¿Por qué el magnesio y el selenio son esenciales en el embarazo?
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¿Por qué el magnesio y el selenio son esenciales en el embarazo?

Durante la gestación, las mujeres necesitan un aporte extra de algunos nutrientes que tienen un papel fundamental en la formación del feto y en la calidad de vida de la madre

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Existen algunas hormonas que intervienen en el embarazo y que desempeñan un papel imprescindible como la gonadotropina coriónica humana (HCG), conocida como la hormona del embarazo, ya que solo se produce en este periodo y es la encargada de “suprimir la menstruación, evitar la desintegración del cuerpo lúteo del ovario y producir la progesterona”, según explican desde el centro de medicina reproductiva Vita. Por su parte, la gonadotropina podemos encontrarla en la sangre y en la orina. “Esta hormona es la que identifica que el resultado de un test de embarazo sea positivo”, aseguran desde Vita.

El magnesio es esencial para la actividad de cientos de enzimas que abarcan el 80% de las funciones metabólicas que se conocen


Otras hormonas que intervienen son el estrógeno, la progesterona, la testosterona y las hormonas tiroideas, la FSH (hormona estimuladora del folículo) y la luteinizante (LH).

Sin embargo, hay mujeres que tienen problemas relacionados con la producción de estas hormonas, lo que puede llegar a perjudicar su salud y la del bebé. ¿Qué papel tienen los minerales en este sentido? Os lo contamos.

Magnesio, aliado contra la hipomagnesemia

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La hipomagnesemia (HME) es un trastorno electrolítico en el cual se presenta un nivel bajo de magnesio en la sangre. ​Este mineral es uno de los más importantes porque participa en muchas funciones fisiológicas vitales. De hecho, es esencial para la actividad de cientos de enzimas que abarcan el 80% de las funciones metabólicas conocidas. A pesar de la importancia del magnesio para la salud humana, el 60% de las personas no alcanza la ingesta diaria recomendada (320 mg/día para las mujeres; 420 mg/día para los hombres).

Según un estudio, publicado en 'Nature', las causas más comunes de esta deficiencia pueden incluir una ingesta dietética o absorción gastrointestinal inadecuada, pérdida a través del sistema gastrointestinal o renal y embarazo, donde hay un mayor requerimiento de magnesio, etc, lo cual podría explicarse con el tipo de dieta del país, que no es especialmente equilibrada, ya que el consumo de, por ejemplo, refrescos hace que aumente el requerimiento de magnesio y que disminuya la densidad de micronutrientes de los alimentos. Esto es relevante porque la hipomagnesemia tiene una estrecha relación con muchas enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión o la osteoporosis.

Varios estudios han mostrado que el nivel de magnesio sérico cae significativamente después de las 18 semanas de gestación


El trabajo citado anteriormente demostró que un tratamiento de cuatro semanas con una combinación de magnesio-vitamina B6 en mujeres con problemas hormonales normalizó la concentración sérica de este mineral y se asoció con mejoras en la gravedad de los síntomas en embarazadas y la calidad de vida en mujeres con afecciones relacionadas con las hormonas. Las cohortes estudiadas incluyeron embarazadas y afectadas con hipomagnesemia de Rusia (en total más de un millón de personas, lo que supone uno de los mayores estudios sobre la deficiencia de magnesio hecho hasta la fecha).

Además, en este trabajo se subrayó que los niveles de calcio y magnesio están estrechamente relacionados. Ambos varían constantemente a lo largo del ciclo menstrual y las mujeres son sensibles a estas variaciones. Además, condiciones específicas, como el embarazo, pueden provocar cambios en la necesidad de magnesio.

Estudios previos mostraron que el nivel de magnesio sérico cae significativamente después de las 18 semanas de gestación en comparación con las mediciones antes de este tiempo y varios estudios en modelos animales han demostrado que una gestación normal se asocia con una mayor ingesta de magnesio.

La importancia del magnesio en el embarazo

Cuando una mujer está esperando a un bebé es importante que cuide con extremada precaución su alimentación, y el magnesio cobra un valor fundamental debido a que es un mineral indispensable para la salud del organismo. Por un lado, es bueno para la formación del feto (para sus huesos, tejidos y columna, por ejemplo), pero también para la salud de la madre.

El magnesio combate la debilidad física, los calambres, la fatiga, la irritabilidad, el insomnio o los cambios de ánimo durante el día


Entre otras cosas, regula las contracciones musculares (con lo que es capaz de controlar también las contracciones, permitiendo que el útero se mantenga relajado y se pueda evitar un parto prematuro), la presión arterial y coagulación sanguínea, además de ser bueno para el estado de ánimo y el sueño nocturno. También participa en el metabolismo de los carbohidratos, mantiene la concentración de glucosa en sangre (para controlar la glucemia) y previene un nivel alto de azúcar en sangre (que puede ser muy peligroso durante el embarazo), así como la hipertensión y la diabetes gravídica.

Por otra parte, proporciona energía a la mujer y combate muchas de las molestias propias del embarazo, como la debilidad física, los calambres, la fatiga, la irritabilidad, el insomnio o los cambios de ánimo durante el día.

Selenio, tu otro aliado cuando esperas un bebé

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Un trabajo del 'Diario Europeo de Nutrición Clínica' relaciona la deficiencia materna de selenio “con algunos resultados adversos durante el embarazo”, que puede provocar que las niñas no lleguen al peso necesario al nacer.

Es un mineral con propiedades antioxidantes y que nos aporta muchas proteínas, y que los científicos señalan como fundamental durante el embarazo. Podemos encontrarlo en las legumbres, los frutos secos, las semillas y los cereales integrales, así como en muchos productos que vienen de animales, como la carne magra, las vísceras y el marisco.

El selenio contribuye en la producción de energía celular y disminuye el estrés oxidativo


El selenio, además de proteger al feto de nacer con un peso por debajo del recomendado, también es bueno para la madre. Por un lado, lucha contra el estado de ánimo bajo; de hecho, un estudio de la revista 'Nutritional Neuroscience' concluyó que la deficiencia de selenio tiene una relación estrecha con la ansiedad.

También ayuda a combatir el cansancio y la debilidad muscular, muy presentes durante el embarazo. El selenio contribuye en la producción de energía celular y disminuye el estrés oxidativo, de forma que la sangre con suficiente oxígeno puede llegar a todos los rincones del cuerpo.

¿Dónde encuentro el magnesio y el selenio?

Podemos encontrarlo, por ejemplo, en alimentos de origen vegetal, como cereales integrales (ya que los refinados tienen menor nivel de este mineral), así como en frutas (como plátanos o aguacates), cacao, en las semillas oleaginosas o de calabaza o sésamo, en algunas hortalizas como las espinacas o las acelgas y en las legumbres, los frutos secos y los dátiles.

Es decir, en general, una dieta variada rica en alimentos de origen vegetal tiende a asegurar una ingesta adecuada de magnesio, aunque en el embarazo también es bueno que, con supervisión médica, se recurra a los suplementos para cubrir posibles deficiencias.

Por su parte, podemos encontrar selenio en alimentos como los cereales, las nueces de Brasil; carne de cerdo, cordero, ternera y pavo; semillas de mostaza y girasol, ajo, huevos, pescados como el atún, el salmón y el bacalao del Atlántico, y algunos mariscos como las ostras.

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