 y 12 tazas de líquidos al día. [...] Limitar el sodio y proteína de animales en tu dieta puede ayudar a prevenir las piedras en los riñones”, aseguran desde la Fundación Americana del Riñón.

Además, es bueno reducir las cantidades de café y té. Las proteínas también pueden ser perjudiciales, con lo que es bueno no abusar de aquellas como la carne (mejor de pollo, conejo o pavo, por ejemplo), los lácteos, los huevos, el pescado y el marisco. Estos, mientras el paciente siga con la afección, se pueden sustituir por legumbres, alimentos de soja, nueces y otros frutos secos (almendras, pistachos o anacardos).

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